viernes, 25 de diciembre de 2009

Tras el Paro Nacional del 11 de noviembre

Tras el Paro Nacional del 11 de noviembre: Hacia una mayor unidad del movimiento obrero
Escrito por:
Luis Enrique Barrios

El 11 de noviembre pasado se vivió una de las jornadas de lucha sindical más trascendente en varios años de historia en México. El Paro Nacional movilizó a trabajadores de diferentes gremios, a académicos y estudiantes de distintas universidades, a organizaciones vecinales y campesinas e incluso a un sector de la comunidad de artistas e intelectuales. Si bien dicha jornada de lucha tuvo como epicentro la ciudad de México, las movilizaciones y manifestaciones de descontento se extendieron a 29 de los 32 estados del país, para mostrar el rechazo al "sabadazo", según el periódico La Jornada en su edición del 12 de noviembre.

En cada una de esas movilizaciones hubo manifestaciones de repudio en diferentes magnitudes contra el "sabadazo", término con el que popularmente se conoce la noche del sábado 10 de octubre cuando, como ladrón al amparo de la oscuridad, la militarizada Policía Federal tomó bajo las órdenes de Felipe Calderón, presidente espurio de México, las instalaciones de la empresa paraestatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC) con el fin de aplicar el decreto de extinción que justifica su cierre y el despido de mas de 40 mil trabajadores organizados en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)

¿Qué significa la extinción de LyFC?

En 1960 la industria eléctrica es nacionalizada derivando ello en la existencia de dos poderosas empresas paraestatales, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y LyFC, por medios de las cuales el monopolio de la producción y distribución de la electricidad queda bajo el control del Estado. Al igual que la nacionalización del petróleo en 1938, esta medida del régimen expresaba el carácter nacionalista y populista del Estado, pero al mismo tiempo también expresaba uno mas de los diferentes resultados tras de décadas de profundas luchas obraras y sociales, mis que tendrían un peso bastante significativo en la política de nacionalizaciones.

La crisis del capitalismo, la cual se va a expresar de una forma particularmente aguda en los años ochenta por medio de la llamada crisis petrolera y de la deuda externa de 1982, derivaría en el gradual pero acelerado colapso del viejo modelo del Estado benefactor inaugurándose de este modo, siguiendo los dictámenes del FMI y el BM, una nueva estrategia de la burguesía mexicana en la cual el Estado implementaría una feroz política de recortes al gasto público, elevación de impuestos y privatizaciones. Aún en 1984, dos años después de estallada dicha crisis económica, el gobierno federal era propietario de poco más de mil 150 empresas de todo tipo; hoy en día esa cantidad se aproxima a las 100 empresas publicas. La privatizaciones dejaron cuantiosas sumas al Estado (tan sólo entre 1988 y 1993 bajo el gobernó de Carlos Salinas dicha cantidad ascendió a los 23 mil 731 millones de dólares) mismas que en su mayoría fueron empeladas para amortizar la deuda externa además de permitir nuevos y jugosos negocios para la burguesía, tales como Teléfonos de México cuya privatización a favor de Carlos Slim creo una magnifica base material para que este empresario se lanzara en búsqueda de más fortunas hasta transformase en uno de los hombres mas ricos del planeta.

A pesar de la radical política de privatizaciones de las últimas tres décadas, los distintos gobiernos de la burguesía, unas veces frenado por las masas en las calles (el ejemplo más destacado es la lucha del SME que en 1999 impidió la privatización de la electricidad) y otras veces ante el temor a la reacción de los trabajadores, no pudo dar ese paso definitivo en el sector energético, consolándose con darle cabida al sector privado sin que ello significara la privatización completa de Petróleos Mexicanos (Pemex), Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza del Centro (LyFC). Este camino de pequeñas reformas iniciado por Salinas se profundizó con los años a tal grado que, a pesar de no estar privatizada la industria eléctrica, permitió que la participación del sector privado en la generación de electricidad evolucionara a lo largo del gobierno de Vicente Fox (2000-2006) hasta aproximadamente el 30% de la demanda del consumo nacional. Pero la burguesía nuca se sintió satisfecha, exigiendo todos los días ir a fondo hasta lograr una privatización plena y total de la electricidad. Fox no pudo cumplir este anhelo y ahora Calderón, a medio camino de su mandato, a ojos de una burguesía sumamente agobiada por la actual crisis económica, interviene con el "sabadazo" es un intento especialmente enérgico del régimen por cumplir las expectativas de los capitalistas.

Pero las intenciones de Calderón y de la burguesía no paran ahí: el "sabadazo" también es la destrucción de uno de los mejores y más importantes Contratos Colectivos de Trabajo (CCT) plagado de importantes y envidiables prestaciones laborales. El CCT de LyFC, de cara a los intereses de la burguesía, tenía que ser destruido por oneroso, pero particularmente por el mal ejemplo que este representaba para el resto de la clase trabajadora.

