sábado, 23 de septiembre de 2017

Recepción, acopio y distribución de víveres en Cuernavaca 2017 09 22

En el albergue Villa Coapa, la Ciudadanía y el SME en Movimiento 2017 09 22

LA ANUEE COORDINARÁ ACOPIO DE AYUDA CON EL SME.



Compañer@s de la ANUEE,

Ante las circunstancias que está viviendo nuestro país la solidaridad de la asamblea se hace presente, es importante continuar  nuestras actividades y seguir con la lucha.
La ANUEE es solidaria y respetuosa, las actividades cambian de objetivo proponiéndoles:

a) defender el territorio y no permitir que pase el programa de modernización implementados por la CFE, que a pesar de lo que estamos viviendo no deja de abusar del pueblo.
b) Continuar con la campaña de firmas de la iniciativa ciudadana la electricidad como derecho humano y al mismo tiempo la de pensionados y jubilados.
c) Colocar en los lugares en los que sesionamos los comités centros de acopio de víveres, los cuales haremos llegar a la brevedad al deportivo de Villa Coapa del SME.
d) Formemos brigadas de ayuda con usuarios en buen estado de salud y acudamos a cualquiera de los albergues que instaló el SME, ya sea en el deportivo de Villa Coapa ubicado en Calzada del Hueso # 381 col. Girasoles o en el centro de trabajo San Simón ubicado en Av. Insurgentes norte esquina lirio colonia atlalpa delegación Cuauhtémoc.
e) La comisión de organización trabajará una propuesta para retomar nuestro plan de movilizaciones y el proceso interno de reestructuración, presentará un programa de fechas.
La ANUEE no se desmoviliza, continúa sus actividades en la modalidad que nos imponen las condiciones actuales.
ANUEE y SME  unidos apoyando a nuestros hermanos en desgracia.

Comisión de Organización de la ANUEE.


viernes, 22 de septiembre de 2017

Edificios emblemáticos o de reciente construcción, entre los más dañados

Rocío González, Josefina Quintero y Ángel Bolaños
 
Periódico La Jornada
Viernes 22 de septiembre de 2017, p. 24
Edificios emblemáticos, como el de Insurgentes 300, en la Roma, o el Basurto, en la Condesa, así como inmuebles nuevos, varios aún sin ocupar, ubicados sobre todo en el Eje Central y el sur de la capital, se encuentran entre las mil 800 construcciones que tuvieron afectaciones graves por el sismo.
En la delegación Cuauhtémoc se reportaron 58 inmuebles a punto del colapso, los cuales han sido desalojados, como ocurre sobre el circuito Ámsterdam, donde algunas familias se resisten a dejar sus hogares, mientras otras, resignadas, comenzaron a mudarse.
El vicepresidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), Alejandro Kuri Pheres, calculó que 95 por ciento de los inmuebles dañados fueron edificados entre 1960 y antes de 1985. Después de esa fecha, agregó, se emitió el reglamento de construcciones, que obliga a las inmobiliarias a cumplir rangos de resistencia a temblores con magnitud mayor a ocho.
No hemos llegado a 10 grados porque sería incosteable, la estructura se llevaría 50 por ciento de la obra, pero son más resistentes y la muestra está en que en los principales corredores inmobiliarios, como Insurgentes, Reforma o Santa Fe no hubo daños en edificios nuevos, apuntó.
En la franja más afectada por el sismo, que cruza las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez, Tlalpan y Xochimilco, los daños son visibles en viejos inmuebles, como el de Nacional Financiera, en Venustiano Carranza 25, ocupado ahora por una empresa de cobranzas de una tienda departamental, cuyos trabajadores se niegan a ingresar si no se realiza un peritaje confiable.
En el polígono Roma-Condesa son incontables los edificios acordonados y desalojados ante el riesgo de un derrumbe, al igual que en el sur de la ciudad, donde se ubican principalmente las construcciones nuevas con afectaciones.
En la calzada de Tlalpan y Zapata colapsó un edificio de apenas medio año de haber sido habitado, mientras en avenida del Imán y bulevar Grand Sur una torre de departamentos de Quiero Casa registra fracturas. Algunos departamentos ya fueron ocupados y otros aún están en venta. Unos más siguen en proceso de construcción, como los de una de las tres torres que se erigen sobre bulevar Grand Sur, que presenta desprendimientos de tabiques.
Personal de Protección Civil determinó desa-lojar los edificios que se encuentran en la manzana ubicada entre las calles de Rancho Vista Hermosa, Canal de Miramontes, Rancho Arcos y calzada del Hueso, en la delegación Coyoacán ante riesgos por fisuras e inclinaciones severas.
En la calle de Enrique Rébsamen de la colonia Del Valle, delegación Benito Juárez, son evidentes las fisuras de los inmuebles, pero aún no se han dictaminado los daños. Diana Rangel, vecina del lugar, manifestó que las cuarteaduras en al menos una decena de inmuebles son visibles y están a todo lo largo de la calle, el de mayor riesgo está en el cruce con Morena.
Kuri Pheres consideró que existen por lo menos 100 inmuebles aún en pie que deben ser tirados, por lo que es urgente que el Gobierno de la Ciudad de México emita un reglamento de emergencia, primero para demoler, y segundo para reforzar o reconstruirlos, a fin de que los trámites administrativos no sean un obstáculo para asegurar que no se pierda una vida más y la capital recupere la normalidad lo más pronto posible.

