jueves, 9 de octubre de 2014

SME Marcha de solidaridad con Ayotzinapa 8oct14

Mitin Político Marcha en apoyo a Normalistas de Ayotzinapa 8oct14

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, clamor nacional

PROCESO 


8 de octubre de 2014
Destacado
Veracruz. Miles exigen la aparición de los normalistas de Ayotzinapa. Foto: Miguel Ángel Carmona
Veracruz. Miles exigen la aparición de los normalistas de Ayotzinapa.
Foto: Miguel Ángel Carmona
MÉXICO, D.F. (apro).- Movidos por la indignación, miles de mexicanos salieron este miércoles a las principales plazas del país para exigir a las autoridades federales justicia por los muertos de Iguala y la aparición con vida de 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero.
Maestros, estudiantes, activistas, padres de familia de Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Chiapas, Durango, Quintana Roo, Aguascalientes, Zacatecas, Jalisco, Morelos, Monterrey, Guanajuato, Chihuahua, Campeche y Querétaro inundaron las plazas principales, bloquearon carreteras, tomaron refinerías, aeropuertos, autopistas, comercios y dependencias estatales y federales, para repudiar la violencia que azota al país.
En todas las marchas, los manifestantes portaron cartulinas con los rostros y nombres de los estudiantes de la Escuela Normal “Isidro Burgos” y gritaron el mismo lema: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.
En Guerrero, epicentro de la narcoviolencia hoy en día, las manifestaciones empezaron alrededor de la una de la tarde. Desde Acapulco, distintos grupos sociales se concentraron en la autopista Del Sol con destino al Parador del Marqués. Algunos hicieron pintas en los muros de contención “Porque el color de la sangre jamás se olvida” y “Los masacrados serán vengados”.
Los estudiantes dibujaron siluetas humanas simulando a sus compañeros asesinados. En esa marcha participaron damnificados por la tormenta tropical Manuel, sindicalistas, universitarios y miembros de la CRAC.
Sobre la misma autopista, pero a la altura de Chilpancingo, madres y padres de los normalistas desaparecidos exigieron la renuncia del gobernador Ángel Aguirre. Participaron habitantes de la Costa Chica, Costa Alta, La Montaña y Tierra Caliente. A las calles de la capital también llegaron estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro).
Alumnos uniformados de la Preparatoria 29, en el municipio de Tixtla –donde nacieron algunos normalistas desaparecidos–, exigieron el alto “a la represión de los movimientos sociales en Guerrero”. En Tlapa, anarquistas saquearon e incendiaron parte de la sede del ayuntamiento.
En Michoacán hubo protestas en Lázaro Cárdenas y Morelia, encabezadas por maestros de la CNTE y estudiantes campesinos que bloquearon las carreteras en la costera en la autopista Siglo XXI.
A Morelia llegaron miembros de El Barzón y la Unión Campesina Democrática, quienes exigieron audiencia con el gobernador, una mesa de diálogo con productores de maíz y alto a los incrementos de gasolina y diesel.
Maestros de la Sección 22 del SNTE en Oaxaca suspendieron clases en todo el estado para realizar bloqueos, tomas de oficinas y cierre de plazas comerciales.
El vocero de esa sección, Mohamed Otaqui Toledo, informó que bloquearon durante 10 horas el aeropuerto internacional de esta capital, la refinería “Antonio Dovalí Jaime” en Salina Cruz y la estación de distribución de Petróleos Mexicanos en Valles Centrales, así como las instalaciones de la PGR y plazas comerciales con la misma exigencia: “Alto al terrorismo de Estado”.
En Veracruz, estudiantes de la Unidad de Humanidades de la Universidad del estado tomaron las instalaciones desde las primeras horas y anunciaron que el paro de labores por 48 horas.
Puebla vio a cientos de estudiantes encabezados por alumnas de la escuela Normal Rural de Teteles que partieron de la Ciudad Universitaria hacia el zócalo de la ciudad
Zapatistas se solidarizan
Unos 20 mil indígenas, entre milicianos y bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), realizaron una mega marcha silenciosa en solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa, Guerrrero.
Con las consignas “Su dolor es nuestro dolor”, “No están solos” y “Su rabia es nuestra” y sus pasamontañas y paliacates, llegaron a San Cristóbal de las Casas desde los cinco Caracoles que aglutinan las Juntas de Buen Gobierno.
Choles, tsotsiles, tseltales y tojolabales, algunos viajaron hasta 12 horas. Entre los mandos zapatistas iba, con radio de comunicación en mano, el Comandante Tacho, miembro de la Comandancia General del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CG-CCRI).
Las movilizaciones también se hicieron en Tuxtla Gutiérrez, Palenque, Comitán, Tapachula, Motozintla y otras ciudades chiapanecas en compañía de unos 45 mil maestros de la CNTE. Se unieron normalistas de la escuela Jacinto Canek, la Facultad de Ciencias Sociales, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), la Organización Proletaria Emiliano Zapata (OPEZ) y otras organizaciones sociales.
En Durango, alrededor de 400 estudiantes de la Escuela Normal Rural J. Guadalupe Aguilera caminaron por las principales calles de la ciudad. Las oficinas del gobierno estatal cerraron sus puertas para evitar que los manifestantes ingresaran a ellas.
Frente al Monumento al Estudiante, en Cancún, Quintana Roo, alumnos de diversas instituciones participaron en la protesta. Ahí, Teresa Carmona Lugo, quien perdió un hijo estudiante en la Ciudad de México en 2010, enlistó a los 43 normalistas desaparecidos.
Militantes del PRD se sumaron a la protesta que recorrió las principales calles del centro de la ciudad. En Felipe Carrillo Puerto fue la mayor concentración con unas 300 personas, quienes aprovecharon la oportunidad para exigir la libertad de presos políticos acusados de sabotaje por protestar contra el aumento de la tarifas de agua potable.
En Aguascalientes, unas 500 personas en su mayoría de la Normal Rural femenil de Cañada Honda y de la Escuela Normal de Educación Física de Rincón de Romos, marcharon desde la glorieta del Quijote hasta la explanada de la Plaza de la Patria.
Maestros y estudiantes de la escuela normal Manuel Ávila Camacho de Zacatecas –la más antigua del país– realizaron sus actividades normales, aunque “bajo protesta”. Colgaron una manta en la parte frontal de la institución en la acusaron que lo sucedido en Guerrero es “uno de los hechos más lamentables de los últimos tiempos en contra de la juventud estudiosa de nuestro país”.
Integrantes de la comunidad Indígena Sergio Barrios, en Tlajomulco, Jalisco, exigieron al gobierno federal esclarecer el crimen y aplicar la ley contra los culpables de la desaparición de los estudiantes.
Normalistas de Cuautla y Amilcingo, además de habitantes de las comunidades de Ahuehueyo, Tenextepango, Huesca, Jantetelco y Tepoztlán, y estudiantes de la UAEM en Morelos, marcharon desde la universidad a la Plaza de Armas Emiliano Zapata, en Cuernavaca.
Unos 200 ciudadanos en apoyo a los derechos humanos y madres del Grupo Amores –que buscan a sus hijos desaparecidos en Nuevo León–, se manifestaron frente al palacio de gobierno. Ahí desplegaron una manta que decía: “Desaparecidos, ¿dónde están? ¡Justicia!”, mientras que otros alzaron pancartas que denunciaban: “Están desapareciendo la juventud de México”.
En el mismo día de la inauguración del Festival Internacional Cervantino y ante turistas extranjeros, en Guanajuato alrededor de mil estudiantes y maestros de distintas escuelas y facultades, principalmente de la Universidad estatal y representantes de Amnistía Internacional marcharon desde el edificio central de la Universidad, pasaron por el Teatro Juárez y se concentraron alrededor del monumento a la Paz.
Ahí soltaron globos blancos mientras nombraban a cada uno de los estudiantes desaparecidos en Guerrero. “¿Por qué, por qué, por qué nos asesinan, si somos la esperanza de América Latina?”, corearon. “¡Gobierno fascista, que mata normalistas!” y “¡Peña, farsante, que matas estudiantes!”, repetían.
En Chihuahua, alrededor de dos mil habitantes marcharon en Ciudad Juárez y Camargo y Jiménez. En la capital, estudiantes de las normales rurales de Salaices y Saucillo encabezaron la manifestación, acompañados de defensores de derechos humanos, estudiantes de la Universidad Autónoma de Chihuahua, familias y organizaciones  civiles.
“No estamos contra nadie, estamos por el bien de todos, por la defensa del normalismo rural, de estudiantes y de los derechos del pueblo”, gritaron.
En Juárez, se sumaron 26 organizaciones defensoras de derechos humanos, 30 académicos y 10 promotores culturales para enviar un mensaje de fuerza a los padres de familia de los jóvenes desaparecidos.
“Pese a que en Ciudad Juárez y en el estado de Chihuahua conocemos de cerca el dolor y la tragedia que ha traído consigo la indolencia, avaricia, y torpeza de las autoridades municipales, estatales y federales, el horror que atestiguamos en Guerrero nos indigna profundamente”, dijeron.
Estudiantes de la Escuela Normal Rural de Hecelchakán Justo Sierra Méndez, en Campeche, se concentraron en el parque principal y caminaron por el Circuito Baluartes. En el Palacio de Gobierno depositaron veladoras y pancartas con las fotos de los 43 normalistas.
Con el apoyo de representantes de organizaciones civiles, maestros de la CNTE e integrantes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), corearon: “Aytozi vive, la lucha sigue”, “Verde olivo, tu asesinato compañero será vengado”.
Los oradores recordaron los asesinatos de Tlatelolco y Acteal, así como los ataques del gobierno a los normalistas y exigieron un alto al terrorismo de Estado.
En Yucatán, unos 600 manifestantes, entre ellos maestros disidentes se concentraron en la Plaza Grande y en el Paseo de Montejo. Nicolás Peraza González, del Colectivo Rebelde, lamentó que tengan que suceder matanzas como la de Ayotzinapa para que la ciudadanía salga a las calles.
“Lo que estamos viviendo compañeros es solamente una parte de la política que el gobierno de Enrique Peña Nieto y de todos los de atrás, ya sean priistas o panistas, han venido haciendo”, dijo. “Dejamos que se corrompa la policía, permitimos que se corrompan los políticos que deciden nuestra vida, hemos permitido que se corrompa el ejército y ahora estamos pagando las consecuencias”, agregó.
En Querétaro, miles de normalistas y universitarios se organizaron en tres contingentes que partieron de la explana de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), del sur de la ciudad y del crucero de la avenida Universidad y Corregidora. Todos llegaron hasta el Palacio de Gobierno y a las afueras del Congreso del Estado. Ahí colocaron veladoras, leyeron los nombres de los 43 normalistas desaparecidos y aseguraron:
“Ayotzinapa nos duele como nos duele todo México, los crímenes que se han cometido contra los normalistas no pueden quedar impunes, los 43 normalistas desaparecidos deben ser encontrados vivos y a la brevedad”.
Participaron familiares de personas desaparecidas de Querétaro, quienes lamentaron la indolencia de las autoridades locales para buscar a sus seres queridos.
(Con información de Francisco Castellanos, Pedro Matías, Verónica Espinosa, Luciano Campos, Isaín Mandujano, Sergio Caballero, Patricia Mayorga, Rosa Santana y Eric Pacheco).

