martes, 5 de julio de 2011

Correo Ilustrado de la Jornada - Recibos de luz de $13 mil; ingresos de $40

¿De cuál seriedad o profesionalismo habla el señor Antonio Vivanco, director general de la CFE? Dice que los cobros excesivos y las protestas son dos temas aislados. Para mí que una cosa nos obliga a la otra. Yo pagaba con Luz y Fuerza 134 pesos. Este fue mi pago en el último recibo que me mandó LFC; el primero que me envió CFE fue en julio de 2010 fue por siete mil 851 pesos.

Dice que antes se hacían los cobros con base en estimaciones y que ahora se hacen con lectura física. Quiero decirle al señor Vivanco que lo que afirma es todo lo contrario, pues antes pasaba una persona a tomar lectura y ahora ni siquiera se aparecen; lo que no hacen sólo lo inventan.

Yo gano 40 pesos diarios vendiendo nieves. Tengo 67 años, ¿cuándo cree que voy a poder pagar esos siete mil y tantos pesos? Menos ahora que ya me llegó otro recibo por 13 mil 474 pesos. Dice usted que el de ahora es un mejor servicio. ¡Por favor, señor Vivanco! Para acabarla, va uno a las oficinas que le corresponden y lo único que dicen es "usted tiene que pagar". De una vez por todas les digo: no les voy a pagar, ni aunque me intimiden llevando patrullas, como lo hicieron ya en dos ocasiones. Debo, no niego; pago, no tengo, señor Vivanco. ¡Pagos justos, ya!

José Tovar Vargas, colonia Desarrollo Urbano Quetzalcoatl Iztapalapa

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Abstencionismo, denominador común en Edomex

De la Redacción

Periódico La Jornada
Martes 5 de julio de 2011, p. 3

Aunque el PRI obtuvo victorias con amplio margen de ventaja en las tres elecciones para gobernador efectuadas el pasado domingo (estado de México, Coahuila y Nayarit), la participación ciudadana fue sustancialmente distinta. De los resultados en esas entidades se desprende que en el estado de México la apatía ciudadana predominó, pues se registró un abstencionismo de casi 56.5 por ciento; en contraste, en Coahuila fue sólo de 38.5 por ciento, y en Nayarit de 44 por ciento.

En el estado de México el abstencionismo ha sido elevado históricamente en las elecciones locales, según se desprende de los tres comicios recientes para gobernador.

Este domingo se reportó una abstención de 56.5 por ciento, ligeramente menor que el 57.3 por ciento registrado en 2005. En 1999, cuando se eligió a Arturo Montiel como gobernador, esta variable alcanzó 53.1 por ciento.

Del seguimiento de los porcentajes de participación en el estado de México, en un comparativo entre las elecciones federales y locales se desprende que hay mayor interés por votar en los comicios presidenciales que cuando se elige al mandatario estatal.

De hecho en las dos elecciones presidenciales recientes la entidad se ubicó entre las más altas en votación en el país: octavo lugar en 2000, cuando sufragó 67.9 por ciento, arriba de la media nacional, de 63.9 por ciento.

En 2006 la votación en el territorio mexiquense fue la quinta a escala nacional, con 62 por ciento, también por arriba del promedio en el país, que fue de 58.55.

Comparando los comicios presidenciales más recientes con la elección del domingo, en términos absolutos sufragaron más mexiquenses en 2006. A pesar de que el padrón creció en 1.5 millones de ciudadanos entre 2006 y 2011, en aquel año votaron 5 millones 701 mil 320 mexiquenses, y el domingo lo hicieron 4 millones 576 mil 54, es decir, un millón 125 mil ciudadanos menos.

Al referirse a la baja participación en la entidad, para el ex consejero Bernardo Barranco, de la organización Dictamen Ciudadano, la explicación radica en: la baja calidad de las campañas, que no despertaron el interés del electorado; el elevado costo de los comicios –sólo en el estado de México se estima que fue superior a 3 mil 600 millones de pesos– y el derroche de recursos de los candidatos, especialmente del PRI, y la poca credibilidad de los institutos electorales.

"Como nunca, los candidatos accedieron a los medios de comunicación con miles de promocionales en radio y televisión, al igual que la autoridad electoral, pero ninguno fue capaz de enganchar a la gente."