Fuente

El forcejeo entre “civiles” y militares


 
PROCESO
 
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dos puños en alto: la orden para guardar silencio. La seña hace enmudecer a cientos de personas que rodean el edificio de siete pisos convertido en cascajo; apagan las motosierras y detienen el motor del trascabo. Desde la cima de ese monte de piedras y varillas, en una esquina de la colonia Condesa, un militar grita mirando hacia los escombros:
–¡Norma, Consuelo o María, si me escuchan golpeen o griten!
La instrucción le enchina la piel a varios, sólo de imaginar que bajo esas rebanadas de concreto sin ventilación pueden estar atrapadas tres mujeres.
Los oídos de todos se agudizan esperando escuchar un grito, un quejido, algún ruidito. Hasta los ritmos cardiacos parecen disminuir con tal de escuchar “el milagro”.
–¡Norma, Consuelo o María, si me escuchan golpeen o griten!, repite inútilmente el de la voz de mando.
A metros de distancia, detrás de la cinta amarilla con la que los militares limitan el acceso “a los civiles”, un hombre que se resiste al peso del cansancio y que pasó como topo arrastrándose entre los escombros del edificio, buscando sobrevivientes, se lamenta: “Así no se hacen las cosas. Esos que están al mando no saben”.
Vestido con estampado de camuflaje, casco rojo y credencial que lo identifica como funcionario federal, el hombre, experto en rescates y espeleología, explica: “El protocolo que siguen está mal. Ellos pretenden sacar primero todo desde arriba, pero eso tarda y no permite que haya un avance.”
La montaña de cascajo supera las copas de los árboles que embellecen la avenida Ámsterdam (donde tenían privilegiada vista los departamentos pulverizados).
Es el mediodía del miércoles 20: han trascurrido 23 horas desde que ocurrió el sismo, y el monte de cascajo sigue a la altura de las copas de los árboles.
La cima ha sido conquistada por soldados, marinos, personal con chalecos de Protección Civil y algunos albañiles de brazos macizos, quienes por horas han retirado, capa por capa, los trozos de concreto que se encuentran en la punta y que a veces tiran a los costados, cuando no directo a la hilera de brazos de voluntarios, “civiles”, la mayoría, que se coordinan hasta colocarlos en un camión de basura.
“En el sismo del 85 nos metíamos entre los pisos, hacíamos túneles y llegábamos a los que estaban atrapados, encontrábamos gente viva o los cuerpos –prosigue el rescatista frustrado–. Pero con este procedimiento de quitar primero todo desde arriba, de estar levantando, no se avanza, se pierde tiempo y no dejan avanzar”.
Luego enumera los edificios donde 32 años antes aplicó el método “topo”: en un edificio en la calle Tenochtitlán utilizando el hueco de un elevador; en un hotel de la calle Edison; en el edificio Nuevo León. De ahí sacó unas 15 personas.
El experto asegura que este 19 de septiembre sólo logró convencer a un teniente para que le dejara usar ese método reconocido en el mundo. Cuando lo logró, pudo meterse a los escombros apoyado por dos bomberos: bajó cinco metros y se coló entre el piso 3 y 4, donde encontró prensado el cadáver de una mujer. Cuando amaneció tuvo que dejar su recorrido.
“Nosotros hicimos un túnel, pero debieron de haberse hecho unos cinco más. En el 85 nos llegábamos a encontrar con la persona por varios lados y así se la sacaba, pero aquí solo un túnel pudimos hacer porque no quieren escuchar los militares y los de Protección Civil. No nos escuchan a los bomberos ni a los que vivimos esto en el 85, que les decimos que tenemos que hacer túneles de penetración”, subraya resignado y molesto. “Los que dan las órdenes no saben”.
Ese mismo forcejeo entre “uniformados” y “civiles” se nota en varios frentes.
La noche del martes 19, cuando los militares llegaron a encabezar las labores de rescate en la esquina de Laredo y Ámsterdam, tendieron un cerco para ahuyentar a quienes estaban cerca de la construcción derruida y no portaban uniforme o chaleco de alguna dependencia. O el miércoles 20 al medio día, cuando policías federales pidieron a vecinos y voluntarios que se retiraran y dejaran de sacar escombros, porque en adelante ellos se harían cargo. En ambos casos la gente se puso brava, no se dejó.
“Si nosotros llegamos antes de que ustedes estuvieran y pasamos aquí toda la noche, ¿por qué nos quitan? ¿Dónde estuvieron ustedes?”, se escuchó a un vecino decirle a una mujer policía que intentaba alejarlo.
Lo cierto es que el primer día los ciudadanos tomaron el control de la situación. Poco a poco, soldados y marinos han ido imponiéndose, haciendo retroceder a los civiles.
Desde la primera noche, alrededor de ese edificio colapsado en la colonia Condesa, un filtro de mujeres soldados –con sus armas largas en las manos– comenzó a cerrar el paso a quienes intentaban acercarse al desastre.
Lo narra María, una anciana vecina del inmueble que se derrumbó: “En cuanto cayó el edificio todos los vecinos de la Condesa salimos de nuestras casas y comenzamos a quitar piedra por piedra, nos organizamos para traer agua, comida, lo que se necesitara. Muchos extranjeros estuvieron comprometidos ayudando”.
Lo dice desde Casa Durango, la residencia verde habilitada como centro de acopio y desde donde supervisaban el rescate los familiares de los inquilinos del edificio caído, el que estaba cruzando la calle, el número 107 de Ámsterdam.