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Miles exigen la aparición de los normalistas y la salida de Aguirre


Laura Poy y Alma E. Muñoz
 
Periódico La Jornada
Jueves 9 de octubre de 2014, p. 3
 
 
Miles de personas se sumaron a la exigencia a los gobiernos federal y estatal para que aparezcan con vida los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, desaparecidos desde el 26 de septiembre pasado en Iguala, y la demanda de que renuncie el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre. Advirtieron que ‘‘si los gobiernos no pueden con el paquete, que se vayan y que asignen a personas que saquen el problema’’.
Tras concluir una multitudinaria marcha que partió ayer por la tarde del Ángel de la Independencia al Zócalo, y que abarrotó la vialidad que circunda la Plaza de la Constitución, padres de familia de los jóvenes desaparecidos y estudiantes de Ayotzinapa señalaron como uno de los autores intelectuales de los hechos de violencia al presidente municipal de Iguala con licencia, José Luis Abarca, y al propio Aguirre, a quien consideraron incapaz de hacer frente a la ‘‘narcopolítica de Guerrero’’.
A lo largo de la movilización demandaron castigo para los autores materiales e intelectuales de los ataques contra los normalistas y exigieron juicio político para Aguirre y Abarca.
Al tomar la palabra en la Plaza de la Constitución, distintos padres de familia, cuyos nombres se omitieron, expresaron el dolor e indignación por la desaparición de sus hijos. Aseguraron: ‘‘Sabemos quiénes se los llevaron; fueron los policías municipales y nos quieren hacer creer que fue el crimen organizado. No queremos engaños con las narcofosas’’.
Destacaron que mantienen viva la esperanza de que estén vivos. ‘‘Los esperamos en casa, queremos de regreso a nuestros hijos. Estamos muy dolidos y desde aquí hacemos un llamado a toda la sociedad para empezar a transformar el sistema político, porque no funciona y sólo ha generado una violación sistemática de los derechos humanos’’.
Uno de los padres, originario de Tixtla, recordó que ese lugar fue la cuna de Vicente Guerrero. ‘‘De ahí han salido muchos mexicanos que lucharon por la libertad de todo el pueblo. Hoy sólo pedimos a las autoridades que nos regresen a nuestros hijos. Así como se los llevaron, vivos, queremos que nos los devuelvan. Eso le pedimos al presidente Enrique Peña Nieto, si en realidad tiene autoridad.’’
Estudiantes de Ayotzinapa cuestionaron a su vez que sus demandas de educación se las respondan con balas y asesinatos. ‘‘No comprendemos por qué el gobierno federal busca acabar con las normales rurales del país; queremos que se castigue a los responsables de crimenes extrajudiciales’’, dijeron.
Por su parte, organizaciones sociales convocantes a la marcha, como Amnistía Internacional (AI), Centro Pro y Serapaz, también consideraron que los hechos de violencia del pasado 26 de septiembre en Iguala fueron ‘‘a todas luces un crimen de Estado en el que policías y funcionarios de distintos niveles de gobierno estuvieron involucrados por omisión o por aquiescencia’’, por lo que advirtieron –en un pronunciamiento leído desde el templete– que ‘‘no aceptaremos que los hechos se atribuyan al crimen organizado’’.
Durante el recorrido, cientos de personas se sumaron a la marcha portando carteles y mantas con leyendas como ‘‘Todos somos Ayotzinapa’’, ‘‘Vivos se los llevaron, vivos los queremos’’, ‘‘En Guerrero, matar es primero’’, ‘‘Menos balas y más educación’’, ‘‘El que calla una injusticia se convierte en cómplice’’ y ‘‘México, fosa clandestina’’, entre otras.
La movilización, que de acuerdo con los organizadores hasta el final del mitin abarrotó las vialidades del Zócalo capitalino, mientras que el Gobierno del Distrito Federal estimó en 15 mil los asistentes, fue encabezada por padres y madres de familia y amigos de los normalistas desaparecidos, quienes portaron una gran manta con las fotografías de sus compañeros. También se sumaron decenas de activistas de derechos humanos, estudiantes del Politécnico, de las universidades Nacional Autónoma de México, Autónoma Metropolitana, de la Escuala Nacional de Antropología e Historia, de normales rurales, así como maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Asimismo, se sumó un contingente del PRD capitalino.
Grupos de jóvenes vestidos de negro y con el rostro cubierto realizaron pintas en algunos edificios de Paseo de la Reforma, donde plasmaron leyendas en las que exigían castigo a los responsables de los crímenes contra los normalistas y pedían la renuncia del gobernador Aguirre.
Las organizaciones sociales, en voz del actor Daniel Jiménez Cacho y el vocalista de Café Tacuba, Rubén Albarrán, se solidarizaron con la demanda de presentar con vida a los 43 desaparecidos, así como la exigencia para implementar un protocolo de búsqueda apegado a los más altos estándares internacionales, a fin de generar una investigación ‘‘rápida y exhaustiva’’.
Quema de efigies
Tras pedir la identificación de los 28 cuerpos encontrados en las fosas clandestinas de Iguala, y de que antropólogos forenses independientes participen en las investigaciones, exigieron que el gobierno federal y estatal trate con respeto a los familiares de los normalistas, a quienes se deberá garantizar en todo momento su seguridad. Además, pidieron se les informe, antes que a los medios de comunicación, del resultado de las investigaciones.
A la movilización se sumaron también el sacerdote Miguel Concha, Cuauhtémoc Cárdenas y los académicos Adolfo Gilly e Imanol Ordorika, así como el poeta Javier Sicilia, entre otros.
Minutos después del cierre del acto, en una de las esquinas de la Plaza de la Constitución, decenas de manifestantes quemaron imágenes de cartón y papel con los rostros del gobernador Aguirre, el presidente Peña y el ombudsman nacional, Raúl Plascencia.