Sostuvo que hay un desencuentro entre la clase política y el ciudadano, que en algunos casos llega a ser un desprecio. Recordó que el PRD en el estado de México dio la espalda a los ciudadanos que participaron en una consulta para definir si era viable o no una alianza opositora: "No puedes despreciar la opinión de 250 mil ciudadanos que participaron en esta consulta. Eso desmotivó la participación", indicó.

Mejoría en Coahuila y Nayarit

Las tendencias mexiquenses son contrarias a las que registran Coahuila y Nayarit, donde hay mayor interés por las elecciones para gobernador que por las federales. La evolución de la participación ciudadana en Coahuila en los tres comicios recientes para gobernador revelan que la participación ha ido en aumento, al paralelo con reformas electorales aplicadas que han reducido el tiempo de campaña.

En 1999 sufragó 49.25 por ciento de los electores, en tanto para 2005, en la elección del primero de los Moreira (Humberto), se incrementó la participación ligeramente, para ubicarse en 52.59 por ciento, y en esta ocasión repuntó a 61.14.

Comparativamente, de los porcentajes de participación entre elecciones estatales y federales, la votación registrada el domingo, en la que se eligió al priísta Ruben Moreira, está por arriba del 53 por ciento de ciudadanos que sufragaron en las presidenciales de 2006 y el 58.6 por ciento que lo hicieron en las federales de 2000, donde se eligió a Vicente Fox.

En cuanto a Nayarit, la participación ciudadana en un comparativo entre elecciones para gobernador ha sido muy irregular: si en 1999 se registró 64 por ciento de votación, para 2005 se redujo sustancialmente, al ubicarse en 51.5 por ciento, y el pasado domingo repuntó a 57 por ciento.

Sin embargo, en un comparativo entre las elecciones locales y federales, hay un comportamiento más homogéneo entre ambos tipos de comicios, pues la participación en 2006 fue de 55 por ciento, y en 2000, de 62 por ciento.


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Ni PRI, ni PAN, ni PRD

¿Qué reclama el PAN si es igual o más corrupto que el PRI? Y el PRD va por el mismo camino
Pedro Echeverría V.

1. El PRI gobernó México 70 años, siendo una de las dictaduras presidenciales más largas en el mundo. El PAN sólo ha gobernado desde la Presidencia once años y han sido igual de corruptos y pro empresariales a las siete décadas gobernadas por el PRI. El PRD no ha ocupado la Presidencia pero sus gobernadores en Zacatecas, Guerrero, Chiapas, Michoacán, han demostrado estar hechos con el mismo molde y barro que priístas y panistas. Lo único que garantizan esos tres partidos es la continuidad de la corrupción, la privatización, el saqueo de la riquezas y, lo más importante, seguir manteniendo al 70 por ciento de la población (unos 75 millones de mexicanos) en la pobreza y la miseria. Electoralmente sólo queda con alto grado de esperanza el voto por López Obrador –quien durante seis años ha recorrido día tras día todo el país- para la Presidencia. Si tampoco él puede, sólo queda el camino de la revolución violenta. ¿O qué otro?

2. La realidad es que los procesos electorales han representado para los electores- no para la izquierda honesta- un poco de esperanza y un buen entretenimiento. Pensando en que “ahora sí, en la próxima elección, con el presidente que sigue”, han pasado décadas, incluso siglos, y la situación de la población en vez de mejorar se ha tornado más difícil. El capitalismo y la llamada democracia, desde que existen como forma de Estado dominante y mediatizador, han prolongado la vida del sistema de explotación y opresión, usando las elecciones como forma de control. Partidos y políticos han adoptado la democracia burguesa como un medio de vida creando muchas esperanzas de cambio para los electores. Pero si revisamos brevemente la historia, aunque sea de manera mínima, nos encontraremos que la “democracia electoral” lo único que ha hecho es reconfirmar en todos los países la dominación de los sectores políticos y económicos altos y medios altos.

3. El PRI, como he planteado en centenares de artículos, defendió durante 50 años, hasta fines de los setenta, el llamado “nacionalismo revolucionario” que le permitía aunque fuera una mínima independencia respecto a los gobiernos yanquis; así mismo le permitió hacer una política agraria y social, aunque un tanto demagógica, paleo el problema de agrario y campesino. No usó el discurso empresarial y privatizador ni tampoco apoyó la privatización de los servicios de salud y educación. Sin embargo a partir de 1982, el gobierno de De la Madrid firmó la llamada “Carta de Intención” con el FMI y los EEUU en el que México se comprometió a una política de privatización, de austeridad en el gasto social, al pago puntual de intereses y a someter su gobierno al de los EEUU. ¿O se ha olvidado acaso el enorme significado de la imposición del neoliberalismo en la política y la economía mexicana y del mundo en los últimos 30 años?