Sobran manos, sobran uniformados

Este terremoto no es el del 85, aunque nadie puede dejar de notar que se le parece. Como una mala broma, cayó en la misma fecha, 19 de septiembre.
Las mismas imágenes de edificios destruidos en la Ciudad de México, aunque ya no mediadas por los periodistas como Jacobo Zabludovsky, transmitiendo por la radio y la televisión. Ahora aparecen en tiempo real, tomadas desde los teléfonos de cualquier ciudadano y llegando directo a los celulares gracias a las redes sociales.
El daño es menos extendido: hace 32 años el centro de la ciudad parecía zona de guerra; se calcularon al menos 10 mil muertos. Este martes, medio centenar de casas o edificios fueron pulverizados por la comezón de la tierra, y hasta el miércoles 20 sumaban 104 los fallecidos en la capital.
El tamaño del drama no se mide a escala, sigue siendo el mismo en lugares como el multifamiliar de la avenida Álvaro Obregón, el derrumbamiento de la escuela Rébsamen con niños adentro y una niña que se comunica desde abajo de los escombros, la fábrica de las costureras en la Obrera.
Políticos, funcionarios y uniformados, otra vez intentando controlar, aunque no siempre pueden porque las multitudes se imponen. Por miles, la muchedumbre se vuelca a las calles dispuesta a ayudar a como dé lugar: sea alimentando a rescatistas o vecinos (aunque en lugares como la Condesa ofrecer un sándwich a un vecino puede ser considerado un insulto), sea abriendo centros de acopio junto a otros, sea arrimándose a las zonas de desastre para ofrecer ayuda en la cargada de cascajo.
Faltan expertos, pero sobran brazos, sobra voluntad, sobra juventud que ofrece su mano de obra hasta el derroche.
Todo vale para a poyar en la tragedia, para intervenir en las ruinas. Lo mismo llegan jóvenes con cascos de bicicleteros, a falta de industriales; guantes de látex para lavar platos –o navideños–, a falta de los rudos para la construcción; botas Caterpillar o a chancla pura.
A la Condesa llega todo tipo de tribus que toman un rol o se organizan en estructuras: Hay hileras de gente para arrojar lejos el cascajo, donde decenas más esperan para subirlo a camiones de volteo; brigadas de vecinos y desconocidos que ofrecen comida, medicinas, cobijas o agua, o que cargan el apoyo a algún centro de acopio; hordas de motociclistas que ofrecen ser mandaderos a lo que se requiera; ciudadanos dirigiendo el tráfico; representantes de colonias alejadas o de colectivos llegados de lejos para ayudar; fotógrafos profesionales esperando captar el instante del momento del rescate; mirones que quieren sacarse la selfie o que se paran por horas arriba de unas vigas para observar desde primera fila; camiones cargados con albañiles que descienden –con sus picos y palas– en la zona de desastre.
En esta que es una de las tres ciudades más grandes del mundo con sus 20 millones de habitantes (contando su zona conurbada), los 50 puntos de desastre llegan a ser pocos para tanta gente ávida de ayudar. Y tanta ayuda también descontrola.
Por la radio, el delegado de la Benito Juárez, Christian Von Roherich, pide que no se acerque más gente a ayudar. “No necesitamos más desorganización”, dice, casi suplica.
En las noticias se solicita a las personas que ya no intenten llegar a Xochimilco porque tiene saturadas las vialidades, y de tan bloqueadas hasta las ambulancias tienen dificultad de pasar. Las fotografías así lo constatan. Parece día de peregrinaje. Patrullas cierran el paso y regresan con todo y sus tortas y garrafones de agua a las almas solidarias que intentaban acercar comida.
En un centro de acopio en la colonia Roma una mujer mira cómo unos jóvenes suben a una camioneta las despensas y me dice, asustada, que ya no tiene control de quién se lleva a dónde las despensas. Es demasiada la gente. La calle está desbordada.
Un video muestra cómo las multitudes en la colonia Obrera abuchean, reclaman e intentan alejar al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a quien se le ocurrió pararse en el sitio de la emergencia.
Mientras tanto, en Ámsterdam 107, el día 20 desde las 10 de la mañana, comienzan a escucharse unos gritos, entre amenazantes y suplicantes, entre conmovedores y malagradecidos, de un militar:
-¡Civileeees, háganse para atráaaaas! ¿No ven que ponen en riesgo la vida de los que estamos aquí trabajando? ¡Más ayuda el que no estorba!
A coro repiten lo mismo algunos empleados de la delegación Cuauhtémoc.
La gente ignora la súplica-insulto, aunque cada tanto los uniformados van ganando centímetros para la cuerda que marca el perímetro donde se niega el acceso. Además de los empleados del gobierno, los únicos ‘civiles’ permitidos cerca del lugar son los albañiles enviados a apoyar por un par de firmas constructoras.
Sí se pudo, México
Desde la cima de los escombros, la mímica se repite constantemente: puños en alto. Todos congelados. Silencio. Falsa alarma. De vuelta el ruido y el movimiento hasta la próxima señal.
“Aquí está y está vivo”, se escucha a ratos la conversación de los de lo alto de la cima, aunque después de eso, y por horas, no se vea que saquen a nadie.
El rescatista indignado se perdió el momento en que pudieron arrancarle tres cuerpos al ensortijado edificio.
–Silencio… Camillas…Sábana… Un cartón limpio… Agua… Un doctor… Llamen a la ambulancia… Otra sábana… Llamen al hermano de Sergio… –gritaban quienes encabezaban los rescates, y coreaban todos los presentes, preludio de que esta vez no sería falsa alarma.
Entonces a las 11 de la mañana apareció el primer cadáver del día: amortajado en una sábana blanca, enganchado a una camilla que se pasaban de mano en mano.
Lágrimas en los ojos, nudo generalizado en la garganta. Antes de que las lágrimas de los espectadores se secaran, de inmediato el segundo muerto, que por la forma de la sábana parecía que llevaba algo enterrado.
