domingo, 10 de enero de 2010

Culpa de la mafia del poder, el violento inicio del año: AMLO

La Jornada En Línea
Publicado: 10/01/2010 17:49

México, DF. Por culpa de la mafia del poder, de la política y del dinero, así como por sus achichincles de los medios de comunicación, México comenzó un año muy violento y difícil económicamente, afirmó Andrés Manuel López Obrador.

“La responsabilidad de la tragedia nacional es culpa de los oligarcas, de una mafia y también tiene mucha responsabilidad la televisión y otros medios de comunicación", advierte el político tabasqueño, al tiempo de señalar que el ex presidente "Carlos Salinas, Claudio X. González, Emilio Azcárraga, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto son quienes realmente mandan y deciden en el país, lo demás es el acompañamiento de empleados”, precisó.

Agregó que la oligarquía es la principal culpable de los incrementos al IVA, así como a los precios de las gasolinas, el gas y la energía eléctrica. En cambio, recordó, su propuesta estaba enfocada en dos iniciativas de ley para reducir el gasto corriente, así como el cobro de impuestos a los potentados, a las grandes empresas y a los bancos, que en conjunto "son los principales evasores fiscales".

López Obrador advirtió que por ello ahora la gente está padeciendo los aumentos de impuestos y todo esto es una farsa”.

Este domingo el "presidente legítimo" sostuvo una reunión de evaluación con integrantes de los comités delegacionales en Iztapalapa, Tláhuac y Xochimilco.


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Crean en la UNAM nueve generación de plásticos biodegradables de maíz

Notimex
Publicado: 10/01/2010 19:13
México, DF. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollan una nueva generación de plásticos biodegradables derivados de fuentes orgánicas como el maíz y azúcares, materiales que no contaminan ni provienen del petróleo.

El proyecto para desarrollarlos está encabezado por Angel Romo Uribe, doctor en Física e investigador del Instituto de Ciencias Físicas de esta casa de estudios, con sede en el campus Morelos, informó la UNAM en un comunicado.

Las características físicas y funcionales de estos plásticos compiten con los convencionales, pero la diferencia es que se degradan de forma natural en unos meses, con lo que se evitan que permanezcan durante años en rellenos sanitarios, suelos y ríos, contaminando al planeta, indicó.

La investigación se desarrolla en el Laboratorio de Nanopolímeros y Coloides, que Romo fundó en 2003, cuando regresó a México después de una estancia de 15 años en Estados Unidos.

El científico explicó que este proyecto surge de la necesidad de detener la contaminación emanada de polímeros sintéticos y generar fuentes sustentables y renovables de compuestos orgánicos para evitar la enorme dependencia del petróleo.

A diferencia de los polímeros, que en su mayoría se producen en la industria petroquímica, los biopolímeros tienen un origen orgánico como el maíz, la soya y elementos base como ADN y ARN, azúcares, proteínas y aminoácidos presentes en plantas y derivados como la madera y el algodón, dijo.

Afirmó que la degradación de estos materiales depende de sus dimensiones física, pues una película delgada de ácido poliláctico de unas 20 micras de grosor se degradará en unos seis meses; piezas más gruesas tardarán más tiempo, pero nunca alcanzan los cientos de años que toman los polímeros sintéticos.

Preocupaciones estadunidenses: ¿primero Alemania, ahora Japón?