4. No debe olvidarse que los gobiernos de la Thatcher y Reagan significaron, a partir de los años ochenta, algo así como “un corte histórico”, como un “cambio de paradigma” en el modelo y el manejo económico capitalista en el mundo. Se impuso la desaparición de la intervención del Estado en la economía para apoyar totalmente la política privatizadora de los recursos energéticos, de los transportes, de la comunicación, de la producción fabril, de las tierras, los servicios de salud y de educación. Si antes el Estado corrupto en manos del PRI -aunque trabajando con números rojos- concentraba un control de una parte de la economía para garantizar inversiones y servicios sociales, a partir de que en 1982 en México se comenzaron a vender las dos mil empresas estatales y paraestatales (tierras ejidales, bancos, aviones, ferrocarriles, teléfonos, televisoras, siderúrgicas, desfibradoras, petróleo, electricidad) ya el presupuesto no alcanza para inversión social.

5. Si el PRI de derecha representó el extremo de la corrupción y la política de abandono a los trabajadores, el PAN –como partido de la derecha extrema- profundizó la corrupción y desatención de los problemas de la población. Si antes del año 2000 –a pesar de conocer profundamente su historia- coincidí con ellos en alguna lucha contra los gobiernos corruptos del PRI, después de un mes del gobierno empresarial de Fox en ese mismo año, reconfirmé todo lo que conocía por mis estudios y experiencias. Puedo saludar a un dirigente priísta o panista, incluso hablar de otras cosas, pero cuando hablan de política me parecen que están vomitando basura que no soporto. ¿Cómo apoyar a un panista contra el PRI o a un priísta contra el PAN si son la misma basura oportunista ávida por hacer negocios? Lo malo es que el PRD se hunde en el mismo estiércol y ya no parece tener salvación. Quizá le queden militantes de base que no están por el poder, pero es difícil.

6. Ante tan negro panorama político-electoral que sólo ha servido a la clase política y empresarial, he concluido siempre que no tiene caso votar a pesar de que de los 500 legisladores surjan dos o tres rebeldes que hablan y hablan sin que nadie les haga caso. Trabajen con pasión por López Obrador, así como lo hicieron hace seis años y así como trabajaron por Encinas en el Estado de México; pero después en vez de echarle la culpa a los demás, a las 100 mil trampas, a los 500 millones dilapidados o a los 100 mil fraudes del gobierno, pónganse a pensar en serio en las décadas que tontamente hacemos lo mismo. Mil pretextos para no decir que hemos sido derrotados y para no abandonar ese camino que lleva más de un siglo jugándole el dedo en la boca al pueblo. ¿Es que acaso no se conoce la experiencia electoral en el mundo, en América y los mil un pretextos para esconder que las cosas siguen igual o peor de mal para los trabajadores?

7. En la entidad donde radico, Yucatán, pequeño estado mexicano de 2 millones de habitantes, las ideas derechistas y clericales son absolutamente dominantes por lo menos desde el siglo XIX. El PRI y el PAN, partidos al servicio del capital, se enfrentan violentamente por la gubernatura llegando hasta los golpes en la más aristócrata y burguesa avenida que comunica los domicilios, empresas y comercios de los hombres millonarios de la ciudad de Mérida, la llamada Casta Divina. Se espera que los ciudadanos no se dejen usar en la contienda por el PRI y su órgano periodístico Por Esto!, ni tampoco por el PAN y su periódico Diario de Yucatán. Los conflictos –con cualquier pretexto- van a multiplicarse en estos dos años de campañas políticas. Espero que la izquierda más honesta sepa diferenciarse de esos grupos de bandoleros que sólo buscan el poder y más dinero y que también sepa orientar a la población en la defensa de sus verdaderos derechos populares.

http://pedroecheverriav.wordpress.com

pedroe@cablered.net,mx

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Campañas bélicas de Estados Unidos costaron al mundo 225.000 vidas y U$S3,7 billones desde 2001 según estudio

martes 5 de julio de 2011

RIA NOVOSTI

Diversos conflictos bélicos en los que Estados Unidos se vio implicado en este último decenio, a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, tuvieron un coste de al menos 225.000 víctimas mortales y 3,7 billones de dólares, según un estudio divulgado por la Universidad Brown, en Rhode Island (Estados Unidos).

