domingo, 1 de mayo de 2011

Calderón y sus demonios

Zosounderground
@zosounderground

Cuando vi en las noticias que Felipe Calderón estaría en la ceremonia de la beatificación del Papa, inmediatamente mi humor negro lo vio como una burla al pueblo de México. Mientras la cosa pública se cae a pedazos cual chafa sede del Senado con un terremoto de 9.0 grados, el ejecutivo va a turistear con una comitiva de prelados a la “Santa Sede”.



Pero no, se me olvidó que esto es México, y, con todo respeto, la mayoría somos católicos, por herencia o por convicción, y es menester para nosotros cumplir con esa obligación de rendir tributo a las santas imágenes. Que quede claro, nunca me he burlado ni me burlaré de la fe de las personas, creo firmemente que una de las cosas que hagan que esto pueda mejorar es precisamente eso: La FE.



El problema para mí radica cuando nuestros líderes abusan de nuestra fe, para que de esta manera nosotros cual rebaño de ovejas jalemos para el redil que a ellos más les convenga. Lo ridículo es que Felipe Calderón use este lado débil de nosotros para limpiar esa imagen deteriorada con la que cuenta. Y que use a la iglesia por estrategia electorera. Con miras a su sucesión.



Miren que mientras hay temas urgentes que debería estar tratando este señor, va a una ceremonia que no le urgía su presencia. Miren que todavía tiene la desfachatez de llevarse a prelados que tienen actualmente procesos judiciales por un posible encubrimiento de pederastia como el obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, mismo que obtuvo un amparo para no ir a declarar como testigo al juicio que se le sigue al sacerdote Nicolás Aguilar en la corte de Los Ángeles. ¿Es o no una burla?



Pero eso qué importa. Esta es una oportunidad excepcional para quedar bien con las autoridades eclesiásticas mexicanas, mismas que tienen un peso específico a la hora de hacer proselitismo. Y si no, vean lo que pasó el pasado domingo cuando en plena catedral metropolitana interrumpieron una misa unos manifestantes que incluso rompieron una imagen que es sagrada para la mayoría de nosotros. Misma que fue aprovechada por “Alguien”(el presidente del colegio de abogados católicos) para acusar a un partido político izquierdista, incluso denunciando con nombres. Mi pregunta es, ¿por qué a ese partido? ¿Por qué se confunde la magnesia con la gimnasia? ¿Con qué fin harían algo tan absurdo? Que incluso sería rechazado por la mayoría de los ciudadanos? No lo sé, simplemente no lo entiendo.



Por otro lado. Mientras Felipe Calderón fue acompañado por su séquito de sacerdotes – a los que no sé con el dinero de quién se fueron a vacacionar – iba otra comitiva, pero de periodistas, de esos a los que les gusta besarle la mano a cualquiera que sea lo suficientemente bondadoso para beneficiar a sus patrones. Como el Ejemplar periodista Joaquín López Dóriga, que en días pasados estando en Roma misteriosamente le falló su Celular Blackberry (irónicamente, TELCEL), sí, esa marca a la cual han estado machacando día y noche en Televisa. Y que López Dóriga se quejaba amargamente de una falla que presentaba su celular. A López Dóriga se le olvidó checar algo primordial antes de salir de viaje al extranjero, la cobertura de las ciudades a visitar, configuración de Equipo y Tarifas, alguien que con el suficiente bagaje recorrido debería haber supuesto. Pero no. Tuvo el pretexto perfecto para poner en “evidencia” a la compañía adversaria de su patrón. Muy raro que este periodista después de hablar tan mal de Telcel, siga siendo usuario de ella. Con el conocimiento que tiene debió haberse cambiado a una compañía que le ofrezca mejores servicios. ¿O acaso no la hay? (Y sobre todo que haya puesto en evidencia a Telcel en su cuenta de Twitter).



Espero en verdad, que Felipe Calderón tenga una visión angelical que le haga cambiar de estrategia en su gobierno que es visto como uno de los peores en la historia moderna de México. Que pueda cambiar el rumbo de nuestro país, que pueda darse cuenta que su Guerra no tendrá vencedor, que pueda tomar un imparcial sentido de justicia en las guerras que vivimos actualmente, que pueda librarse de esos demonios que lo llevarán a una vorágine de destrucción, muerte, pobreza e injusticias en que se ha convertido su Des –Gobierno.

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¿A qué fue realmente Calderón a Roma?