Immanuel Wallerstein
Periódico La Jornada
10 de Enero de 2010 

La estrategia geopolítica de Estados Unidos después de 1945 se basaba en lo que parecía rocas sólidas: controlar a sus dos enemigos derrotados en la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón. Por largo tiempo, cada país estuvo gobernado por un solo partido conservador —la Unión Demócrata Cristiana (CDU), en Alemania, y el Partido Liberal Demócrata (LDP), en Japón. Ambos partidos impulsaron una política de alianza cercana con Estados Unidos, y de respaldo fiel a sus posiciones geopolíticas.
Este inquebrantable respaldo empezó a romperse primero en Alemania. La CDU comenzó a alternar el poder en 1969 con el Partido Socialdemócrata, cuyo canciller, Willy Brandt, lanzó la Ostpolitik, buscando alguna suerte de tregua con la Unión Soviética. El debilitamiento de los vínculos alemanes con Estados Unidos progresó lentamente hasta el quiebre significativo en 2003 cuando Alemania se alió con Francia y Rusia para derrotar la resolución que apoyaba Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que habría constituido una legitimación a la invasión estadunidense de Irak.
Nada similar ocurrió por mucho tiempo en Japón, hasta el 31 de agosto de 2009, cuando el Partido Demócrata de Japón (DPJ), encabezado por Yukio Hatoyama, barrió al LDP del cargo a partir de una plataforma que incluía repensar la relación subordinada de Japón con Estados Unidos. En 1996 Hatoyama publicó un artículo donde describía el tratado de seguridad Japón-Estados Unidos como “reliquia de la guerra fría” y llamaba a Japón a destetarse de su excesiva dependencia hacia Estados Unidos.
Hacía mucho tiempo que había un asunto contencioso en las relaciones Estados Unidos-Japón: la existencia de bases militares estadunidenses en Okinawa y sus condiciones de gobierno. Para aminorar el desacuerdo, Estados Unidos estaba negociando un nuevo arreglo con el gobierno previo (del LDP) que pudiera transferir algunas tropas (no todas) de la isla de Okinawa a Guam, y reubicar la base militar existente a un área más remota de Okinawa. Hatoyama, sin embargo, parecía querer que las tropas estadunidenses abandonaran la isla por completo. Éste era el punto de vista de uno de los socios de la coalición del DPJ, el Partido Socialdemócrata, proferido en voz fuerte.
Había una complicación adicional. Justo en ese momento, salió a la luz un acuerdo secreto entre Estados Unidos y Japón. Okinawa había sido ocupada por Estados Unidos desde 1945, bajo su control total. Estados Unidos accedió entonces a revertir la isla a Japón en 1972, pero manteniendo su base. Pero había un problema. Estados Unidos tenía armas nucleares en Okinawa. Japón mantenía la política oficial de los tres principios de los no nucleares (no poseer, no producir y no permitir la entrada de armamentos nucleares a Japón). Supuestamente, estos principios gobernarían ahora la base estadunidense. Sin embargo, parece que el presidente Nixon y el primer ministro japonés Eisaku Sato firmaron un acuerdo en 1969 que permitía que Estados Unidos reingresara sus armamentos nucleares en Okinawa en caso de emergencia. Dado que ésta era una violación directa de la política oficial japonesa, se mantuvo en secreto y era sabido por muy pocas personas en Japón.
Además, tras asumir el cargo, Hatoyama añadió combustible al fuego haciendo un llamado público a la creación de la Comunidad de Asia Oriental, abrazando a China, Corea del Sur y Japón, pero sin incluir a Estados Unidos.
La reacción inicial de Estados Unidos a todos estos eventos fue considerar la posición de Hatoyama como la retórica de un gobierno populista y sin experiencia, y que no debía ser tomada muy en serio. Pero conforme Hatoyama continuó vacilando acerca la propuesta del nuevo acuerdo de Okinawa, el gobierno estadunidense desconfió más y más de él y se preocupó por las implicaciones de largo plazo de lo que parecía un nuevo giro en la estrategia geopolítica japonesa. A finales de diciembre, la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, convocó al embajador japonés para decirle tajantemente que Estados Unidos no se movería de los términos del propuesto nuevo acuerdo acerca de la base militar. El Washington Post informa ahora que Estados Unidos está molesto con Hatoyama, y considera la posición japonesa como tal vez más problemática de lo que habría pensado con anterioridad.
Es cierto que los dos periódicos principales de Japón, el Asahi Shimbun y el Yomiuri Shimbun, han escrito editoriales y artículos de opinión este último mes advirtiendo cautela contra este quiebre con Estados Unidos. Pero también lo hicieron los periódicos conservadores en Alemania conforme se apartó del alineamiento total con Estados Unidos. No obstante, Hatoyama se haya bajo presión política para disminuir el paso en el distanciamiento hacia Estados Unidos, y como tal él vacila. Pero vacilar no es lo mismo que restaurar lazos cercanos con cualquier aliado que previamente no necesitaba preocuparse acerca de la lealtad de sus rocas sólidas.
Actualmente se piensa que el gobierno conservador de Corea del Sur comparte el punto de vista estadunidense hacia Japón. Sin embargo, el propio distanciamiento de Corea del Sur con respecto de Estados Unidos comenzó hace mucho, e inicialmente ocurrió bajo el liderazgo del mismo partido conservador que ahora está de nuevo en el poder. En 2003, el gobierno sudcoreano admitió que había estado enriqueciendo uranio y plutonio en secreto por 20 años. El proceso fue mucho más allá de cualquier cosa que Irán haya sido acusado de hacer, crear armas nucleares en violación al Acuerdo de Salvaguarda. Esto nunca lo remitió al Consejo de Seguridad de la ONU la Agencia Internacional de Energía Atómica, pero revela el grado de autonomía del gobierno sudcoreano con respecto la dependencia con Estados Unidos.
Si uno combina lo que está ocurriendo en Japón y Corea del Sur, con la creciente reafirmación geopolítica de China, parece bastante probable que la siguiente década presenciemos considerable movimiento encaminado a crear la Comunidad de Asia Oriental propuesta por Hatoyama. Y mientras Alemania y Francia se acercan a Rusia, y Japón y Corea del Sur se acercan más a China, Estados Unidos ya no puede contar, de ningún modo, con las dos rocas sólidas sobre las cuales construyó su estrategia geopolítica como potencia (alguna vez) hegemónica del sistema-mundo.
Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein

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