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Repudio en el mundo por desaparición de los 43 normalistas

PROCESO 


8 de octubre de 2014
Destacado
Protestas en la embajada de México en Argentina. Foto: Tomada de Facebook
Protestas en la embajada de México en Argentina.
Foto: Tomada de Facebook
BERLÍN (proceso.com.mx).- Bajo el grito unánime de “vivos se los llevaron, vivos los queremos” mexicanos residentes en el extranjero salieron a las calles de cuando menos 13 ciudades del mundo a expresar su repudio por la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y el asesinato de seis más cometidos en Iguala, Guerrero.
Las embajadas de México en Berlín, Alemania; Buenos Aires, Argentina y Londres, Inglaterra; así como los consulados mexicanos en San Francisco, Los Ángeles, Nueva York y Chicago, en Estados Unidos y Montreal en Canadá y las emblemáticas plazas de Sant Jaume en Barcelona y Puerta del Sol, en Madrid, además de los centros de Manchester y Bruselas fueron sede de manifestaciones en las que, sin excepción, se exigió al gobierno mexicano la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos y el esclarecimiento de los más de 20 cuerpos hallados en fosas clandestinas en Iguala.
“Hoy estamos aquí para trascender la indignación y el repudio y exigir al Estado mexicano la aparición inmediata con vida de los 43 estudiantes. ¡Exigimos justicia! Estamos frente a la peor masacre de estudiantes desde la ocurrida el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Se trata de un crimen de Estado ante el que nadie se puede quedar callado”, señaló Sabina Morales ante el casi centenar de mexicanos y alemanes concentrados frente a las puertas de la embajada mexicana en Berlín.
La lluvia que durante toda la tarde de este miércoles cayó sobre la capital alemana no fue impedimento para que los manifestantes permanecieran durante más de una hora en el lugar y circularan en hojas impresas los rostros de cada uno de los estudiantes desaparecidos junto con veladoras encendidas.
Durante el acto, también se dio lectura a un pronunciamiento enviado desde México por distintas organizaciones de la sociedad civil y familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa, en el que afirman que tan sólo en los últimos dos años se han asesinado a 4 mil 397 personas en el estado de Guerrero.
En tanto, en Buenos Aires, medio centenar de jóvenes tapizaron con mantas alusivas al “terrorismo de Estado que reina en México” y con fotos impresas de los estudiantes desaparecidos la reja de seguridad instalada frente al edifico de la embajada mexicana.
“Solicitamos la solidaridad internacional para exigir al gobierno mexicano que esclarezca la responsabilidad de estos asesinatos y juzgue a todos los responsables. De igual manera, hasta no tener certeza de que los cuerpos encontrados en las fosas sean los de los estudiantes desaparecidos, exigiremos la presentación con vida de los 43. Despleguemos la solidaridad internacional en estos tiempos aciagos para los estudiantes mexicanos”, fue la petición.
En Madrid, por su parte, el contingente de alrededor de 40 personas marchó de la Plaza de Callao a la Puerta del Sol, en el centro de la capital española, portando pancartas para manifestar su repudio y exigir justicia por la desaparición de los normalistas.
En la concurrida Puerta del Sol leyeron un comunicado que califica a los hechos sucedidos en Guerrero como “un crimen de Estado” cometido en “un país donde la tortura, las desapariciones y las muertes violentas se han convertido en hechos cotidianos. Las víctimas son jóvenes estudiantes que, en el contexto de privaciones y pobreza de sus propias familias, luchan por la defensa de la educación pública en medio de las dificultades condiciones de las Escuelas Normales Rurales, objeto de acoso estatal y federal durante décadas”.
“La salvaje violencia policial ejercida contra los normalistas por apoderarse de tres autobuses y la intervención de sicarios junto a agentes municipales ponen al descubierto que Guerrero es campo de batalla de cuatro organizaciones criminales que, como este caso descubre, actúan con el gobierno”, denunciaron.
En la vanguardia de la manifestación los mexicanos que se solidarizaron en Madrid, llevaban una calavera blanca con la bandera de México y un cuchillo enterrado, y mostraban pancartas con lemas como “Justicia Ayotzinapa ¿Cuánta sangre más?”; “México país roto Ayotzinapa” y “Asesinados por protestar en México”, entre otros lemas.
En Londres, a pesar de la lluvia y el viento otoñal que sopló este miércoles 8, decenas de activistas se congregaron por la tarde afuera de la embajada mexicana en  donde desplegaron una enorme pancarta con la leyenda: “Ayotzinapa/ Mexican Narco-Government/ Disappeared 43 rural students and killed 6 people” (Ayotzinapa/ Narco gobierno mexicano/ 43 estudiantes rurales desaparecidos y seis personas muertas).
La embajada se encuentra a metros de las arterias comerciales de Regent Street y Oxford Street, como también de la exclusiva calle londinense New Bond Street.
El grupo London Mexico Solidarity, que convocó a la manifestación a través de la red Facebook, emitió un mensaje que destacaba: “Ante los recientes hechos de represión en contra de estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, perpetrados por policías municipales desde el 26 de septiembre, desde Londres nos unimos a la demanda de las familias de presentación con vida de los estudiantes desaparecidos y juicio y castigo a los responsables”.
El pasado día 2 de octubre, los manifestantes también se reunieron frente a la embajada de México y entregaron una carta al jefe de la misión diplomática ante el Reino Unido, Diego Gómez Pickering, para que comunique al presidente Enrique Peña Nieto su preocupación por los ataques contra los normalistas de Guerrero.
“El gobierno para el que usted trabaja ha desestimado las desapariciones hablando de ‘personas no localizadas'; ha revictimizado a las familias y ha hecho esfuerzos insuficientes por cumplir con las obligaciones internacionales que ha adquirido en materia de desaparición forzada”, reclamaron en la misiva, en la que advirtieron que Peña Nieto se ha negado a recibir a madres de Ciudad Juárez, que se encuentran en huelga de hambre desde hace días.
Indicaron además que la primera desaparición forzada registrada en México ocurrió en 1969, precisamente en el estado de Guerrero, y agregaron que desde entonces “más de 600 personas han sido desaparecidas por motivos políticos”.
“Dicha impunidad ha permitido que en la actualidad más de 20 mil personas se encuentren desaparecidas en México, según cifras oficiales”, agregaron, al destacar que cada día que pasa sin que esos delitos sean juzgados y castigados, sin que se presente a los desaparecidos, “el Estado mexicano está violando los tratados internacionales que se ha comprometido a respetar”.
Calificaron también de “paradójico” que ante este contexto México “aspire a participar en misiones de paz, como recientemente anunció Peña Nieto”.
“¿Cómo puede participar en misiones de paz cuando dentro del país se atenta contra ella, se violan los derechos humanos y se garantiza la impunidad?”, se preguntaron en la carta, firmada por la Red de Solidaridad Zapatista del Reino Unido, integrada por el Colectivo de Aprendizaje y Enseñanza Zapatista Reino Unido, Colectivo Zapatista de
En Manchester y a pesar del mal clima, varios manifestantes mexicanos se congregaron en el centro de la ciudad mostrando fotos de los estudiantes desaparecidos, desplegando la bandera mexicana, y con carteles en los que se leía “Manchester con Ayotzlinapa” o “43 estudiantes desaparecidos. Exigimos Justicia!
En tanto, en el centro de Bruselas se dejaron escuchar consignas en español, inglés y francés de un grupo de doce mexicanos y europeos:  “En México la impunidad reina”, “Basta de impunidad y terror en México”,  “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.
“¡Estamos con México!”, expresaban su apoyo los transeúntes a los manifestantes, algunos de los cuales no se aguantaron el llanto. “Fue un momento muy emotivo, muy fuerte: un jovencito tenía lágrimas en los ojos y decía que no entendía qué pasaba en México”, recuerda la artista mexicana Silvia Ábalos.
La concentración en el centro de la ciudad sede de las instituciones de la Unión Europea duró dos horas hasta entrada la noche.
(Con información de Yetlaneci Alcaraz, Alejandro Gutiérrez, Leonardo Boix y Marco Appel) 

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Marchas en 25 estados para pedir justicia por Ayotzinapa