“¡Apaguen sus celulares, esto no es circo!”, gritaban furiosos los militares a aquellos voluntarios que raudos y veloces no soportaban la comezón de perder una foto para sus redes sociales y sacaban sus cámaras para grabar el momento.
Otra vez el juego de vencidas de uniformados vs. civiles.
A las 11 horas con 16 minutos, después de un conteo del uno, dos, tres con el que los rescatistas pujaron fuerte, sacaron de entre los escombros a alguien vivo. Era aquel Sergio con el que platicaban, y quien les preguntaba desde debajo de la tierra por su hermano. El Sergio al que sus familiares esperaban en la Casa Verde.
Más lágrimas se abrían camino hasta los cubrebocas, en las mejillas empolvadas con lo que quedó de ese edificio.
Aplausos, vítores, gritos patrioteros del “viva México” y el “sí se puede, sí se pudo”. Una voz irrumpe y grita al sobreviviente atado a la tabla: “Échale ganas, Sergio, duro a recuperarte”.
Casi 24 horas de excavación, y Sergio era el sexto rescatado del Ámsterdam 107. Antes había sido sacado un hombre que al momento del temblor había alcanzado a correr hacia el techo y estaba malherido; después una mujer y un niño, muertos. Ahora tres adultos: dos muertos, uno vivo. Era desconocido el número de personas que permanecían atrapadas.
Vueltos a la labor, desde la cima del edificio pulverizado, soldados tiraban hacia la calle lo que iban encontrando a sus pies: ora lo que fue la base de una cama, ora el pedazo de una silla, ora lo que parece que era la mesa del mismo comedor, ora un fierro que sostenía una puerta, ora una caja negra, ora un paquete de hojas rotuladas con un nombre. La intimidad de mano en mano, expuesta a la vista de todos.
Llamaron la atención las múltiples fotos encontradas en el piso séptimo. Fotógrafos de prensa que hacían guardia frente a ese edificio, luego explicaron que ahí vivía una querida pareja de fotógrafos que tenían una impresionante colección de imágenes. Él, Wesley –que hizo coberturas de guerra– fue rescatado vivo, pero malherido; de ella, Elizabeth, seguían sin noticias.
El espeleólogo encontró fotografías familiares de una pareja adulta, algunos pasaportes, papeles. Según su teoría, el edificio se cayó porque los constructores usaron varilla de media pulgada para sostener siete pisos, cuando debían de haber usado un mínimo de grosor de dos.
“Es un acto criminal. Con base en la ingeniería no se debió de haber hecho. Le metieron para ahorrar dinero. Fue un acto de corrupción”, suelta indignado. Luego señala a los albañiles que con un enclenque serrucho cortaban las delgadas vigas.
Una vecina dice que en Casa Durango está la familia del dueño del edificio en espera de que a él también lo rescaten. Mientras lo dice pasa una joven a ofrecer pan que mandan de una panadería gourmet del barrio. Cada cinco minutos alguien ofrece comida, café, agua, lechitas, tortas, quesos, jugo de naranja. Lo que dé la imaginación.
Ese cráter en la calle de Ámsterdam, y los militares y marinos armados en la calle, lucen fuera de lugar en una colonia tan emblemática y nice como la Condesa. El edificio 107 era rosa con gris, tenía siete pisos y 21 departamentos, cada uno con balcón, como quedó registrado en los mapas de Google.
Todavía dos días antes del siniestro un anuncio en una página en internet ofrecía en venta un departamento de ese edificio: “Exterior, 5o piso, 87 m2 habitables, 3.4 m2 de balcón, 2 recámaras: La principal con baño completo y otro baño completo. Cocina integral cerrada. 1 estacionamiento, los guardias mueven coches. Vigilancia privada 24/7. Cuarto de servicio de 7.5 m2 en azotea y jaula de tendido un piso arriba”.
Lo acompañaba otra nota: “Atención Inversionistas: (el departamento) se renta de $18 a $24,000. Ideal para AirBnb.‎Vista a los árboles de Ámsterdam y Parque México. Ubicado entre los dos más hermosos parques de la CDMX: Parque México y Parque España. Zona turística de La Colonia Condesa. Ubicación privilegiada, cerca Insurgentes, Patriotismo, Constituyentes, Revolución, Metrobus.10 minutos a la Fuente de la Cibeles y Álvaro Obregón. A una cuadra de Superama Michoacán. Galerías, restaurantes, escuela, gimnasios”. En las fotos tomadas desde el interior resaltan siempre las copas de los árboles que tenían como vista.
El precio: 4 millones 850 mil pesos. La antigüedad del edificio: 36 años. Fue construido cuatro años antes que el temblor del 85.
“Fueron criminales al meterle esa varilla”, soltó varias veces el rescatista en el anonimato, quien no conoció el edificio sino hasta que se derrumbó.
La gente sigue llegando. Los parques, glorietas, camellones, banquetas han sido convertidos en centros de emergencia y apoyo.
Por redes sociales la gente lanza solicitudes de ayuda que siempre encuentra eco, sea por nombres de personas que continúan desaparecidas, otras hospitalizadas, o difundiendo ubicaciones de centros de acopio, de nuevas construcciones caídas, de anuncios sobre servicios gratuitos o rescates.
“Requieren urgente hachas y pinzas hidráulicas y motosierras y guantes carnaza en Ámsterdam y Laredo, para que pidan x redes”, me pidió una mujer que escribiera en mi celular y enviara a mis contactos.
Por redes, también, comienzan a llegar anuncios patrióticos publicitando el extraordinario músculo de solidaridad mostrado por los chilangos, volcados en las calles, abriendo las puertas de sus casas, y que logra que uno termine gritando “Viva México, cabrones”, y hasta desee cantar el Himno Nacional, evitando la parte que dice “y retiemble en sus centros la tierra”, por aquello de no invocar más temblores y queriendo agregarle a la letra un centro de acopio en cada hijo te dio.
Postdata
La madrugada de este jueves 21 de septiembre el cerco militar se fue extendiendo. El paso para los voluntarios no capacitados está casi totalmente estrangulado.

