sábado, 11 de julio de 2015

Carta al PAPA Francisco I, Jorge Mario Bergoglio

Al Papa Francisco I, Jorge Mario Bergoglio.
Al II Encuentro Mundial de Movimientos Populares.
Al Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma.
“Entre los más pobres más abandonados
y maltratados, está nuestra oprimida
y devastada tierra…”

Paz y bien.

Víctimas de la injusticia y la exclusión, pueblos originarios, comunidades urbanas y trabajadores del campo y la ciudad libramos en México una dura batalla por la vida.
Ante el despojo de nuestros bienes comunes y derechos sociales hemos decidido organizar la defensa de la vida digna en contra de la privatización del agua, la confiscación ilegal de la propiedad colectiva de la tierra, el uso irracional de nuestros recursos naturales, la precarización de trabajo y la cancelación de las libertades democráticas en nuestro sufrido país.
Nuestros bienes comunes y derechos sociales son a la vez nuestros medios de vida. Sin agua, sin tierra, sin trabajo y sin libertad no es posible la vida digna. En nuestro país, el poder político se ha impuesto la tarea de convertir estos bienes y derechos del pueblo en mercancías inaccesibles, privando a la mayoría de la población de los mínimos del bienestar, mientras una minoría de privilegiados concentran la riqueza de toda una nación compartiendo sus ganancias con las empresas trasnacionales que saquean nuestro territorio, sus recursos naturales, su biodiversidad y su mal pagada mano de obra. Al mismo tiempo, el mal gobierno sistemáticamente persigue y reprime la legítima protesta social. Prueba de ello es la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, que reclamaban su derecho a la educación.
En México, la devastación impuesta por el modelo neoliberal es tanto ambiental, como política y social. Compartimos su tesis de que: “(…) los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente”. De frente a esta situación, convocados por la Tribu Yaqui −de sobresaliente historia de convivencia con la Madre Tierra−, pueblos originarios, organizaciones campesinas y urbanas, universidades, sindicatos, maestros, afectados ambientales, jóvenes, comunidades eclesiales de base y organismo de Derechos Humanos realizamos del 11 al 22 de mayo del año en curso la “Caravana Nacional en Defensa del Agua, la Tierra, el Trabajo y la Vida” en la que recorrimos 28 estados de la República y 85 localidades rurales y urbanas para constatar la grave situación de explotación y persecución que viven nuestros hermanos y hermanas. A lo largo y ancho del país se vive una situación de despojo agravada por la reciente promulgación de la llamada “reforma energética” que legaliza la usurpación de las tierras comunales. Con el pretexto de que todo el territorio nacional es sujeto de “utilidad pública” las comunidades indígenas y campesinas son expropiadas temporal o definitivamente de sus tierras para su explotación forzada en beneficio de las industria extractiva trasnacional, la industria energética privatizada y los megaproyectos urbanos, turísticos y comerciales que auspician la devastación ambiental y el consumo irracional de las necesidades superfluas creadas por el mercado, haciendo predominar los intereses de grupos económicos que arrasan con las fuentes de vida.
Como resultado de esta política neoliberal 60 millones de mexicanos viven en la pobreza; 47% del territorio nacional está concesionado a las empresas mineras trasnacionales, principalmente canadienses; más del 50% de la energía eléctrica que se genera en el país es de empresas extranjeras, principalmente españolas; el 57% de la población económicamente activa labora en la economía informal sin tener acceso a la seguridad social; hoy México se posiciona dentro de los primeros lugares con los salarios más bajos del mundo.
Al sufrimiento de los excluidos le hemos sobrepuesto el clamor de los pobres para alcanzar la justicia y detener la degradación ambiental, de la cultura y de la vida humana provocada por la desmedida ambición de los poderosos.
Acudimos a su llamado al diálogo con todos. Compartimos su sincera preocupación por el futuro de la especie humana. Reciba nuestra solidaridad con la intención de construir un mundo mejor. Con este propósito seguiremos defendiendo el agua como un bien común y patrimonio colectivo, como la hace Tribu Yaqui de Sonora y cientos de comunidades en todo el país. Defenderemos la tierra y sus recursos naturales en contra del despojo y la devastación; seguiremos en lucha por el trabajo digno, en contra de su precarización, por la libertad sindical y la contratación colectiva, como hacen los jornaleros agrícolas de San Quintín, los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas en resistencia y los mineros de Cananea. No descansaremos en la lucha por la libertad de todas y todos los presos políticos del país y por la libertad de expresión. Luchamos por la libertad de Mario Luna y Fernando Jiménez Gutiérrez presos políticos de la Tribu Yaqui, de Antonio Suastegui y Néstora Salgado dirigentes sociales del Estado de Guerrero y de Rubén Sarabia Sánchez “Simitrio” de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes 28 de Octubre; entre otros muchos luchadores sociales reprimidos por el Estado Mexicano.
Le pedimos por la presentación con vida de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y la cancelación del “Acueducto Independencia” en el estado de Sonora. Le pedimos respetuosamente interceda por la solución de nuestras demandas.

Atte.
Promotora de la Coordinadora Nacional por la Defensa del Agua, la Tierra, el Trabajo y la Vida.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia a 9 de Julio del 2015.