jueves, 23 de junio de 2011

Apagón por explosión de mufas en el DF; 2 mujeres heridas

El Sol de México
23 de junio de 2011


Claudia Rodríguez / El Sol de México

Ciudad de México.- Un saldo de una persona lesionada, evacuación de edificios, suspensión de energía eléctrica, cierre de negocios y bancos, dejó una serie de 10 cortos circuitos.

Se registraron por lo menos tres explosiones en la calle de independencia.

Los cortos, derivaron en una explosión en cadena de mufas desde la calle de Revillagigedo hasta Balderas.

Miguel Moreno Brizuela, secretario de Protección Civil del Gobierno capitalino, informó que fue una falla en la subestación eléctrica cercana, lo que provocó la explosión de mufas.

Agregó que tuvieron que evacuar a 500 personas de la zona y que dos mujeres resultaron lesionadas; una fue atendida en el lugar y otra trasladada al hospital de Urgencias de Balbuena.


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Reportan cortos circuitos en registros del Centro Histórico

Publicado el Jueves 23 de Junio de 2011Comenta esta información

México, 23 de junio (Notimex).- Una serie de cortos circuitos en registros eléctricos subterráneos del Centro Histórico de la ciudad de México provocó que de esas instalaciones emanara fuego, sin que se reporten personas lesionadas como consecuencia de la conflagración.

De acuerdo con reportes policiacos una de esas fallas se produjo en el cruce de las calles Independencia y Revillagigedo, otra en Balderas e Independencia y una más frente al número 44 de esa vialidad.

Las emanaciones de fuego provocaron la movilización de los cuerpos de emergencia, además de que se desalojaron al menos mil 500 personas de diferentes inmuebles y se cortó el suministro eléctrico.

Debido al caos que se generó entre comerciantes ambulantes y peatones por los incidentes una mujer de la tercera edad resultó lesionada por golpes, por lo que fue trasladada a un hospital cercano.

Elementos de la Secretaría de Protección Civil del Distrito Federal, del Cuerpo de Bomberos y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) laboran en el arreglo de las instalaciones dañadas.

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Descartan sabotaje en explosión de mufas

Claudia Bolaños
22 de abril 2011
08:10
Las explosiones en los registros de luz del Centro Histórico, también conocidas como mufas, se provocaron por falta de mantenimiento, pero no fueron provocadas, indicó el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera.

Aunque antes indicó de la posibilidad de que se tratara de un acto provocado, sabotaje, informó que los peritajes no confirmaron esa situación.

"Básicamente han sido por sobrecalentamiento, ya nosotros hemos tenido un dictamen pericial, que nos muestra esto, vamos a tener alguna reunión con diferentes peritos, porque lo que se advierte es falta de mantenimiento, es decir son instalaciones que tienen mucho tiempo", dijo.

Refirió que la Procuraduría capitalina no encontró ninguno indicio de sabotaje como se había manejado.

El líder del Sindicato Mexicano de Electricistas, (SME), Martìn Esparza ha indicado que dichas explosiones corresponden a la falta de conocimientos de los nuevos elementos de la Comisión Federal de Electricidad.

crs

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El gran desafío de Sicilia

Willivaldo Delgadillo *
H

ace apenas dos semanas Javier Sicilia se encontró en Juárez con Luz María Dávila y en su abrazo fundieron en una sola la fuerza moral de ambos. Esa nueva plataforma ética puede convertirse en un punto de inflexión cuyo horizonte posibilitara el fin de una guerra absurda y la refundación del país. Ahora Sicilia se apresta a dar un salto mortal: reunirse con Felipe Calderón en el Museo de Antropología ante la mirada expectante y por momentos desconcertada de partidarios y detractores.

Las protestas han empezado a marchar ya desde la redes sociales. Articulistas y analistas políticos de todos los signos han puesto a Sicilia bajo la mira. Unos, con argumentos sólidos, lo llaman a la congruencia. Otros, la mayoría por encargo, intentan polarizar un movimiento nacional que acusa un alto grado de volatibilidad. Todas las apuestas están en contra de Sicilia y los boletines de la Secretaría de Gobernación dan la razón a quienes auguran el fracaso de este esfuerzo. El escenario es reminiscente de las reuniones del programa Todos Somos Juárez en febrero de 2010, cuando el gobierno logró desmovilizar la respuesta de quienes se opusieron a su retórica de guerra. Sin embargo, ahora las cosas podrían ser diferentes.