Fuente

Matilda cuidaba a un niño y su nuera limpiaba; ambas murieron

Foto
Trabajos de rescate en el edificio de Emiliano Zapata y Tlalpan, en la capital del país, que colapsó tras el sismo de magnitud 7.1, el martes pasadoFoto Roberto García Ortiz
Jessica Xantomila
 
Periódico La Jornada
Viernes 22 de septiembre de 2017, p. 15
Desde hace 10 años, Matilda cuidaba al hijo de una de las familias que habitaban el edificio ubicado en Emiliano Zapata número 56, colonia Portales, y Karla, su nuera, realizaba el aseo eventualmente. Los cuerpos de ambas fueron rescatados ayer por la mañana.
De acuerdo con vecinos, la mitad del inmueble, que tenía seis meses de ser habitado, se desplomó casi inmediatamente de que empezó el sismo de magnitud 7.1, ocurrido el martes pasado. Al lugar arribaron elementos de la Marina, Topos, Cruz Roja, Ejército, Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, Protección Civil y centenas de voluntarios.
Inmediatamente se reportó que dos mujeres, que se encontraban en el cuarto piso del edificio, no lograron salir, por lo que la labor se concentró en su rescate. Ahí llegaron familiares de las víctimas, quienes también cooperaron para encontrarlas.
Matilda, de 63 años, y Karla, de 31, fueron localizadas hasta ayer en la madrugada; por la mañana el cuerpo de rescate logró sacarlas, pero ya sin vida. Algunos voluntarios que participaron en el operativo señalaron que todavía el miércoles por la tarde detectaron sonidos que les indicaban que seguían vivas.
Los habitantes de los departamentos estaban desconcertados, no daban crédito tampoco de que sus viviendas recién adquiridas desaparecieran de la noche a la mañana. Para algunos de ellos era la primera vez que lograban hacerse de una propiedad, y para otros fue la inversión de sus ingresos después de 35 años de trabajo.
Dado que casi todos los que habitaban el edificio se encontraban en sus centros de trabajo a la hora del sismo, fue a través de WhatsApp que se enteraron del colapso.
Narraron que sólo estaban habitados 19 de los 24 departamentos, que se ofertaban en más de 2 millones de pesos, y que la constructora Canada Building Group no acudió a verificar lo sucedido ni a ayudar a localizar a las dos mujeres atrapadas entre los escombros, cuando conoce a la perfección el inmueble, lo que pudo servir para los rescatistas.
Señalaron que en un correo electrónico, la empresa les informó que por ser considerado un hecho natural, no es responsable de lo ocurrido, y que el edificio se construyó conforme a los reglamentos y los materiales utilizados fueron de calidad óptima.
Sin embargo, los vecinos consultaron a diversos arquitectos, quienes afirmaron que la estructura y materiales que se utilizaron para la construcción son endebles, por lo que esperarán la evaluación que realice Protección Civil para tomar las medidas necesarias.
Esta experiencia es terrible, expresó la señora Yolanda, propietaria de uno de los departamentos del tercer piso. Es fácil decir lo siento, pero debe cumplirse con la responsabilidad, por lo que exigió que se revise no sólo este edificio, sino todos los que ha edificado la empresa. El señor Pedro, también propietario, demandó que se investigue a fondo para dar con los culpables.
Después del rescate de las víctimas, el lugar fue desalojado.

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Autoridades pretenden inhibir la energía de miles de voluntarios

Roberto Garduño
 
Periódico La Jornada
Viernes 22 de septiembre de 2017, p. 20
La sociedad y la ciudadanía agobiadas por la tragedia se enfrentan a nuevas resistencias. Pese al siniestro del martes pasado y la destrucción que dejó tras de sí, las autoridades civiles y militares pretenden inhibir la energía y el compromiso de los miles de voluntarios, en su mayoría jóvenes, que deambulan por las calles intentando hacer menos pesada la desgracia de muchos de su iguales en la Ciudad de México.
Entre las horas difíciles que corren desde hace tres días, para los habitantes de la capital se renueva la incredulidad y desconfianza en sus autoridades. Sobre todo, cuando se impide a mujeres y hombres acercarse a las zonas siniestradas, al argumentarles que se ha tomado el control de la situación.
En los 40 centros de acopio ubicados en distintos puntos de la capital del país se manifiesta el desdén por la autoridad, y a la hora de dejar la ayuda en otras manos, el temor o la duda de si los alimentos y herramientas realmente llegarán a los damnificados y rescatistas.
La irritación en torno al desorden en la recepción y destino de la ayuda que cientos de miles de ciudadanos ha entregado en los centros de acopio hizo eco en el director de cine, Guillermo del Toro, quien tuiteó: Al donar tachen códigos de barras. Escriban en las cajas y bolsas con marcador, esto con el fin de que los buitres, no roben más víveres.
En la delegación Coyoacán, golpeada con dureza por el sismo, el encono contra la autoridad es abrumador. Los centros de acopio instalados por orden del jefe delegacional, Valentín Maldonado, fueron desdeñados por los habitantes de la demarcación, mientras los damnificados de una torre colapsada –ubicada en la calle de California, casi esquina con Escocia, en la colonia Parque San Andrés– esperaban infructuosamente que el funcionario se presentara.
En el centro de desarrollo social Ana María Hernández la afluencia fue tan escasa que los vecinos observaban de lejos. Susana Villa-Gómez, del barrio de La Conchita, dejó ver la desconfianza a la hora de entregar ayuda: pasé a la tienda a comprar botellas con agua, pero cuando los voluntarios que trajeron de los pedregales (Santa Ursula, Ajusco y Santo Domingo) me dijeron que esto lo organizó el delegado y Mauricio Toledo, decidí: no se las voy a dejar, mejor voy a la UNAM. Estos sinvergüenzas seguro ocuparan esta ayuda para sus actos de campaña.

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“No existió Frida Sofía”, afirman voluntarios y madres del colegio Rebsamen

 
PROCESO
 
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El joven mexicano Dorian Rivas, quien apoyó en tareas de traducción de rescatistas alemanes en el Colegio Enrique Rebsamen, afirmó en entrevista con Aristegui Noticias que escuchó a un jefe policiaco que la niña Frida Sofía “no existe”.
“Estaba yo afuera y en lo que entré, me puse a platicar con uno de los encargados de la Policía Federal que todo esto de la niña Frida Sofía no es cierto, que hay gente adentro, que están tratando de evitar que el edificio colapse.

“Que ni siquiera saben cuánta gente hay, ni siquiera cuáles son sus nombres y que están concentrados no en rescatar gente sino evitar el derrumbe”, afirmó el joven Rivas, entrevistado por Carmen Aristegui.
“A mí me dijo que todo eso de que se están comunicando desde adentro es mentira. Que no se han comunicado con nadie”, insistió el voluntario, citando lo que le dijo el elemento de la Policía Federal.

“¿Sigue habiendo gente adentro?”, le preguntó el joven al policía. “No, todo esto es mentira. No hay papás que estén reclamando niños. Si tú fueras papá, no me movería de aquí esperando”, relató la repuesta de uno de los integrantes del operativo.
Otro testimonio divulgado en el noticiero on line conducido por Carmen Aristegui fueron las de Luz y de Rosario, madres de dos niños damnificados del colegio colapsado, quien también afirmó que Frida Sofía no existió y que “ya no hay vida” dentro del edificio.
Reveló que las autoridades les han pedido a los padres de familia que no den entrevistas con los medios y subrayó que ellos quieren que el gobierno los deje trabajar en las labores de rescate.
“Esto es algo gravísimo”, afirmó Aristegui. Las madres entrevistadas reclamaron que los medios y las autoridades “dejen de lucrar” y de “hacer un show” con la tragedia de los damnificados.