De los corresponsales
 
Periódico La Jornada
Jueves 9 de octubre de 2014, p. 5
 
En por lo menos 25 estados miles de personas salieron a manifestarse en favor de los normalistas de Ayotzinapa, con un mismo clamor: ‘‘¡Vivos se los llevaron, vimos los queremos!’’
Reclamaron y exigieron a los gobiernos municipal de Iguala, estatal de Guerrero y federal la presentación con vida de los 43 alumnos de la Normal Rural Isidro Burgos, desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre cuando fueron atacados por policías con apoyo de miembros del grupo criminal Guerreros Unidos.
Las movilizaciones tuvieron lugar tanto en pequeños municipios, donde se reunieron 300 personas, hasta en ciudades como Guadalajara, donde se concentraron alrededor de 7 mil ciudadanos. En todas las manifestaciones participaron normalistas.
Los asistentes hicieron patente su repudio e indignación por los hechos violentos ocurridos en Iguala, que hasta ahora han dejado seis personas muertas, más de 20 heridas y 43 desaparecidas. Señalaron que se trata de las agresiones más graves contra la juventud del país en los últimos tiempos.
Una de las protestas más significativas se realizó en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde aproximadamente 20 mil integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) realizaron una marcha silenciosa ‘‘en señal de dolor y coraje’’ y por la demanda de ‘‘justicia verdadera’’.
En Guanajuato, unos 2 mil 300 universitarios y ciudadanos marcharon en León y la capital, en el contexto del inicio del Festival Internacional Cervantino. Portaban veladoras, cruces y pancartas con los nombres de los ausentes y leyendas como: ‘‘Mientras no haya justicia para Ayotzinapa, no habrá paz para el gobierno’’.
Con marchas, cierres viales, tomas de casetas, bloqueos a oficinas gubernamentales, así como instalación de ofrendas, miles de personas exigieron en 25 entidades la inmediata destitución del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, y el alcalde con licencia de Iguala, José Luis Abarca, y juicio político a ambos.
Estudiantes, maestros, madres y padres de familia, indígenas, campesinos, obreros, miembros de organizaciones civiles, de defensa de derechos humanos, sindicatos, así como integrantes del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) externaron su solidaridad a los familiares de los desaparecidos.
‘‘Justicia’’, ‘‘¡Dónde están, dónde están nuestros hijos!’’, ‘‘Mientras la pobreza exista las normales rurales tendrán razón de existir’’, ‘‘No represión a estudiantes normalistas’’, ‘‘Yo lucho, protesto y no me callo’’ y ‘‘No más masacres’’, fueron algunas de las leyendas plasmadas en mantas y pancartas que llevaban los manifestantes, quienes en algunos casos portaban un moño negro.
‘‘Gobierno fascista, mata normalistas’’, ‘‘Ayotzi somos todos, no están solos, su dolor es nuestro’’, ‘‘Normalistas, víctimas del narcoestado’’, y ‘‘¡Maestro (Lucio) Cabañas, el pueblo ya te extraña!’’, fueron otras arengas.
Frente a inmuebles oficiales como palacios de gobierno, congresos y subdelegaciones de la Procuraduría General de la República, los manifestantes exigieron al presidente Enrique Peña Nieto poner alto a la violencia y demandaron respeto a los derechos humanos. También lanzaron consignas contra el PRD, en el que militan Aguirre Rivero y Abarca Velázquez.
Tensión en Guerrero
En Chilpancingo, Guerrero, 10 mil personas, entre ellas padres y madres de alumnos desaparecidos, marcharon para exigir las renuncias de Aguirre Rivero y Abarca, así como castigo a los autores intelectuales y materiales de la muerte de seis personas y la desaparición de 43 normalistas. La manifestación concluyó a las 16 horas con un mitin en el zócalo. En Acapulco, 300 personas protestaron en la costera Miguel Alemán.
En Tlapa de Comonfort, en la Montaña Alta, 4 mil personas se movilizaron con la misma demanda. Al final unos 50 jóvenes irrumpieron en el palacio municipal e incendiaron muebles y papelería. También hubo protestas en Arcelia, San Marcos y Tecpan de Galeana.
Estados como Oaxaca, Michoacán, Querétaro, Veracruz, Aguascalientes, Quintana Roo, Chihuahua, Colima, Durango, Sinaloa, Tamaulipas, Zacatecas, Nayarit, Campeche, Puebla, Yucatán, Tlaxcala, estado de México, Hidalgo, San Luis Potosí y Nuevo León también fueron escenario de manifestaciones en favor de la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

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“Pedimos educación y nos responden con balas”, acusan normalistas

DF. Miles exigen la aparición de los normalistas de Ayotzinapa. Foto: Benjamin Flores
DF. Miles exigen la aparición de los normalistas de Ayotzinapa.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (apro).- En un mitin al que asistieron miles de personas, familiares y estudiantes de Ayotzinapa, exigieron la presentación con vida de los 43 alumnos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” que se llevó la policía municipal de Iguala el viernes 26 de septiembre.
“Queremos resultados, no palabras. Que intervengan las autoridades competentes para que encuentren a nuestros compañeros, como lo piden los familiares”, expresó uno de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa en el mitin que se realizó a un costado de Palacio Nacional.
Desde que la marcha arrancó, al filo de las cuatro de la tarde en el Ángel de la Independencia, los ánimos ya estaban encendidos entre los asistentes que gritaban “asesinos” en contra del gobierno de Enrique Peña Nieto, del gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, y del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca.
Durante casi dos horas que duró la caminata a la que asistieron estudiantes de todas las escuelas de educación superior, campesinos, trabajadores y organizaciones de derechos humanos y de víctimas de la guerra contra el narcotráfico, las consignas estaban llenas de rencor en contra de todos los partidos políticos y los tres niveles de gobierno.
“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, fue la consigna con la que arrancó la protesta que a la vanguardia tuvo siempre a familiares de los estudiantes desaparecidos por la policía de Iguala y alumnos de la Normal de Ayotzinapa.
Luego comenzaron a cambiar los gritos y protestas alcanzando los niveles de repudio a toda la clase política.
Los contingentes más visibles eran de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, a la que pertenecen los alumnos de Ayotzinapa, y las 16 normales rurales del país, además de la UNAM, el IPN, la UAM y de los campesinos de Atenco.
Pero en el curso de la marcha se fueron sumando organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, del Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad, encabezada por Javier Sicilia, y personajes como Cuauhtémoc Cárdenas, Adolfo Gilly y Salvador Nava hijo quienes, al final del mitin, fueron repudiados por una turba que les aventó botellas de agua, basura y otros objetos.
Los gritos de protesta y las pancartas de “narcos y políticos son lo mismo” denotaban la rabia en contra del gobernador Ángel Aguirre Rivero y del edil de Iguala, José Luis Abarca, ambos del PRD, a quienes no dejaron de calificar como “asesinos”.
Una vez que llegaron al Zócalo ocupado por las carpas de la Feria del Libro, los miles de asistentes ocuparon las calles aledañas y los familiares de los estudiantes desaparecidos subieron al templete que se levantó a un costado de Palacio Nacional.
Ahí, los estudiantes de Ayotzinapa manifestaron que no se rendirán hasta encontrar a sus compañeros desaparecidos.
“No nos rendimos, nos sostendremos. Nuestra lucha es por una educación y eso no es un pecado. Si por eso el Estado nos ve como enemigos no nos importa, nos mantenemos de pie”, dijo uno de los estudiantes.
Otro de ellos, que logró escapar del ataque armado, espetó: “Lo que pasó el 26 y 27 fue terrorífico. Nuestros ojos y mentes no son capaces de revivir. Queremos hacer énfasis que no es cierto lo que dice el gobierno que fue el narcotráfico. Fueron los policías del municipio los que se los llevaron. Ángel Aguirre Rivero y José Luis Abarca son los asesinos”.
Acusó que en Guerrero se vive “un estado ingobernable”, porque no hay autoridades que funcionen y ni siquiera han podido encontrar a sus compañeros.
“Somos estudiantes que sólo exigimos educación y eso no lo ven. Pedimos educación y nos responden con balas. Si somos los enemigos, ¿a qué estamos jugando? Ahora el Estado se quiere deslindar y lavarse las manos diciendo que es el narco. Llamamos a la desobediencia civil”, manifestó otro de los estudiantes.
El padre de uno de los jóvenes desaparecidos dijo que están indignados y con rabia porque atacaron a sus hijos cuando estaban haciendo labores de rutina para mantener sus gastos.
“No es posible que se derrame sangre, ni justo que sea ataque a los estudiantes. Le decimos al gobierno que ellos tienen a los normalistas y nos los tienen que regresar. Que no se laven las manos al crimen organizado. Fueron policías municipales y el gobierno municipal los que ordenaron”, acusó nuevamente.
Otro padre de familia dijo que sus hijos no estaban haciendo nada ilegal, ni cometiendo un delito como para que se los llevara la policía. “Sólo querían estudiar. Ese era su sueño”, expresó con un tono de tristeza y rabia.
Otro padre más de un estudiante originario de Tixtla pidió no decir que sus hijos ya están muertos, sino que sigan las investigaciones pero con gente especializada. Y manifestó que si Peña Nieto tiene autoridad, que la aplique y presente de inmediato a sus hijos desaparecidos.
Al final del mitin, el actor Daniel Giménez Cacho y el cantante del grupo Café Tacuba, Rubén Albarrán, leyeron una carta dirigida al gobierno en la que pidieron la presentación con vida de los 43 normalistas.
Exigieron también protocolos coordinados entre las autoridades, el envío a Iguala de antropólogos forenses especializados y el enjuiciamiento y castigo a los responsables de “un crimen de Estado cometido por policías y funcionarios”.