Después de más de tres mil kilómetros recorridos, Sicilia sabe de primera mano que las personas que se movilizaron para acompañarlo y para recibir a la caravana en Juárez lo hicieron para exigir justamente lo que la ciudadanía está obligada a exigir cuando la traicionan. Comparte esa perspectiva desde antes de que esa guerra absurda desencadenada por Calderón lo convirtiera a él también en una víctima.

En Juárez las movilizaciones más numerosas y consistentes han sido por la justicia. Sin embargo, en el sustrato de las demandas de justicia ha crecido la de la desmilitarización, que en un primer momento era la demanda de unos cuantos. Las condiciones de repetición de muchos de los casos están en los dispositivos de seguridad que se han instalado en la calles y en las mentes de quienes detentan el monopolio de la violencia. Los agravios son infinitos y sus formas conforman un compendio del horror. En los últimos años la Policía Federal y el Ejército Mexicano han alternado el control policiaco de la ciudad y del Valle de Juárez. En realidad sus acciones son parte del mismo esquema, de la misma estrategia que se ha denunciado como fallida. Una guerra de baja intensidad combinada con acciones policiacas de alto impacto es lo que marca el infinito horizonte de la guerra en Juárez. No nos encontramos ante una estrategia fallida, sino ante la producción de una nueva forma de vida.

Muchos en México comprenden ya que la desmilitarización de la vida social, en su sentido más amplio, es una condición preponderante para refundar el país, pero también es necesario aceptar que desmontar la maquinaria de guerra del Estado implica una actividad política compleja y una movilización no solamente multitudinaria, sino múltiple, es decir, enfilada desde diferentes ángulos por una diversidad de actores, cuyas acciones estén en permanente rearticulación. No es concebible organizar a la multitud desde un solo espacio.

Desde el surgimiento del zapatismo en 1994, no había aparecido en México otro movimiento que despertara la conciencia, la imaginación y los ánimos de debate como lo ha hecho éste, encabezado por Javier Sicilia, no desde Morelos, sino desde la nueva geografía del dolor. Un país igualado por la violencia explica la resonancia de su convocatoria. Sicilia sabe que el camino será largo; no fue una casualidad que en el Monumento a Juárez haya leído un poema de Constantino Cavafis en lugar de hacer un discurso político.

Las expectativas depositadas sobre la caravana han sido desmedidas. Si bien es cierto que el movimiento se ha convertido en un espacio de debate singular, mucho más genuino y atractivo que las convencionales esferas políticas mexicanas, no es razonable esperar que todas las acciones emanen de él. Es inquietante el tono apocalíptico de quienes actúan como si en ese movimiento se jugara la última carta de la sociedad mexicana. También lo es la actitud de algunos que mientras reclaman horizontalidad y denuncian al nuevo caudillo, se desplazan hacia el interior del movimiento de manera vertical, literalmente disputando un lugar en el templete. El movimiento tendrá que aprender a acomodar en su interior a visiones diversas y procesar las propuestas a veces contradictorias.

Es importante no despeñarse en prematuras acusaciones de traición. Mediante un correo electrónico, una de las organizadoras y participantes en las jornadas de la caravana en la frontera reaccionó de la siguiente manera ante los intentos de linchamiento al poeta: "Sicilia ha instalado en la sociedad mexicana (no en los grupos que vienen resistiendo desde siempre) la idea de que ésta fue una guerra inútil y empieza a rescatar del olvido a los muertos y los desaparecidos; habrá que pensar cómo seguir, cómo profundizar la discusión, cómo llegar a acuerdos que expresen mejor las necesidades de la frontera, pero honestamente, compañeros, yo no me siento usada por Sicilia, porque en el peor de los casos este movimiento sirvió para que hoy ya casi nadie se anime a defender esta guerra, más bien me siento ofendida con aquellos que dicen que en Ciudad Juárez se jodió la movilización".

La gente que se reunió en Juárez para exigir justicia el 11 de febrero de 2010 es la misma que, haciendo a un lado sus diferencias, se constituyó en asamblea y convocó a muchos más para organizar la recepción de la caravana. Es la misma que, con muchos más, aspira a construir ese proyecto y ese lenguaje político nuevo. Javier Sicilia enfrenta el gran desafío de desenmascarar a Calderón. Las cosas en el país podrían tomar un curso distinto si asumimos el reto colectivamente y en el esfuerzo ayudamos al poeta, y a nosotros mismos, a no caer en las garras de cíclopes y lestrigones.

* Escritor. Autor de varios libros, con los que ha obtenido reconocimientos como el Premio Chihuahua de Literatura en 1995, el Premio del Instituto de Letras de Texas en 1997 y el Southwest Book Award de la Asociación de Bibliotecarios de la Frontera en 2001. Impulsor del Movimiento Pacto por la Cultura en Juárez.

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