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Ilusión de rescatar a “Frida Sofía” se desvaneció entre confusión y escombros


Ilusión de rescatar a “Frida Sofía” se desvaneció entre confusión y escombros

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La ilusión de encontrar con vida a la niña Frida Sofía en el colegio Enrique Rébsamen se desvaneció entre los escombros y la confusión.
Este día en las inmediaciones de dicho centro educativo el día fue gris y lluvioso. En la calle Rancho Tamboreo, donde se desplomó la nave delantera del centro educativo de tres pisos, reinó el silencio sin que los rescatistas lo pidieran levantando el puño.
A mediodía, el subsecretario de Marina, Ángel Enrique Sarmiento Beltrán, salió a declarar la inexistencia de Frida Sofía, al asegurar que “no fue una realidad”.
“Hemos hecho un conteo con la dirección de la escuela y tenemos la seguridad de que todos los niños, o desgraciadamente fallecieron o están en los hospitales o están a salvo en sus casas”, aseguró el oficial ante medios de comunicación presentes en la zona.
Si bien el miércoles anterior transcurrió entre silencios intermitentes y ayuda de voluntarios que cargaban desde material de construcción hasta medicamentos, comida, dulces y chocolates, toda la esperanza de rescatar a la menor se derrumbó como las pesadas losas y muros.
“Frida sí existió”
Aún más, el operativo coordinado por la Marina ya prácticamente dio por terminadas las labores de rescate, aunque se está tratando de localizar a una persona con vida.
Sin embargo, los rescatistas consultados por Apro aseguran que son más los que están atrapados, alrededor de seis personas, tal vez sin vida.
En contraste, este día se observaron caras largas y mucha confusión, aun entre los voluntarios que laboran entre las ruinas del colegio y quienes aseguran a esta agencia informativa que “Frida sí existió”.
Eso sí, afirman que la Marina ha tenido muy restringida el área de búsqueda, tanto que ni el Ejército tiene acceso al lugar.
Otro rescatista refiere que “sí existe la presencia de la niña, pero no con ese nombre”; de hecho, abunda, se desconoce el nombre, pero sostiene que aún hay seres humanos dentro de la construcción derruida.
Son aproximadamente las tres de la tarde, el día continúa nublado y adentro de la escuela se cae otra parte de la estructura, y por ello manos y maquinaria frenan su trajinar.
Inmediatamente entran grandes estructuras de acero cargadas por 15 hombres y afuera de la escuela una grúa aguarda para sostener grandes cantidades de escombro.
Por primera vez desde el día de la tragedia, los medios de comunicación tienen acceso hasta lo que queda del patio de la escuela. Puros muros y techos derruidos, marinos y voluntarios trabajando, pero ya no convocan al silencio que permita escuchar un rastro de vida.
El espacio para los medios es de sólo 10 minutos para recorrer la “zona cero”. Televisa lo hizo toda la madrugada desde el siniestro hasta hoy, cuando también se vino abajo la historia de Frida Sofía.
Un teniente de infantería hace el recorrido con los medios, mientras que elementos de la Marina tratan de convencerlo de que no lo haga, de “que no hay acceso a la prensa”. Las caras de los marinos son duras.
Ya entrada la noche, la lluvia cae intensa por 15 minutos, y a una cuadra aparecen familiares de la señora Reyna Dávila, quien trabajaba como intendente para la directora del Colegio Enrique Rébsamen.
Brotan las lágrimas y la desesperación por parte de la madre, hermana y sobrinos de la trabajadora. Ellos aseguran que la mujer está ahí, entre los escombros.
Cristian Torres, sobrino de Reyna, no contiene las lágrimas y denuncia ante los medios:
“Queremos encontrar a mi tía. Ella sí está ahí, entre los escombros. Ella trabaja en intendencia, y no porque sea de intendencia no le van hacer caso, somos gente humilde, pero a mucha honra. Estamos sufriendo. Allá adentro hay una televisora que dice que está grabando todo y no es cierto, dice mi tío que están sacando muchos muertos y no lo quieren decir”.
El tío de Cristian sale de la zona siniestrada acompañado por otros voluntarios que remueven escombros y abraza a sus familiares. El dolor en sus rostros, el hombre se queda sin palabras, parece resignado.
De acuerdo con el teniente de infantería, aún se espera sacar a una persona con vida para, transcurridas las 72 horas después del sismo, se derrumbe por completo el edificio, pese a que voluntarios aseguran que aún hay varias personas bajo los escombros.

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Protestan normalistas en aeropuerto de Acapulco


Héctor Briseño
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 22 de septiembre de 2017, p. 39
Acapulco, Gro.
Estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, y familiares de los 43 alumnos desaparecidos los días 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, marcharon por el bulevar de las Naciones, en la zona Diamante, y efectuaron un mitin a las 13:45 horas frente al aeropuerto internacional de Acapulco, para exigir al gobierno encontrar a sus compañeros.
Cristina Bautista, madre de uno de los jóvenes ausentes, envió un mensaje de solidaridad a damnificados por el sismo, a quienes les comentó que ese dolor que tienen es el mismo dolor que tenemos nosotros como padres y madres de familias, que a casi tres años no sabemos dónde están nuestros hijos.
Felipe de la Cruz Sandoval, representante de los padres de los 43, manifestó: Estamos seguros de que si la procuraduría (General de la República) cumpliera su función de manera independiente al gobierno de (Enrique) Peña Nieto, ya estuvieran en la cárcel los responsables, pues tienen los nombres y apellidos de los policías federales que esa noche participaron en Iguala.