Fuente

Exigen que Abarca y Aguirre respondan por la agresión contra los normalistas


Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Jueves 9 de octubre de 2014, p. 6
 
 
El asesinato de tres estudiantes de la Escuela Normal Rural Manuel Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, y la desaparición forzada de otros 43, constituyen un crimen de lesa humanidad, según la precisa definición de Naciones Unidas, aseguraron destacados académicos de tres instituciones de educación superior, entre ellos siete eméritos.
Agregaron que ante estos hechos, el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, no pueden eludir su responsabilidad.
Profesores e investigadores de las universidades Nacional Autónoma de México (UNAM) y Pedagógica Nacional (UPN), así como de El Colegio de México (Colmex) firmaron un documento en el que señalan que este crimen ha sido ejecutado por la policía de la ciudad de Iguala, Guerrero, y por la fuerza pública del estado. Son responsables de estas fuerzas el presidente municipal de Iguala y el gobierno de Guerrero. En consecuencia deben también responder por esos hechos y sus secuelas.
El texto es suscrito por 64 investigadores de las tres casas de estudios (en el transcurso del miércoles se esperaba que se sumarán muchos más). Entre ellos están los eméritos de la UNAM Luis de la Peña, Adolfo Gilly, Alfredo López Austín, Humberto Muñoz, Annie Pardo, Manuel Peimbert y Silvia Torres; la directora de la Facultad de Ciencias, Rosaura Ruiz, y 13 consejeros universitarios, como Octavio Solís, Sofía Tajonar y Teresita Cortés.
También firman el pronunciamiento John Ackerman, Alejandro Álvarez Bejar, Ana Buquet, Ana María Cetto, Manuel Falconi, Elvira Concheiro, Montserrat Gispert, Mireya Imaz, Carlos Imaz, Polar López, Massino Madonessi, Teresa Ordorika, Imanol Ordorika, José Antonio Pérez Islas, Eréndira Sandoval y Herlinda Suárez, de la UNAM. Por la UPN signan el documento Leticia Acebal, Luz María Garay, Andrés Lozano, Guadalupe Oliver, Xavier Rodríguez, Rosa María Torres, además de Manuel Gil Antón, de El Colmex.
El pasado 26 de septiembre, en la Normal Rural de Ayotzinapa policías municipales atacaron a tiros a los normalistas, dejando un saldo de seis personas muertas (tres estudiantes de ese plantel), más de 20 heridos y 43 desaparecidos.
Ha trascendido que los desaparecidos pudieron ser entregados a integrantes del crimen organizado. Aunado a ello, el fin de semana autoridades del estado hallaron fosas clandestinas con varios restos de cuerpos calcinados, por lo que en diversos sectores se ha exigido que se efectúen las indagatorias necesarias para determinar si se trata de los normalistas desaparecidos.
Los gobernantes de Guerrero no pueden eludir sus responsabilidad
En el documento, los académicos subrayan: La colusión y colaboración entre la fuerza pública, sus patrullas y sus armas, y las bandas delincuenciales participantes en este crimen de lesa humanidad está probada y reconocida por todas las investigaciones. Los gobernantes de Guerrero no pueden eludir su responsabilidad en estos hechos.
Enfatizan que los estudiantes y los egresados de las escuelas normales rurales del país forman parte del magisterio de nuestra nación, tan urgida de educación, salud, ingresos, derechos sociales, libertad, igualdad, democracia y paz. Ellos son nuestros estudiantes y también nuestros colegas. Ellos y sus familias se cuentan hoy entre los más pobres y desprotegidos, y desde hace décadas han sido y siguen siendo objeto de agresiones sistemáticas y de denigraciones racistas.
Los académicos de las tres instituciones de educación superior e investigación expresan su dolor y repudio ante esta tragedia, y manifiestan su solidaridad y apoyo a las familias de los estudiantes asesinados y desaparecidos.
Como ciudadanos y educadores demandamos a las autoridades (de los tres niveles de gobierno) la aparición con vida de los estudiantes desaparecidos, el esclarecimiento de los crímenes y el castigo de los responsables materiales e intelectuales.
Asimismo, hacen un llamado a profesores, investigadores y estudiantes de todo el país a brindar completa solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa, con sus familias y con su escuela.

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Policías comunitarios buscan a normalistas "cerro por cerro"

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Miles de personas se manifestaron ayer en la ciudad de México para exigir a los gobiernos federal y del estado de Guerrero que presenten con vida a los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre, además de la renuncia del gobernador Ángel AguirreFoto Roberto García Ortiz
Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada
Jueves 9 de octubre de 2014, p. 7
Iguala, Gro., 8 de octubre.
La caravana tarda en salir y, cuando al fin lo hace, se extravía en los caminos, va y viene al parecer sin rumbo, en los alrededores del cerro donde fue encontrada una fosa con restos humanos el pasado sábado 4.
El convoy está formado por unos 50 vehículos en los que viajan alrededor de 500 guardias comunitarios, miembros de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg). Han llegado a Iguala desarmados, condición que les puso el gobierno estatal, y han pernoctado en una escuela preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero.
Vamos a rastrear cerro por cerro y a buscar a los normalistas y todos los nuestros que han desaparecido durante años, dice Bruno Plácido, principal dirigente de la Upoeg (todo el tiempo, por radio, se habla de Bruno quiere o Bruno dice).
Método campesino de rastreo
Luego de un tanteo camino del cerro donde aún se encuentran las fosas abiertas, el convoy se divide en dos. Un grupo rodea el Cerro Gordo y se divide en brigadas de tres integrantes para peinar la zona. A machete limpio, entre huizaches y yerbas, con un calorón del demonio, la Upoeg cumple el cometido cuando algunos de sus integrantes llegan a la cima. Es el método campesino de rastreo. Los policías nomás andan por las veredas, nunca se meten a monte, dice un muchacho que reconoce que en su municipio de origen, Tecoanapa, han logrado mayor seguridad desde el nacimiento de la policía comunitaria, pero aún no pueden decir que acabaron con la delincuencia organizada.
Los comunitarios de la Costa Chica viajan acompañados de lo que llaman información confidencial, pero segura.
La gente no confía en la policía, pero a nosotros sí nos cuenta, dice el comandante Miguel Ángel Jiménez, mientras el jardín de niños cercano da por terminadas las labores antes del horario habitual y los pequeños salen en grupos, rodeados de sus madres.
El comandante informa también que un grupo de avanzada ubicó una casa de la cual salieron corriendo unos cabrones. No detuvieron a nadie porque no vienen armados –machetes y algunas varillas son sus únicas armas. Pero que ya volverán, con armas, si la delincuencia organizada se atreve a atacarlos.
No hay ataque, aunque sí vigilancia. La experiencia de los comunitarios les permite reconocer rápidamente a los halcones (vigilantes) de la delincuencia, que los siguen en su camino. Personajes similares a los que toman fotografías con sus teléfonos a los nutridos grupos de reporteros que cubren la tragedia.
Tras el peinado del cerro, los comunitarios retornan al camino que conduce a las fosas, pero se encuentran con que la vigilancia se ha reforzado –ahora a cargo de la policía estatal– y les impiden el paso.
El otro grupo agarra camino a Cocula. En un retén, donde hay estatales y marinos, le dan paso libre.
El sábado 4, la prensa conoció, por filtraciones, del hallazgo de fosas clandestinas. Lo primero fueron rumores. Se hablaba de varios lugares. Uno de ellos, el municipio de Cocula, cuya cabecera se encuentra a sólo 22 kilómetros de Iguala.
Hacia allá parte uno de los grupos, que toma la desviación que conduce a Tecomatlán y atraviesa un largo vado, en un punto que el letrero de la Conagua identifica como Las Juntas. Ahí usan palas en un sitio donde hay tierra suelta, pero no encuentran nada.
Unos metros adelante hay varias propiedades semiabandonadas. En una de ellas, los comunitarios rompen candados y revisan todos los objetos. Encuentran unos cuantos cartuchos, un perro, dos caballos y un burro que protesta por la incursión.
Un anciano de a caballo pasa por ahí y es retenido para que diga a quién pertenecen la casa y los animales. Las bestias son de Poli Peralta; la casa de Tobías Jaimes, que iba y venía del norte y ya falleció.
La fecha de la muerte del migrante queda clara en los recibos de sus envíos de dinero: el último, por 11 mil pesos, de mediados de 2011.
Otra de las propiedades está formada por una construcción muy lujosa para estar en medio de la nada. Una parte es una casa erigida sobre pilotes que la alzan del suelo. Otra, lo que parece ser tres enormes tanques de un criadero de truchas.
El anciano convertido en informante asegura que esa propiedad fue abandonada seis meses atrás porque su dueño, Roberto Sánchez, recibió amenazas de criminales.
–¿Allá en Tecomatlán los amenazan?
–A nosotros no. Sembramos milpa. No tenemos nada.
A la espera de refuerzos, la caravana se dirige a la cabecera municipal, donde los comunitarios compran agua y pan, nada más, aunque ya es hora de la comida.
En una casa al lado de la tiendita, un letrero inusual: Se venden videos de las Fiestas Patrias. Todos los años, el 16 de septiembre, la plaza principal es escenario de una escenificación de la Guerra de Independencia, informa un vecino.
Recargadas las baterías y reforzada la caravana, la Upoeg agarra camino para seguir la búsqueda en unas cuevas cercanas a Tecomatlán.
El grueso de los habitantes de Iguala, famosa por su queso de cincho y sus joyas de oro, ve pasar los sucesos que conmueven fuera como si ocurriesen sólo en las pantallas de la televisión.
Otros hablan con timidez sobre el asunto. En un transporte colectivo que va de Cocula a Iguala, varios pasajeros opinan luego de ver el paso de la caravana de los comunitarios.
–Está muy raro, acá no hay nada.
–Pues dicen que se llevaron a todos los policías.
–Sí, desde ayer.
–Este alcalde sí había hecho obra, lástima.
Los normalistas fueron aprehendidos por policías municipales la noche del viernes 26 de septiembre. Desde el domingo siguiente, padres de familia acompañados por profesores de la versión guerrerense de la CNTE iniciaron la búsqueda por las calles de Iguala. Toparon con pared. Uno de los participantes contó que incluso en las colonias populares los comerciantes les cerraban las cortinas y que más de uno les sugirió que ya ni buscaran.
Los municipales, a capacitación
En Iguala, la morisqueta quiere ser pozole verde. Sólo falta el comisionado-virrey para completar el cuadro.
Como hicieron en Apatzingán y otros lugares de la Tierra Caliente michoacana, la respuesta federal es hacerse cargo de la seguridad municipal y enviar a todos los policías locales a capacitación a la sexta región militar, en Tlaxcala. Hoy es el turno de los agentes de tránsito y de algunos de seguridad pública que no se presentaron ayer.
¡Morales Díaz Ericka Herlinda!, grita el policía federal, y la aludida se abre paso penosamente, con maletas para 45 días, entre las apretadas filas de sus compañeros que han sido formados a las afueras de la presidencia municipal.
Ayúdenle, señores, sean caballerosos, dice el federal. Nadie la ayuda. Nadie se ríe.
Hay madres angustiadas y padres preocupados.
–Dios quiera, hija, que sea para bien y que regresemos con bien. Me voy por la derecha, voy a hacer todo como marca la ley. Y regresando me voy (de la corporación).
–El que nada debe nada teme, papá.
Ya sin municipales en las calles, los comunitarios han prometido que su búsqueda continuará, casa por casa, cerro por cerro.