Pero yendo aún más lejos de esas motivaciones de carácter económico, muy importantes por supuesto para los burgueses y el Estado, el "sabadazo" también persigue objetivos políticos: tratar de borrar del mapa, de una vez por todas, de la lucha de clases al SME, sindicato con una añeja tradición de lucha, que lo presenta como un serio obstáculo en el camino de las privatizaciones restantes, entre ellas, PEMEX, la joya de la corona. Calderón y la burguesía para dar ese paso ven como una condición previa destruir al SME, pero también como un medio que pueda tener un efecto desmoralizante sobre el conjunto de la clase obrera a tal grado que la haga presa fácil de toda clase de ataques. Producto de la crisis económica, desde hace meses los empresarios han estado insistiendo en la necesidad de abaratar aun mas la mano de obra mexicana y Calderón pretende facilitarles esta tarea por medio de las implicaciones que en un momento dado podría tener sobre la clase trabajadora una derrota sobre el SME.

"Aquí se ve la fuerza del SME"

La anterior es una consigna histórica y la más coreada por los electricistas cada vez que salen a las calles. El "sabadazo" provocó una reacción inmediata y muy militante por medio de movilizaciones de miles de trabajadores en diferentes puntos del país y no solo electricistas. Esta decisión de la clase trabajadora por intentar revertir el ataque a LyFC y al SME, quedó nuevamente ratificada en la magnífica movilización del 15 de octubre que tan sólo en el Ciudad de México lanzó a las calles aproximadamente a medio millón de personas. Esta respuesta masiva demostró que el ataque contra el SME es interpretado por amplias capas de la clase trabajadora como algo que tiene más trasfondo y la antesala de una nueva ofensiva bastante ambiciosa contra los derechos laborales; pero no solo los trabajadores han sacado esa conclusión, sino también miles de estudiantes ven seriamente amenazadas a las universidades públicas.

Este sentimiento de unidad de clase y el fuerte deseo por frenar a Calderón fue el que motivó la participación no sólo de diferentes sindicatos, sino además la incorporación a la lucha de dirigentes y amplios contingentes del PRD, del PT, además del principal dirigente de masas en la actualidad, López Obrador (AMLO); también es importante destacar, por las implicaciones políticas que expresa, la participación de la priísta Confederación Nacional Campesina (CNC).

La respuesta demostrada tras el "sabadazo" creó una base bastante favorable para Paro Nacional convocado para el 11 de noviembre. Durante ese día, no sólo fue cercada la Ciudad de México, al cerrar los trabajadores durante algunas horas los cinco puntos de acceso que la conectan con el resto del país, sino que además hubo movilizaciones en un sinfín de avenidas y calzadas del DF.

Además, como no sucedía desde 1968, por primera vez se paralizó al unísono todo el sistema de universidades públicas del México DF, lo cual, dado sus enormes dimensiones (tan sólo la UNAM aloja alrededor de 290 mil estudiantes) es por sí mismo muy significativo. Es destacable el profundo sentimiento de unidad demostrado, nuevamente, por la clase trabajadora y la juventud.

El 11 de noviembre, el tema central de conversación de gran parte de los trabajadores de este país fue el SME, su lucha y el paro nacional. La propaganda activa, y con hechos, sobre la forma en que debe luchar la clase trabajadora jamás en décadas se había visto tan favorecida y con tanta magnitud. Las implicaciones políticas que esto tiene sobre la conciencia de la clase trabajadora en un país cuya última huelga general se desarrolló en 1916, hacen del pasado Paro Nacional un acontecimiento de especial relevancia para la historia contemporánea del movimiento obrero mexicano.

Ahora, debido a ello, la cuestión de una huelga general está más implícita que nunca en la situación. La Asamblea Nacional de la Resistencia Popular en la cual participan al lado del SME decenas de sindicatos más y otras organizaciones populares, en su reunión del 20 de noviembre acordó formar consejos nacionales y estatales que organicen una huelga nacional para las primeras semanas de 2010. Definitivamente ese es el rumbo a tomar para luchar contra la política de Calderón. No obstante, hay que señalar que una de las tareas más importantes que se tienen que fijar dichos consejos es la de lanzar una intensa labor de agitación entre los obreros industriales cuyos sindicatos en su gran mayoría están bajo el control de los dirigentes charros afiliados a PRI. Es necesario romper el cerco impuesto por estos dirigentes y dar un programa de acción concreto a esta capa de trabajadores para que se integre a la lucha y a la convocatoria de la huelga general. De lograrse ese paso la balanza se inclinará con mucha más fuerza a favor del SME y del movimiento obrero. Calderón pude ser derrotado.
Fecha:
18 de diciembre de 2009