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Alertan sobre peligro de enfrentamiento durante restitución de tierras a wixárikas

Foto
Campamento wixárika en el predio de 184 hectáreas que autoridades agrarias entregaron a integrantes de esa etnia en septiembre del año pasado. Este viernes se les restituirá otro predio en el municipio nayarita de La YescaFoto Arturo Campos Cedillo
Juan Carlos G. Partida y Myriam Navarro
Corresponsales
Periódico La Jornada
Viernes 22 de septiembre de 2017, p. 38
Guadalajara, Jal.
En un clima de tensión que incluye amenazas de enfrentamientos armados, este viernes por lo menos mil indígenas de la comunidad wixárika de Wuauta Kuruxi Manuwe (San Sebastián Teponahuaxtlán y Tuxpan de Bolaños), en el norte de Jalisco, bajarán a pie siete kilómetros por la sierra de San Isidro y tomarán posesión legal de 63 hectáreas en las inmediaciones de Huajimic, municipio de La Yesca, Nayarit. Las tierras están en poder de ganaderos mestizos, quienes califican de despojo la resolución judicial.
La recuperación del predio Piedra Bola es apenas la segunda en un año. Los wixaritari reclaman 10 mil hectáreas tituladas a su favor desde la época virreinal, pero vendidas a pequeños propietarios de Huajimic a principios del siglo pasado, por lo que ambas partes reclaman la posesión de esos terrenos.
Para garantizar la seguridad ante las amenazas de los ganaderos, quienes aseguran que no entregarán los predios, el magistrado del Tribunal Unitario Agrario del distrito 56, Aldo Saúl Muñoz López, informó tras reunirse este jueves en Tepic con autoridades tradicionales de la comunidad wixárika que habrá policías estatales y municipales de La Yesca.
El magistrado encabezará la ejecución junto con un grupo de actuarios del tribunal 56, que ha desahogado las demandas de los indígenas y emitido resoluciones en su favor, en el entendido que la comunidad wixárika tiene derechos de antigüedad sobre las tierras.
Santos Hernández, presidente del comisariado de bienes comunales de Tuxpan y San Sebastián, encabezó la comitiva wixárika que se reunió con el magistrado Muñoz López para ultimar detalles de la ejecución, después de que el tribunal intentó posponer la diligencia a petición del nuevo gobierno nayarita.
El magistrado irá acompañado de policías de Nayarit. Esperamos que llegue a Huajimic entre las 9 y las 10 horas. Los más de mil comuneros ya estaremos ahí, dijo el líder indígena.
En tanto, los wixaritari que acudirán a la recuperación de Piedra Bola comenzaron a reunirse la mañana del jueves en la comunidad de Ocota de la Sierra, Jalisco, donde instalaron un campamento que se nutrió de familias indígenas conforme avanzó el día.
Ahí pernoctaron entre fogatas y camionetas, listos para emprender el descenso de la sierra hacia Huajimic y reunirse con los integrantes del tribunal 56, quienes llegarán desde Tepic para dar legal posesión de los predios a los wixaritari.
Los más de mil comuneros provienen de 35 rancherías de la sierra. Previamente solicitaron protección a las autoridades federales y advirtieron sobre un posible derramamiento de sangre si su solicitud era desoída.
En septiembre del año pasado, en la restitución de un predio de 184 hectáreas, los actuarios fueron retenidos casi cinco horas por ganaderos inconformes, quienes también secuestraron una camioneta de víveres para los indígenas y prohibieron el paso por Huajimic.
Ignacio Gamboa Suárez, comisionado de los 56 pequeños propietarios de las 10 mil hectáreas en litigio en Huajimic, advirtió que no entregarán el predio de Piedra Bola y defenderán a su posesionaria actual, Herlinda Montoya Ultreras, quien dijo que estas tierras son un patrimonio que heredó de su padre y hoy comparte con sus nueve hijos para la crianza de ganado.
Montoya dijo que sólo le queda apelar a que el gobierno federal le pague sus tierras y sus vacas, ya que éstas se las apropiaron de manera ilegal personas armadas que ya invadieron el predio. Reiteró que ella ha pagado impuestos por su rancho durante muchos años, además de contar con documentos que la avalan como propietaria.

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Posible, avanzar en tres o cuatro de los 25 capítulos del TLCAN

Susana González G.
 