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Las fosas mejor planeadas de Iguala

PROCESO


9 de octubre de 2014
Destacado
Continúan pesquisas en fosas clandestinas de Iguala, Guerrero. Foto: Octavio Gómez
Continúan pesquisas en fosas clandestinas de Iguala, Guerrero.
Foto: Octavio Gómez
IGUALA, Gro., (procso.com.mx).- Nunca vi nada así, se le escucha decir al nervioso policía apostado en la punta del monte, el rifle atento. A unos pasos la tierra cortada; hay seis hoyos bien trazados, son seis fosas que escondían los fragmentos de 23 cuerpos calcinados. Bajo la arena retirada a golpes de pala se logran ver troncos de árboles chamuscados, ramas marchitas manoseadas por el fuego. Un pedazo de pantalón de mezclilla. Banderines rojos que marcan el terreno y una cinta amarilla desmayada con el rótulo “Escena del crimen”.
“¿Te imaginas todo lo que pensaron mientras llegaban acá?”, suelta una fotógrafa jovencita, la mirada de tristeza. El silencio que se impone.
La identidad de esos cuerpos no está confirmada, pero nadie puede espantar de la mente el testimonio de los dos detenidos que declararon a la Procuraduría General de Justicia de Guerrero que ahí asesinaron y enterraron a 17 de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos; los que fueron arrestados por policías municipales y entregados a sicarios de la narcomafia local Guerreros Unidos.
El pesado silencio queda ahogado por un zumbido: es el concierto de las moscas.
Un reportero local lanza como telegrama los que imagina fueron últimos momentos de los condenados a muerte: “Los obligaron a subir caminando. Los ejecutaron. Pusieron una cama de troncos. Los quemaron. Ahí mismo los enterraron. A ellos mismos les hicieron cavar sus tumbas”.
La fragancia de la muerte impregna el monte. Ese olor cada vez más frecuente en esta interminable fosa común en la que se ha convertido México. El mismo lodo podrido, con mezcla de masa orgánica, que se pisa en Tijuana, en los terrenos regados con ácidos con los que los cadáveres son disueltos. El mismo olor que despiden las fosas donde quisieron ser reducidos a nada los migrantes masacrados en San Fernando, Tamaulipas. El mismo que se hace presente, cada vez con más frecuencia, en episodios que por comunes pasan desapercibidos para la prensa.
Es un olor dulzón y rancio que hace nido en las fosas nasales, asfixia la garganta, se atenaza en el cerebro. No se quita por más que te bañes o recurras a los perfumes. Es un recordatorio que deja el sufrimiento de un ser humano que se niega a ser desaparecido, enterrado a escondidas martirizado.
Una mariposa negra y amarilla aletea al borde del corte de la tierra. Avanza y retrocede. Testigo de primera fila. Centímetros abajo agua de lluvia que al contacto con la tierra se convirtió en un caldo pútrido, un charco estancado, con nata en la superficie que impide cualquier reflejo.
Para subir a las fosas de Iguala hay que salir de esta ciudad –la tercera más importante de Guerrero– y dirigirse a la periferia, donde la ciudad se convierte en campo. Hay que guiarse por un cerro con pelo verde, andar por calles sin pavimento, preguntar por Jardín Pueblo Viejo, luego por la vereda a La Parota.
Derecho por la vereda formada por piedras hay que seguir el camino marcado por las pisadas pioneras. Es un sendero paralelo a un maizal del que se va perdiendo la perspectiva porque a lo largo se extiende una bóveda de ramas y arbustos que hacen pensar en la entrada a una selva.
No hay pérdida si se sigue la vía marcada por los cubrebocas azules colgados de los matorrales, tirados en el piso, aventados en la cuneta, como en una urgencia de quienes querían desprenderse pronto de la peste. Para más referencias se pueden buscar las marcas que dejó en algunos arbustos el enviado de una televisora deseando que nadie se perdiera.
Impresas en el lodo del suelo se notan huellas de distintos tamaños, de botas, de tenis, de huaraches. Son las huellas de la gente que ha subido a ese cerro. Me pregunto si alguna de ellas será de los asesinados, si sabrían que ese iba a ser su destino, que ese es monte sería su cementerio. Pocas, casi ninguna huella van en sentido contrario. Claro, ellos no bajaron. Ellos se quedaron arriba.
Caminar. Subir. El único ruido es el de la propia respiración y la orquesta de insectos. Hasta que se llega al lugar marcado por las moscas, el inconfundible sitio de la muerte. El lugar que condensa el horror de la narcopolítica mexicana. La presentida confirmación de la identidad que nadie desea. ¿Asesinaron aquí a los estudiantes normalistas rapados durante la novatada que les hicieron en su escuela que ni siquiera habían cumplido los 20 años? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quiénes? ¿Por qué así?
Sólo queda lanzar en silencio un rezo en este espacio de muerte y pedir que (sea quien sea) quien murió aquí encuentre la paz, que sus restos regresen a su casa.
A unos metros del área marcada, en un claro aplanado se ven un montículo formado por ropa, basura, plásticos, cobijas. Es fácil pensar que esa era una guarida de los dueños de estos caminos prohibidos. Donde descansaban porque las masacres implican trabajo.
El camino de regreso a la ciudad lo marca el botadero de bolsas de basura de plástico rojo con signos que indican toxicidad. Y más cubrebocas, decenas de ellas, guantes de látex, botas de plástico, empaques de geles o desinfectantes tiradas a lo largo del camino, como si quienes participaron en las exhumaciones hubieran querido quitarse de encima el horror aferrado en la piel. Como si quisieran dejar atrás la pesadilla.
Un reportero local dice que este horror no es peor que el de las fosas de los 18 turistas michoacanos enterrados en una huerta de coco en Acapulco y exhumados un mes después de sus asesinatos. Su error fue haber viajado juntos a bordo de un autobús que llevaba placas del lugar equivocado, de su estado natal que engendró también un cártel rival a los de Guerrero.
Estos duelen distinto porque las declaraciones apuntan a que aquí quedaron puros estudiantes, los mejores de sus pueblos, los que se inscribieron a la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa porque desafiaron su destino y quisieron ser alguien.
Iguala es tierra fértil para la siembra cadáveres.
Según el Departamento Municipal de Panteones, 76 personas no identificadas han sido enviadas a fosa común del cementerio durante la administración interrumpida del alcalde perredista prófugo José Luis Abarca (quien gobernó dos años).
Los cuerpos de desconocidos provienen de diferentes hallazgos.
En mayo de 2013, en San Miguelito, parte trasera del Cerro de La Parota, fueron desenterradas 33 osamentas. Hace cuatro meses, de camino al municipio vecino de Taxco, en Mezcaltepec, se descubrieron 17 cuerpos (el sexenio pasado encontraron a 55 adentro de un pozo). Ahora la tierra engendró cadáveres en La Parota, ese cementerio clandestino que algunos funcionarios locales dicen que era usado desde hace más de un año para eliminar seres humanos.
Esto ocurre en Iguala, la cuna de la bandera nacional. La ciudad que se ufana de tener el lienzo tricolor más grande del país enarbolada desde uno de sus cerros. Por toda la ciudad se ven bardas ilustradas con episodios de la Independencia que se comenzó a esbozar aquí hace 200 años, aunque al día de hoy la gente vive como esclava, sometida por el crimen organizado que de día impone su ley y en las noches su toque de queda.
Antes de subir a La Parota un reportero local que acudió a la despedida de los policías municipales enviados voluntariamente-a la fuerza a reeducarse en una academia de policía en Tlaxcala me mostró una fotografía que lleva en su celular: tirados sobre el piso se encuentran seis cuerpos inflados, brillosos, tapizados por arena café.
El reportero aseguraba que corresponden a los cuerpos recuperados de esa fosa, que son la prueba de que los exhumados no son los de los normalistas. “No son los estudiantes –afirmaba mientras agrandaba con sus dedos la fotografía en su celular–, estos cuerpos son de adultos, no son de jóvenes. Este cinturón de cuero no es del que usan gente como los normalistas”.
Yo veo bultos inertes. No sé distinguirles la humanidad, salvo por la silueta. No sé qué cinturones usan los estudiantes más pobres de México, los que buscan superarse estudiando la carrera de maestro en una escuela normal.
Más tarde un forense que participó en las exhumaciones corregirá la información sobre esa foto de los cadáveres inflados que se publica en un diario de nota roja.
Asegura que las personas enterradas en La Parota podrían haber sido asesinadas ocho días antes. Los restos recuperados no estaban completos. Estaban podridos. Quemados. Fragmentados.
“Quién hizo esto trató de no dejar huella, fue como una cremación. Sabía. Trataba de borrar rastros”, explicaría el especialista bajo la condición del anonimato.
Según se rumora, la noche que cavaron su propia tumba en La Parota, después de que fueron asesinados una lluvia impidió que esos cadáveres rociados con diesel y prendidos con lumbre quedaran reducidos a cenizas. Como si la naturaleza se hubiera resistido a destruir la evidencia. Como si ella también esperara a que en México algún día se haga justicia.