Fuente

Trabajadores de LyFC y de CFE: por una lucha unificada

Escrito por: Quique

La extinción de Luz y Fuerza del Centro (LyFC) ha desencadenado una de las luchas mas serias del proletariado mexicano. Últimamente el gobierno, para dejar aislados a los trabajadores de luz y fuerza, ha lanzado una campaña a través de los medios de comunicación, para tratarde levantar barreras entre los trabajadores de LyFC y el resto del proletariado (inventado una serie de calumnias), en especial ha tratado de confrontar a los trabajadores del sector eléctrico, o sea,a losde LyFC y a los de Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La burguesía mexicana por supuesto que quiere que los trabajadores estén desunidos, pero los trabajadores debemos entender que la única forma de ganar nuestra lucha será en la medida en que estemos organizados y nos unamos en pro de los intereses de la clase obrera, los trabajadores sabemos quienes son nuestros enemigos y no los son los trabajadores de la CFE. Los que están acudiendo a las instalaciones de LyFC son gente de confianza de la CFEy de constructoras privadas.

Entre más se tienen controlados y callados a los trabajadores, a través de sindicatos charros, y medios coercitivos, másexplosivas y más ampliasson las luchas por la democratización de su vida sindical; la historia del SUTERM es una historia de lucha de clases; desgraciadamente ahora el SUTERM es una sindicato dirigido por charros de la CTM que mantienen un control férreo pero los trabajadores de CFE también tienen problemas en sus centros de trabajo que se están acumulando día con día, para explotar con mas violencia y derrocar a los charros.

En este momento que la burguesía trata de aniquilar a uno de los principales sindicatos combativos en México -el SME- piensa que ya ningún sector fungirá como oposición; y en cierto sentido si es un paso para atrás sí el gobierno lograra desparecer al SME para la clase obrera, no obstante la última palabra a ese respecto está lejos de haberse dicho. Pero ¿los trabajadores de la CFE tienen la culpa de las mediadas tomadas por el gobierno de Calderón? ¿Acaso los trabajadores de la CFE no tiene problemas en sus centros de trabajo? (falta de material y herramientas, y a pesar de todo esto los trabajadores del SUTERM echan andar sus plantas y subestaciones) ¿Acaso no están sufriendo la efectos de la crisis y la inflación?¿Acaso no tienen un control férreo por parte de un sindicato charro?¿Acaso no son desplazados por las compañías privadas? ¿Acaso no su revisión salarial la realizaban dos meses después del SME? ¿Y acaso no los trabajadores del SUTERM les aumentaban directamente lo que le ganaba elSME?.

Hoy pues a pesar de todo lo que piensa la burguesía con esa política está lanzando directamente a la lucha en mediano plazoa los trabajadores del SUTERM, quetienen alcances nacionales y tendrán la necesidad de luchar con sus propias fuerzas debido a que el gobierno va intentar exprimir todo lo que pueda de la clase obrera y no dudara en atacar los derechos de los trabajadores de la CFE y que además son un apartado revolucionario en la lucha de clases de México naciendo en el Palacio de Bellas Artes, el 20 de Noviembre de1972 como producto de la fusión del SNESCRM (charros) y el STERM (democráticos). Necesitaríamos un artículo, y pronto saldrá, para recordar la historia combativa ahogada por la CTM del SUTERM que actúa como un muerto viviente, que se comporta como una fuerza que se está acumulando subterráneamente y que esta esperando volver a salir con más fuerza y más violencia para derrocar a los líderes charros.

La perspectiva es de lucha para los trabajadores del Suterm pasando está al mismo tiempo por la lucha por la democratización de su sindicato. Debemos confraternizar y explicar a los trabajadores del SUTERM que la lucha del SME es su lucha y que es necesario democratizar el sindicato con un programa de clase en defensa de la energía eléctrica y la lucha por el socialismo. Hay que explicar que es necesario formar comités de trabajadores en defensa de las conquistas laborales. Y que es necesario organizarnos como clase obrera e impulsar una huelga general para derrocar al gobierno de derechas que solo nos puede hacer más míseros. Y queno permitiremos que estos tipejos del PAN y PRI nos roben lo poco que nos queda. Los trabajadores de la CFE están acumulando las fuerzas para enseñarle de que lado están y sin duda no están con el gobierno.

¡Unidad en las lucha de los electricistas basta de ataques a la economía de los trabajadores!

¡Las crisis no la provocamos los obreros sino los capitalistas, que la paguen ellos!

¡Por un sindicalismo revolucionario con carácter de clase!


Fecha:
18 de diciembre del 2009
Fuente