Un grupo de investigadores dirigido por Neta Crawford y Catherine Lutz estudió las campañas bélicas de Estados Unidos en Afganistán e Irak, así como su operación antiterrorista en Pakistán.

“El resultado directo de esas guerras, según el cálculo más prudente, son 225.000 muertos y 365.000 heridos”, señalan los autores del estudio.

La población civil ha pagado el mayor precio por esos conflictos: 125.000 víctimas en Irak, 56.000 en Pakistán y 12.000 en Afganistán.

El Ejército de Estados Unidos sufrió 6.000 bajas; sus aliados, 1.200; los militares iraquíes, 9.900; los pakistaníes, 3.500; y los afganos, 8.800. A ello se suman 2.300 bajas en las agencias de seguridad privadas.

Esos conflictos costaron la vida a 168 reporteros y 266 colaboradores de ONG humanitarias, además de generar 7,8 millones de refugiados.

En cuanto al coste económico, el importe de 3,7 billones de dólares incluye tanto los gastos bélicos como las asignaciones complementarias para la lucha antiterrorista, la defensa del territorio estadounidense y renglones afines.

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Reconocen como preocupante el incremento de masacres en Colombia

martes 5 de julio de 2011

PL

El director general de la Policía colombiana, general Oscar Naranjo, reconoció hoy un preocupante incremento de las masacres en el país y admitió ineficiencias en la institución a su cargo.

Algo estamos haciendo mal a la hora de ejercer el control territorial, no hay escusa para que un grupo armado llegue a una vereda con una lista de personas y las asesinen sin que se pueda reaccionar, dijo Naranjo.

No obstante, el oficial sostuvo que las masacres o "asesinatos colectivos" solo se han presentado recientemente en áreas rurales.

Por otro lado, Naranjo también mostró su alarma por un aumento de los secuestros en el país, al recordar que en 2009 se registraron 200 y luego, en 2010, fueron 132, pero ya en lo transcurrido del año en curso son 140 los casos reportados.

"Es un tema preocupante y sabemos que tenemos que reducirlo", apostilló.

En su opinión ello tiene que ver con un cambio en el modus operandi, pues -dijo- ahora los objetivos de los secuestradores son pequeños comerciantes y el monto pedido para la liberación pasó de cinco millones de dólares a solo 50 mil.

Las bandas secuestradoras y extorsionistas ya no tienen la capacidad estructural que tenían en años anteriores, acotó.

A su vez, el general Naranjo reconoció que la Policía colombiana tiene que luchar contra lo que calificó de cuatro grandes monstruos; la corrupción, el abuso policial, la ineficiencia y la indiferencia.

Reveló que por estos hechos fueron retirados de la institución dos mil 500 agentes a quienes se les había perdido la confianza, mientras otros muchos han sido instruidos de cargos para que respondan por sus actuaciones. Este problema no se puede ocultar y, para ello, se han tomado todos los correctivos del caso, refirió.

El director de la Policía Nacional ofreció estas declaraciones en una entrevista con Caracol Radio y Caracol Televisión en simultáneo.

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Argentina: Sobre los cortes y los límites de la política energética oficial

martes 5 de julio de 2011

IPYPP

Una vez más, en lo que ya se constituye como todo un clásico de la gestión Kirchnerista desde sus inicios, las condiciones climáticas vuelven a mostrar con flagrante claridad la extrema vulnerabilidad y dependencia que caracteriza a la matriz energética de nuestro país.

Tanto en verano, como en invierno, cuando más se precisa el funcionamiento pleno del suministro de electricidad y/o gas, nos encontramos con reiterados faltantes que se traducen en cortes del suministro, las más de las veces imprevistos y sin que necesariamente queden excluidos los hogares (aunque a grandes rasgos los cortes han afectado principalmente el suministro a las firmas y el abastecimiento al parque automotor). En paralelo con lo anterior, y de forma oculta para la mayoría de los argentinos, el déficit energético también se traduce en un crecimiento exponencial de los subsidios, con recursos públicos, que el Estado dirige al sector.

