CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Enrique Ochoa Reza y Francisco Javier García López comparten algo más que su militancia priista: ambos fueron “trabajadores de mando” en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) –el primero como director general, el segundo como gerente de Desarrollo Social– y los dos renunciaron a sus cargos antes de cumplir tres años.
Sin embargo Karime Slim Ruíz, directora del Área de Dictámenes de la CFE desde hace siete años, les dio a ambos un trato distinto:

El pasado 13 de mayo, negó a García López un dictamen que le permitiera cobrar una liquidación casi millonaria. Argumentó que no tenía derecho a ello debido a que renunció a su cargo y laboró menos de tres años en la CFE.
Cuatro meses más tarde, la misma funcionaria firmó el dictamen que otorgó a Ochoa Reza su liquidación de un millón 206 mil 271 pesos, pese que su situación laboral era idéntica a la de García López.
La liquidación que cobró Ochoa Reza al renunciar a la CFE fue cinco veces mayor a la que le correspondía, revelaron a Apro y los demás integrantes de la alianza Méxicoleaks el pasado 25 de septiembre, en una investigación realizada con base en documentos obtenidos a través de su plataforma digital.
El actual presidente del PRI negó que su liquidación fuera irregular, aseguró que se apegó a la normativa de la empresa. Pero los oficios con los que García López fue dado de baja en la CFE, obtenidos por este semanario, desmienten a Ochoa Reza.
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