Jane de la Selva
2011-05-01

El presidente ilegítimo de México demuestra a la nación mexicana que lo es. Se pasa por el arco del triunfo la ley de nuestro Estado laico. Se atreve a realizar un viaje oficial cuyo fin es litúrgico y no diplomático. La llegada de Calderón con séquito a la mediatizada beatificación del desaparecido JuanPablo II, o Karol Wojtyla, haciendo presencia cercana a una envestidura divina papal, que promueven al casi santo, sin la debida averiguación previa. El viaje, una vez acomodada la ley a los súbitos deseos, es reafirmar, dicen ellos, fortalecer los lazos con el Estado Vaticano con el que se tiene una estrecha comunicación.



Pero la realidad es que Calderón se aprovecha de la fe de aquellos, que caen en el juego intencionadamente piadoso y santiguado del michoacano, típico del yunquista de doble intención, que pretende pararse el cuello con los católicos. Pretende realzar entre ellos su bajísima popularidad. La decepción de la gente que votó por él es generalizada. Su “fidelidad” al Papa es un medio que se le presentó, para acceder a la emoción de los fieles. Para que se olviden de los muertos apilados en nuestro territorio. Para que apoyen su guerra en el territorio.



Pero ya ni los militantes del PAN muy católicos que conozco que por estos lares abundan, quieren saber algo de ese partido y menos de Calderón. Algunos consideran su mala reputación se ha degradado peor que la de los PRIistas.



Calderón ha ignorado, sin mostrar prudencia y discreción por el caso de su paisano Maciel que ha causado indignación entre los mexicanos y el mundo. Seguramente habrá sido parte de la causa de la aceleración manipulada del evento pontificio, a causa de la circunstancia real que surge de la responsabilidad que poseía el papa polaco que beatifican, como jefe máximo de la institución iglesia católica apostólica, de entregar a la justicia humana a una multitud de miembros cupulares que durante su “reinado” cometieron comprobados crímenes pederastas graves, archivadas las denuncias y evidencias a su alcance en el Vaticano, pero que decidió o hacerse de la vista ciega a cambio quizá de un mayor beneficio o se percató de la evidencia ya en la ancianidad sin poder reaccionar debidamente o simplemente fue su encubridor. No lo sabemos. La pura duda es un pesado impedimento para el evento promocional que se organizó en Roma, que comprende, sin embargo la anuencia de millones de católicos en el orbe. México al tope de la lista, naturalmente. Somos una nación que necesita tanto, que ha recibido tan poco, que no hay más que entregarse al rezo para ver si llega, es entendible.



Se dice que la congregación que presionó para acelerar la beatificación papal, fue el Opus Dei. La “obra” de Dios que se ocupa de “salvar del infierno” a los ricos, dirigiéndolos, (sin mucho éxito por cierto) a “santificarse” dentro de sus rutinas personales, alrededor del poder y la opulencia de la que disfrutan. La insondable crisis dentro de la institución católica causada por Maciel y otros, lo hacía urgente.



Recordemos que el monstruo Marcial Maciel, inició sus “jugosos negocios” a favor de la producción de sacerdotes y cuantiosas donaciones para Roma a nombre del “valioso apostolado de la Legión de Cristo” emulando las técnicas del líder de la “obra del Opus Dei” beatificado por JuanPablo II antes de morir, José María Escrivá de Balaguer. Se volvieron competidores acérrimos por los fondos al alcance.



Las técnicas utilizadas tanto por el beato catalán, como por el criminal Maciel, fueron las de convencer (o enamorar) a las damas católicas más ricas de la sociedad, para que estas les sacaran la lana a los renuentes maridos para “sus” escuelas, para sus iglesias, para sus misiones y obras de caridad, para el alto nivel de vida que el clérigo perteneciente a esta estirpe se sigue dando.



El respeto a la libertad de credo es humanamente esencial, igual que lo es, que la verdad sea libre y se reconozca. El sentimiento de impunidad, de impureza, ha quedado impregnado en la llamada beatificación, que ni con los cánticos reales retumbando entre los frescos las estatuas y el oropel se disipará.

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La guerra que nadie quiere y que ahora resulta “es de todos”.

Liliana Díaz de León Zapata
@Lilisilla
2011-05-01

“Esta no es la “guerra del gobierno contra las drogas” sino la lucha de todos los mexicanos por construir una seguridad auténtica, basada en la Ley y la Justicia”, señaló hace algunos días Alejandro Poiré, secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional.