En efecto, como muestra el cuadro Nro 1, los subsidios que al 2005 se destinaban al sector energético fueron de $1.896,4 millones; mientras que al 2010 dichos subsidios fueron de nada menos que $26.022,2 millones. Se trata de un crecimiento en 5 años de nada menos que del 1.272%; lo que supone una tasa anual acumulativa del orden del 166%. Ahora bien, la importancia del déficit energético no se restringe a los subsidios al sector, sino también al importante papel que cumple el costo del combustible en los subsidios que se destinan al sector de transporte. Así, agrupando estos 2 sectores (energía y transporte) los subsidios que se destinaban en el 2005 ascendían a $2.813 millones, mientras que para el 2010 dichos subsidios alcanzaron nada menos que $39.328, 3 millones. Se trata en este caso de un crecimiento del orden del 1.298%, lo que supone una tasa anual acumulativa del orden del 167%. Obsérvese que la importancia de estos dos sectores como verdaderos agujeros negros por donde se pierden importantes recursos fiscales radica en que los mismos representan el 82% del total de los subsidios al tiempo que suponen una erogación que multiplica por 4 los recursos que el Estado Nacional asigna por ejemplo a la Asignación Universal por Hijo.


Detrás de aquellos que justifican y avalan el crecimiento de los subsidios al sector energético, con la excusa de que con ellos se evita un aumento de las tarifas que impactaría negativamente en forma más acentuada sobre la población de menores ingresos, se ocultan agazapados las principales firmas del oligopolizado sector petrolero. Una sola firma (Repsol YPF) concentra el 35% de la extracción del petróleo y el 25% de la extracción de gas; al tiempo que concentra el 56% de la refinación de petróleo y sus derivados. Se trata de la principal empresa del país que presenta una posición dominante en un mercado de pocos actores, donde conjuntamente con 2 o 3 empresas más (Shell, Esso, Pan American Energy y Petrobrás) completan la configuración de un verdadero oligopolio petrolero dominado exclusivamente por firmas trasnacionales que detentan el control sobre prácticamente el 90% de la producción (el hidrocarburífero) que abastece en un 90% las necesidades energéticas del país (en efecto, el petróleo crudo aporta el 39% de la producción de energía y el gas natural el 51% de la misma).

A modo de ejemplo paradigmático presentamos en el cuadro Nro 2 la evolución desde el 2003 en adelante de las ventas, la ganancia bruta y la ganancia del período de Repsol YPF. Obsérvese que en todo el período, hasta el primer trimestre del 2011, Repsol ha expandido sus ventas en forma ininterrumpida, lo mismo que la ganancia bruta (es decir la que surge de la comparación con sus costos de producción); mientras que la ganancia ordinaria (descontados los gastos de administración, comercialización, resultados financieros y pagos de impuestos) ha tenido oscilaciones pero siempre ha mantenido un elevado signo positivo. Más aún, en el 2010 Repsol registra una masa de ganancias que es la más alta de la serie ($5.790 millones).



La elevada concentración empresaria del sector produce efectos precisos sobre la coyuntura energética doméstica. Ella es la que permite construir un dispositivo capaz de independizar el precio final de la energía de sus costos de producción generando una renta extraordinaria (por encima de una ganancia “normal”) que es apropiada por las firmas. La apropiación de la ganancia extraordinaria por parte de las firmas se observa con claridad cuando se compara el costo de producción del barril (por debajo de los U$S 12 dólares) y el precio final del mismo (alrededor de U$S 52 dólares).

Es cierto que estando el precio internacional por encima de los actuales U$S 52 (habiendo llegado a U$S 140 dólares durante el 2008) una parte de la renta petrolera fue apropiada por el Estado a través del régimen de retenciones dispuesto. Tan cierto, como que el comportamiento empresario fue, habida cuenta el menor porcentaje de retención sobre los productos derivados, sustituir las exportaciones de crudo por sus derivados, logrando por esta vía capturar parte de la renta extraordinaria derivada de los elevados precios internacionales. En el gráfico Nro 1 se observa como las exportaciones tienden a estancarse durante el período de la post-convertibilidad (con una gran caída durante el 2007) al tiempo que las exportaciones de los derivados (carburantes, grasas y lubricantes) crece sistemáticamente hasta el 2008, cayendo en el 2009 y volviendo a crecer en el 2010. Ver Gráfico Nro 1.


Sin embargo, el dato llamativo de lo expuesto, no es tanto la sustitución de las exportaciones de petróleo crudo por sus derivados que suponen una mayor agregación de valor del sector con el objeto obvio de capturar las ganancias extraordinarias que ha producido la particular coyuntura mundial. El dato sustantivo a considerar es que la Argentina no es un país petrolero, con excedentes exportables abultados, sino que es un país que tiene petróleo que debe en primer lugar garantizar el autoabastecimiento de su población. Autoabastecimiento que como señaláramos, una y otra vez se interrumpe cada vez que las condiciones climáticas ponen a prueba la capacidad del sistema de satisfacer la demanda de energía. Por ende, las exportaciones de petróleo y sus derivados no es otra cosa que la manifestación de la irracionalidad en la explotación de nuestros recursos petroleros. Irracionalidad desde el punto de vista del autoabastecimiento pero que se explica por el comportamiento depredador de las firmas del sector.