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Trasladan a 194 policías más de Iguala a Tlaxcala

Rubicela Morelos Cruz y Sergio Ocampo
Corresponsales
Periódico La Jornada
Jueves 9 de octubre de 2014, p. 11
Iguala, Gro., 8 de octubre.
Ciento noventa y cuatro policías de Iguala fueron trasladados hoy a la sexta región militar, con sede en Tlaxcala, donde serán sometidos a exámenes de confianza y recibirán cursos de capacitación, informó Juan Carlos Díaz García, encargado interino de la seguridad de esta localidad guerrerense.
La corporación tenía 480 elementos hasta el viernes 26 de septiembre, cuando un grupo de uniformados atacó a estudiantes de la Normal rural de Ayotzinapa, con saldo de tres muertos, varios heridos y 43 desaparecidos. Veintidós policías están detenidos por esos hechos.
El martes fueron trasladados los primeros 114 agentes de la corporación, con los cuales suman 308 los enviados a Tlaxcala para que el Ejército certifique si son aptos para dar seguridad.
De los 150 agentes restantes, Díaz García dijo confiar en que en las próximas horas acudan más para ser enviados a Tlaxcala.

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Encapuchados bloquean Insurgentes

Mirna Servín Vega y Josefina Quintero
 
Periódico La Jornada
Jueves 9 de octubre de 2014, p. 4
La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) estimó que 7 mil personas participaron ayer en la movilización para exigir la presentación con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Si bien no hubo presencia policiaca durante la ruta que siguieron los manifestantes, la dependencia desplegó más de 2 mil efectivos para resguardarlos, así como a los transeúntes, en el perímetro de la movilización.
Horas antes de iniciar la marcha de apoyo a los normalistas, alrededor de 20 encapuchados bloquearon Insurgentes Sur, a la altura del Periférico, lo que impidió el paso del Metrobús de la línea 1 y dejó varados por alrededor de dos horas a cientos de automovilistas que transitaban en las cercanías de Ciudad Universitaria.
Los jóvenes embozados cerraron la circulación con contenedores de basura, trafitambos y otros objetos. Realizaron pintas exigiendo la liberación de ‘‘presos políticos’’ e incendiaron algunos botes de desperdicios. También lanzaron piedras y botellas, por lo que la avenida quedó llena de escombro y vidrios.
Cuando los encapuchados realizaron el cierre, una unidad del Metrobús quedó atravesada frente a las barricadas de los inconformes, por lo que los usuarios tuvieron que abandonar la unidad y seguir caminando. Poco después, los manifestantes pintarrajearon el vehículo de transporte público.
Se fueron por su voluntad
Ante el bloqueo, el servicio del Metrobús se suspendió en las estaciones CU, Centro Cultural, Perisur, Corregidora y Villa Olímpica, lo cual afectó a usuarios de esta línea. Rampas y paredes de este sistema quedaron pintadas con consignas que exigían la liberación de Mario González, preso desde el pasado 2 de octubre de 2013, por ataques a la paz pública y ultrajes a la autoridad.
Pese a todo, no hubo presencia de granaderos en el punto donde se manifestaron los encapuchados y sólo cuando éstos se retiraron por voluntad propia empezó a normalizarse poco a poco el tránsito vehicular.
En tanto, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) desplegó un grupo de 20 visitadores para observar la marcha de apoyo a los normalistas desaparecidos. Durante toda la ruta el personal del área de defensoría, que integran las cinco visitadurías del organismo, acompañó la movilización hasta llegar al Zócalo capitalino.

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El gobierno de Peña Nieto actuó "tarde y mal": HRW

Dpa
 
Periódico La Jornada
Jueves 9 de octubre de 2014, p. 8
Washington, 8 de octubre.

La organización defensora de las garantías individuales Human Rights Watch (HRW) criticó hoy la respuesta tardía del presidente de México, Enrique Peña Nieto, ante la desaparición y posible matanza de 43 estudiantes normalistas en Iguala, Guerrero.
José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la división de las Américas de HRW, consideró que Peña Nieto reaccionó “tarde y mal al sostener que era un problema de Iguala.
El problema no es de Iguala, el problema es de México y el responsable último por la suerte, la seguridad y la vida de esos estudiantes es el gobierno federal, son las máximas autoridades mexicanas, dijo el activista chileno.
Afirmó que a las autoridades mexicanas les preocupa más la imagen de su gobierno que resolver la situación de los estudiantes secuestrados.
Vivanco lamentó que el tema de los derechos humanos no sea prioridad para el gobierno mexicano. Son temas que tratan de esconder debajo de la alfombra porque lo ven como mala publicidad para México, señaló el responsable de HWR para las Américas.
De acuerdo con las investigaciones, agentes municipales, aliados con el cártel Guerreros Unidos, estuvieron involucrados en el asesinato y desaparición de los jóvenes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa el 26 de septiembre en Iguala, ubicada unos 200 kilómetros al sur de ciudad de México.
Ojalá que esto sea una llamada de atención, un jalón de orejas tan fuerte para el gobierno actual que lo obligue a tomar este tema con la seriedad que merece, confío Vivanco.
Para HRW, las desapariciones representan una crisis de derechos humanos de enormes proporciones para México.