Periódico La Jornada
Viernes 22 de septiembre de 2017, p. 31
Con la posibilidad de concretar acuerdos en apenas tres o cuatro capítulos de los 25 que se discuten y a los que podrían agregarse otros, este sábado 23 de septiembre inicia la tercera ronda en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en la ciudad de Otawa, Canadá, en medio de la situación de emergencia que afronta México por los terremotos ocurridos el 7 y el 19 de septiembre y que, según analistas, impactarán su desempeño económico.
Pese a ser el responsable de solicitar la revisión del tratado y cuando ya han transcurrido casi seis semanas desde que comenzó el proceso, el gobierno de Estados Unidos no ha puesto sobre las mesas de la renegociación ninguno de los principales temas que, según han declarado en distintos momentos tanto el presidente Donald Trump y su secretario de Comercio, Wilbur Ross, como el representante comercial y jefe del equipo negociador, Robert Lighthizer, les interesan modificar, referidos al déficit comercial que su país afronta con México y Canadá, las reglas de origen, los mecanismos de solución de controversias (incluidos en los capítulos 11, 19 y 20) e incluso los salarios que se pagan aquí.
No obstante, John Melle, el asistente del jefe negociador estadunidense, advirtió en Washington que Estados Unidos presentará nuevas propuestas de texto y comenzará a analizar temas más espinosos en la próxima ronda en Ottawa.
La representación comercial de Estados Unidos busca avanzar con nuevas propuestas de texto en la tercera ronda de negociaciones, dijo Melle en comentarios enviados vía correo electrónico a Reuters.
Temas difíciles que los tres países determinaron dejar hasta el final de la discusión, porque así se acostumbra en las negociaciones comerciales, según ha reiterado el secretario de Economía (SE), Ildefonso Guajardo, y el subsecretario de Comercio Exterior, Juan Carlos Baker, quienes encabezan la delegación de México.
El tiempo apremia porque, al igual que las dos anteriores, la tercera ronda se llevará a cabo en cinco días con mesas paralelas y en total hermetismo entre los equipos negociadores para concluir el 27 de septiembre. Guajardo adelantó en días pasados que los capítulos donde se pueden cerrar acuerdos son los de la incorporación de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) a las cadenas globales de valor, transparencia y cuestiones sanitarias y fitosanitarias.
De lograrse, serán tres de 25 capítulos los que quedarán cerrados en 42 días de pláticas, mientras que los acuerdos para los restantes 22 capítulos deberán desahogarse en los 96 días comprendidos desde el 28 de septiembre al 31 de diciembre en cuatro rondas restantes, si se pretende cumplir con el objetivo de los tres países de concluir las negociaciones a finales de 2017 con siete rondas en total, antes de las elecciones presidenciales de México y las legislativas de Estados Unidos, en julio y noviembre de 2018, respectivamente.
Otros temas pendientes en la negociación son la propiedad intelectual, sobre la que especialistas han advertido de presiones de la industria farmacéutica para extender el periodo de vigencia de las patentes, lo que retrasaría la fabricación de medicamentos genéricos baratos para combatir diversas enfermedades en la población, cuestiones de migración, pero sólo referidas a la facilitación del ingreso de ciertos profesionistas que hagan negocios en los tres países, temas laborales, pero en los que Guajardo ha declarado de manera contundente que no comprende la discusión de los salarios en México, así como cuestiones de medio ambiente y protección a la inversión extranjera.
No son los únicos temas en un congreso de exportadores celebrado en Oaxaca hace dos semanas, el subsecretario Juan Carlos Baker reveló que otros temas podrían sumarse a la agenda de la renegociación a petición de los países, y mencionó como ejemplo el caso de Canadá, que plantea un capítulo sobre igualdad de género y en el caso de México sobre la facilitación comercial en la zona fronteriza.

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Miles de trabajadores franceses rechazan reforma laboral de Macron

Afp
 
Periódico La Jornada
Viernes 22 de septiembre de 2017, p. 35
París.
Decenas de miles de opositores a la reforma laboral que impulsa el presidente francés, Emmanuel Macron, volvieron a salir a las calles este jueves para exigir el retiro del proyecto, que consideran una regresión de los derechos de los trabajadores.
Miles de personas marcharon desde el mediodía en la capital francesa y en las principales ciudades del país, en medio de una nube de banderas sindicales y globos multicolores. Macron, marioneta de los patrones, se leía en una pancarta.
Las manifestaciones reunieron a 132 mil personas en toda Francia, de acuerdo con el Ministerio del Interior, frente a las 223 mil en la primera gran jornada del 12 de septiembre.
La Confederación General del Trabajo (CGT), que calculó en 500 mil los manifestantes en aquella ocasión, reconoció que la cantidad de personas en la movilización de este jueves fue un poco inferior, sin dar cifras.
Estamos decididos, esta reforma no debe pasar. Es un verdadero drama para los jóvenes del país, declaró este jueves Philippe Martinez, líder de la CGT.
Tras la acción de los sindicatos llegará el turno de la movilización política, con otra manifestación convocada el sábado por la izquierda radical.
No obstante, y pese a una abrupta caída en los sondeos, Macron no tiene intención de ceder ante esta reforma, que fue una de sus principales promesas de campaña.
Creo en la democracia, pero la democracia no es la calle, zanjó el jefe de Estado el martes en una entrevista con la cadena CNN.
Respeto a los manifestantes, pero también a los electores franceses que votaron por el cambio, agregó el gobernante centrista, cuyo partido obtuvo una holgada mayoría en la Asamblea Nacional, en junio pasado.
La reforma laboral impulsada por Macron incluye medidas para limitar el máximo de compensaciones para los trabajadores en caso de conflicto laboral, o la posibilidad de llegar a acuerdos laborales en las empresas de menos de 50 empleados sin necesidad de que haya representantes sindicales.
El objetivo del gobierno es dar más flexibilidad a las empresas y alentarlas a contratar más para luchar contra el desempleo, que afecta a 9.5 por ciento de la población activa en Francia, más que la media europea, de 7.8 por ciento.
La reforma laboral de Macron será presentada el viernes en un consejo de ministros para una aplicación casi inmediata.
El frente sindical está dividido. Aunque todos los sindicatos estiman que la reforma debilitará los derechos de los trabajadores –una visión que comparten la mayoría de los franceses, según los sondeos– varios desistieron de salir a las calles.
No obstante, las próximas semanas se anuncian difíciles para Macron, con varias manifestaciones previstas en contra de los recortes que ha anunciado.
Los transportistas prometen una movilización masiva para el lunes, que podría paralizar parcialmente a Francia.

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SME Entrevista Comité Central programa especial labores sismo 21sep17

jueves, 21 de septiembre de 2017

INFORMACION PARA NUESTRAS BRIGADAS.

Compañer@s:

Se están multiplicando los reportes de que el ejército y la Policia Federal están tomando el control de prácticamente todos los puntos colapsados, se presume que están preparando las condiciones para declarar la suspensión de las labores de rescate.

Ante este escenario, debemos sostener nuestra presencia en la zona, por el momento concentrarnos en nuestros centros de operación -San Simón, Villa Coapa y Aragón- para reorientar nuestra actividad y entre otras líneas de acción, atender las necesidades existentes entre nuestros Centros de Acopio y el Albergue de Villa Coapa. 


Los miembros del Comité Central responsables en cada Centro de Acopio están coordinando esta actividad.

Por otro lado, estamos trabajando para tender un puente de apoyo solidario con las comunidades rurales y urbanas de los estados de Morelos y Puebla. Ya estamos mandando solidaridad hacia allá.
Estemos atentos a los acontecimientos de las próximas horas para replantear nuestras tareas en la CDMX.

Fraternalmente:

“Por el Derecho y la Justicia del Trabajador”
José Humberto Montes de Oca Luna.
Secretario del Exterior.

CDMX a 21 de Septiembre de 2017.