A mi me resulta interesante como desde hace ya algunas semanas, las declaraciones como esta se han hecho cada vez más constantes, y es que al parecer, ahora les ha dado por querer hacernos sentir culpables por no apoyar la que supuestamente debería de ser “la guerra del país”. Pero me parece todavía más interesante el hecho de que sea el Gobierno Federal el que invite a los mexicanos a no declinar en esta lucha, siendo que ellos fueron los primeros en hacer lo contrario.



¿A qué me refiero?, pues bueno, cuando Felipe Calderón decidió empezar su guerra, lo hizo sin saber en el grave problema que se estaba metiendo y de manera precipitada, el Gobierno Federal se aventuró en esta difícil batalla, sin embargo, con el paso del tiempo se dio cuenta de que las cosas no eran tan sencillas como parecían. En el 2008 comprendió que necesitaba ayuda y lo que se les ocurrió fue endosarle a los Estados una parte del problema.



A partir del 2008, con una serie de reformas propuestas por el Gobierno Federal, lograron traspasarle una obligación a los Estados y Municipios para enfrentar de forma conjunta al crimen organizado, pero todo esto dentro de una guerra que Felipe Calderón ya había iniciado.



Una de estas reformas fue la concerniente a la persecución de los delitos de “Narcomenudeo”.



Hasta agosto del 2009, la investigación, persecución y sanción de los Delitos Contra la Salud (así se le conoce a los delitos que tienen que ver con la producción, posesión, tráfico y venta de narcóticos), le correspondía única y exclusivamente a las autoridades federales. Sin embargo, a propuesta del ejecutivo Federal, fueron reformados la Ley General de Salud, el Código Penal Federal y el Código Federal de Procedimientos Penales, esto con la finalidad de crear los “Delitos Contra la Salud en su Modalidad de Narcomenudeo”, cuya investigación, persecución y sanción ahora corresponde a los Estados.



En pocas palabras ¿qué fue lo que hizo?, pues nada mas y nada menos que declinar en la lucha y pasarle gran parte del problema a los Estados.



Con esta reforma, el Gobierno Federal logró quitarse no una pequeña, sino una gran responsabilidad de sus manos, porque lo cierto es que la mayor parte de los delincuentes que son detenidos por Delitos Contra la Salud, caen dentro de la Modalidad de Narcomenudeo.



Así, ahora viene Alejandro Poiré a decirnos que “Sólo el 9% de todos los crímenes son responsabilidad de la autoridad federal en cuanto a su investigación y procuración de justicia, el resto son del fuero común. Sin embargo, el Gobierno Federal no se ha desentendido sino que ha acudido al auxilio de autoridades locales”, y como no va a ser un porcentaje tan pequeño si la estrategia del Gobierno Federal ha sido precisamente la de desentenderse de esos delitos, haciendo arreglitos en las leyes para que ahora la investigación y procuración de justicia en estos crímenes corresponda a las autoridades locales, cuando en un principio, era algo que le correspondía a las autoridades federales.



Pero Poiré no ha sido el único en hacer este tipo de señalamientos, porque a finales de febrero, el señor Felipe Calderón afirmó que “En estados, municipios y en otros ámbitos del poder público se elude la corresponsabilidad dispuesta por la Constitución para enfrentar en forma conjunta al crimen organizado, y creen que es muy fácil tirarle la bolita al Gobierno de la República”. Sin embargo, en mi opinión, el que está tirando la bolita para todos lados, es precisamente el Gobierno de la República. Y la bolita ya se la aventaron a los Estados, los Municipios y ahora también a los propios mexicanos.



¿Por qué el Gobierno de la República no agarra la bolita –que de entrada era suya- y se hace responsable de una vez por todas de la guerra que ellos comenzaron?



En algo si tiene razón Alejandro Poiré, todos los mexicanos sí tenemos una lucha por construir una seguridad auténtica, basada en la Ley y la Justicia. Pero no se equivoquen y no confundan la lucha de los mexicanos con su guerra contra el narco.



Supongo que ahora se trata de ver quien se cansa primero; si ellos de decirnos que la guerra es de todo el país, o nosotros de decirles que Ya Basta! de violencia.



Dicen por ahí que “esta no es la guerra de Calderón; debe ser la guerra de todo México”, pero como bien me comentó @AER1283 “una guerra sin consenso no es de todos” y jamás lo será. Mientras sigan ignorando el reclamo de los mexicanos, esta guerra no dejará de ser más que un y una guerra impuesta.

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Jornada del 1o de Mayo de 2011

Vía SME1914

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Mensaje del C. Martín Esparza Flores, Secreatario General SME en el Día Internacional del Trabajo 01 de Mayo del 2011



Resolutivo del Tribunal Internacional de Libertad Sindical