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Mientras el país se manifiesta, Peña se toma selfies con las regiomontanas

PROCESO 


8 de octubre de 2014
Destacado
Peña en el Macrocentro Comunitario San Bernabé. Foto: Presidencia
Peña en el Macrocentro Comunitario San Bernabé.
Foto: Presidencia
MONTERREY, N.L. (apro).- El presidente Enrique Peña Nieto causó furor en su visita al Macrocentro Comunitario San Bernabé, un espacio recreativo, cultural y deportivo de más de 3.2 hectáreas de superficie localizado en una de las zonas más pobres de esta capital.
Esto, mientras en varias entidades del país se realizan movilizaciones y protestas por la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero, y el asesinato de tres más en Iguala.
Escoltado por un nutrido grupo de mujeres, el mandatario tardó 17 minutos en recorrer los 50 metros que lo separaban de la entrada al estrado. La demora ocurrió por la inusual demanda de selfies.
Y es que las mujeres reunidas desde las 10:00 horas se desbordaron en júbilo cuando Peña Nieto apareció a las 12:30 horas para inaugurar ese espacio recreativo.
Desde su arribo a esta ciudad, Peña Nieto fue, literalmente, atrapado por las damas, quienes lo rodearon desde que descendió del helicóptero hasta el Macrocentro ubicado en el extremo norte de la ciudad.
El Ejecutivo federal se dejó querer. Complació todo el tiempo a las mujeres que querían su selfie. Él mismo tomaba entre sus manos el smartphone y accionaba el disparador ante la mirada nerviosa de ocho elementos del Estado Mayor Presidencial que establecían su primer círculo de protección.
En su afán de quedar bien, Peña Nieto tardó en llegar al estrado del complejo deportivo que tuvo un costo de 86 millones de pesos –60% de los cuales provinieron de la federación y el resto del gobierno estatal–, y que antes fue un basurero a cielo abierto.
El recorrido presidencial fue seguido a través de las pantallas gigantes que fueron colocadas para la ocasión. Una mujer acarició la cabeza y le removió el copete a Peña Nieto.
Entre divertido y apenado, el mandatario se zafó y acomodó se acomodó el pelo, desordenado como nunca, por el arrojo de la señora.
A las 12:47, finalmente llegó al estrado, ocupado ya por los invitados y subió de un salto, festejado por los presentes.

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Exigen a Peña asumir responsabilidad por caso Ayotzinapa

DF. Miles exigen la aparición de los normalistas de Ayotzinapa. Foto: Germán Canseco
DF. Miles exigen la aparición de los normalistas de Ayotzinapa.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- Familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, representantes de organizaciones civiles y un sobreviviente de los ataques armados exigieron al gobierno de Enrique Peña Nieto asumir su responsabilidad por los hechos ocurridos el 26 y 27 de septiembre.
En rueda de prensa, calificaron de “farsa” y “pantomima” la búsqueda de los jóvenes por parte del gobierno de Ángel Aguirre, denunciaron “obstáculos” para que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) participe en la identificación de restos, así como ausencia de claridad sobre la intervención de la PGR en las investigaciones.
Previo a la movilización en esta capital por la presentación con vida de los desaparecidos, uno de los estudiantes sobrevivientes, Omar García, reveló que la madrugada del sábado 27 de septiembre soldados del 27 Batallón de Infantería sometieron a las víctimas, los despojaron de sus celulares y pretendieron detenerlos.
“Se querían sentir muy hombrecitos, amárrense ahora los pantalones”, gritaron los militares a los jóvenes.
Los militares llegaron cinco minutos después del segundo ataque contra los normalistas perpetrado por hombres fuertemente armados y vestidos de civil, aseguró García.
Pese a que el destacamento militar está muy cerca de donde fueron atacados los jóvenes por policías municipales, quienes se llevaron detenidos a los 43 desaparecidos, fue hasta el segundo ataque, cuatro horas después, que los soldados acudieron al sitio pero no para ayudarlos.
“Los capitanes o comandantes que llegaron nos dijeron que nos lo habíamos buscado, nos quitaron los celulares y nos querían detener, decían que por allanamiento de morada, y es que estuvimos tocando en las casas para que nos abrieran para protegernos, pero cuando al fin se dieron cuenta de lo que había pasado y les explicamos que necesitábamos una ambulancia para nuestros compañeros, nos dijeron que en 15 minutos mandarían ayuda.
“Nunca llegó la ambulancia. Como pudimos llevamos a Edgar Andrés Vargas, el compañero que recibió un balazo en la cara y quien se desangró durante dos horas hasta que llegamos al Hospital General. Nadie nos quiso ayudar, ningún taxista se paró para llevarnos”, lamentó.
Melitón Ortega y Cruz Bautista, padres de desaparecidos, sostuvieron que a 13 días de los hechos de violencia “no hay investigaciones serias por parte del gobierno del estado” para la localización de los 43 jóvenes, por lo que exigieron al gobierno federal su intervención directa para emprender la búsqueda “en toda la región norte del estado de Guerrero”.
También criticaron que sin elementos de prueba las autoridades estatales hayan divulgado que los 28 cuerpos encontrados en fosas clandestinas en Iguala pertenezcan a los normalistas detenidos por policías municipales, por lo que exigieron librar los obstáculos impuestos a integrantes del EAAF para participar en el proceso de identificación de los restos.
Además, demandaron atención oportuna y reparación de daños a los heridos que se recuperan en el Hospital General de Iguala.
Enseguida denunciaron que el gobierno de Aguirre Rivero no ha cumplido su compromiso de trasladar a Edgar Andrés Vargas a la Ciudad de México para que sea intervenido, en tanto que es incierta la situación de Aldo Gutiérrez Solano, quien se encuentra en “estado vegetativo”.
Luego de exigir castigo a los responsables de estos hechos, pidieron a Peña Nieto y Aguirre Rivero “facilidades para que el EAAF realicé todo lo que tenga que hacer para la identificación de los cuerpos; no queremos más trabas ni obstáculos al EAAF, al que le damos nuestro voto de confianza”.
Los padres, representantes de las 43 familias de desaparecidos, pidieron a las autoridades no “desviar la atención” sobre quiénes son los responsables de los ataques a los jóvenes.
“El Estado mexicano es el responsable de lo que ocurrió”, sentenciaron.
Maribel González, abogada del Centro de Derechos Humanos de la Montaña-Tlachinollan (CDHM-T), señaló que a pesar de que Peña Nieto anunció en cadena nacional la atracción federal de las investigaciones, “no hay claridad de qué está haciendo, pues hasta el momento la Procuraduría General de Justicia del estado es la que sigue llevando todo”.
Las principales trabas que enfrenta el equipo forense son dos: la falta de reconocimiento oficial y acceder a los cuerpos rescatados de fosas clandestinas para obtener pruebas de ADN.
En el caso de los familiares, dijo que los forenses argentinos ya cuentan con el material genético, pero se han visto imposibilitados a cotejar con el de los restos por las trabas administrativas y las arduas diligencias.
Perseo Quiroz, secretario ejecutivo de Amnistía Internacional-México, reprochó la ausencia de compromiso del gobierno de Peña Nieto con los derechos humanos, “que están en el tercero o cuarto lugar de sus prioridades”, lo que explica lo ocurrido en Iguala, y criticó el mensaje en cadena nacional sobre el caso Ayotzinapa.
“No sirve de nada que el presidente salga y se lamente por los hechos, queremos acciones concretas; (la violencia hacia los normalistas) se da en un contexto de negligencia durante una década respecto del tema de los desaparecidos y el uso de la fuerza por parte del Estado: estaban dadas las condiciones para que esto pasara”, acusó el representante de Amnistía.
También pidió garantías de seguridad para los familiares de los desaparecidos y para los activistas que se desplegaron en su defensa; que no se deje la carga de la prueba por estos acontecimientos en los familiares, y las autoridades hagan pública la información sobre los avances de las investigaciones sobre las desapariciones, los homicidios, así como del deslinde de responsabilidades.

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