En el cuadro Nro 3 detallamos la irracionalidad de la exportación de petróleo y sus derivados desde 1998 en adelante y lo comparamos con las importaciones de combustibles y el saldo comercial. Una rápida mirada permite observar que las exportaciones de combustible y energía pasaron de U$S 2.444 millones en 1998 a U$S 5.417 millones en el 2003, alcanzando un pico de U$S 7.813 millones en el 2006 y a partir de ahí estancándose en alrededor de U$S 7.000 millones. Dentro de las exportaciones de combustibles se observa el aumento sustantivo de los derivados (carburantes, grasas y lubricantes) que de significar U$S 753 millones en 1998 pasaron a nada menos U$S 4.500 millones en el 2008. Por su parte las importaciones que eran de U$S 853 millones en 1998 y que descienden a U$S 482 millones en el 2002; experimentan un veloz crecimiento que alcanza los U$S 4.300 millones en el 2008; cayendo en el 2009 pero recuperando la caída y constituyendo un nuevo record de importaciones en el 2010 (de U$S 4.474 millones). En este marco el saldo comercial comienza a achicarse a partir del 2007 y evidencia por primera vez en los primeros 5 meses del 2011 un déficit en el sector



Ahora bien, la captura de la renta extraordinaria derivada de los recursos hidrocarburíferos en el marco de un mercado concentrado y extranjerizado es el principal resultado de las políticas de privatización y desregulación que sobre el sector se abatiera en la nefasta década del 90, que no solo no se ha alterado sino que se ha mantenido y profundizado en la actual gestión gubernamental. Ha sido la práctica recurrente de este mecanismo de apropiación privada, concentrada y extranjerizada, la que explica que en dos décadas el horizonte de reservas pasara en 1989 de 13 años para la extracción de petróleo y de 34 años para el gas a apenas 11 y 7,8 años respectivamente en la actualidad (datos del 2009). Además la ausencia de una regulación pública eficaz permite el disparate de que Repsol haya abandonado la producción en Loma de la Lata produciendo un faltante de 4 millones metros cúbicos de gas (que supera los ahorros que se están haciendo con los cortes actuales a las empresas) y que para colmo estemos importando gas (pagado a precio internacional) de barcos de la propia Repsol. Todo esto ocurre no solo sin la más mínima penalización por parte del Estado Nacional sino inclusive con el premio de la provincia de Neuquén que recientemente prorrogó el resto de las concesiones que Repsol tiene en dicha provincia.

Así, a contramano de lo que había sido el desarrollo energético (e inclusive productivo del país), donde la renta petrolera apropiada por el Estado se transformaba en inversión en infraestructura energética y en menores costos de producción local para el conjunto de la economía, hoy la renta petrolera engrosa las utilidades de las principales firmas, sin correlato en la inversión, y con mayores costos locales de producción.


Frente a este panorama, es impostergable una urgente revisión del esquema energético vigente. Las principales líneas políticas que urgen instrumentar son:

a) Auditoría de costos de producción para garantizar una ganancia normal para las firmas y capturar estatalmente la renta extraordinaria. Esta sola medida podría bajar drásticamente los subsidios energéticos y destinar estos recursos a fines más urgentes.

b) Penalización de la distribución de utilidades de las firmas del sector por vía de subir la alícuota en ganancias y premiar por esta vía la reinversión de utilidades. Esta medida permitiría incrementar el componente de inversión de las principales firmas y aportar a la resolución de los déficits en materia de transporte, almacenamiento y distribución del sistema.

c) Transformar ENARSA en una empresa petrolera estatal a la que se destine el conjunto de áreas concesionadas de manera ilegítima y que evidencia incumplimiento de inversión por parte de las firmas. De este modo, ENARSA se transformaría en una empresa testigo del sector que pueda fijar precios, condiciones que desanden la lógica depredatoria de las firmas privadas.

Fuente

Informe del SME de Reunion del Pleno de la Comision de Energia en la Camara de Diputados

05 de Julio del 2011

Vía SME1914
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Festejo - velorio por la muerte política del PAN

Vía SME1914

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