miércoles, 19 de abril de 2017

La receta de José Mujica para Venezuela: negociar y negociar


José Mujica, expresidente de Uruguay. Foto: Rafael del Río
José Mujica, expresidente de Uruguay. Foto: Rafael del Río


PROCESO

BOGOTÁ (apro).- El expresidente uruguayo José Mujica piensa que la única salida a la crisis venezolana es una negociación política que posibilite una transición sin violencia, aunque no necesariamente hacia un cambio de régimen sino hacia un estado de normalidad democrática.
Eso dependerá, dice a Proceso el exmandatario y actual senador, de lo que decidan los venezolanos en las urnas.
El problema es que los comicios para renovar gubernaturas debieron realizarse en diciembre pasado, pero el Consejo Nacional Electoral (CNE), un organismo que le es afín al presidente Nicolás Maduro, las canceló con el pretexto de que hay que esperar a que concluya el proceso “de renovación (de registro) de organizaciones políticas”.
Para Mujica, quien dialogó con este semanario hace dos semanas en Cali, Colombia, los obstáculos a las elecciones y los presos políticos que hay Venezuela (140, según el Foro Penal Venezolano) hace “que la democracia en ese país esté cuestionada”.
El expresidente uruguayo fue preso político en su país durante 15 años bajo la dictadura militar, en los 70 y 80, afirma que lo único que siente por quienes están encarcelados por defender una causa es “solidaridad”.
Mujica observa “con mucha preocupación y mucho dolor” lo que está ocurriendo en Venezuela, donde el Poder Judicial, que le es incondicional a Maduro, le quitó facultades legislativas a la Asamblea Nacional durante la última semana de marzo, aunque a principios de abril se las devolvió parcialmente.
Desde el 4 de abril, miles de manifestantes protestan en las calles contra Maduro y el Poder Judicial. Las marchas, convocadas por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han sido reprimidas con violencia por la militarizada Guardia Nacional Bolivariana (GNB).
Hasta el domingo 16, seis personas habían perdido la vida por las balas y perdigones de la GNB y otras 470 habían sido detenidas en las protestas.
Además de la presión popular en las calles, de la escasez de alimentos y medicinas y de la crisis económica que ha hecho caer el PIB venezolano en más de la cuarta parte, Maduro enfrenta la resistencia del chavismo moderado a sus medidas de fuerza y supraconstitucionales.
Hace dos semanas, la fiscal general, Luisa Ortega, parte de la cúpula chavista, advirtió que el fallo del Poder Judicial contra la Asamblea Nacional contenía “varias violaciones del orden constitucional” y llamó al gobierno al diálogo y al “rescate de la pluralidad”.
José Mujica, un exguerrillero y hombre de izquierda desde su juventud, es una autoridad moral para las fuerzas progresistas latinoamericanas. En entrevista con Proceso, se le preguntó si Maduro lo escucha, a lo que respondió que hace tiempo que no lo ve, pero que hace poco le envió una carta en la que le expresó “lo mucho que me duele Venezuela”.
El problema de fondo
Para el expresidente uruguayo de 82 años, el problema de fondo de Venezuela no es político sino económico.
“Venezuela paga el tributo de la altísima dependencia de la economía del petróleo (que es fuente del 96 por ciento de sus ingresos externos).
Abandonaron la agricultura, no ahora, hace cerca de 100 años, y la gente se mudó a las costas, se fue a vivir a la playa y comenzó a vivir de la renta petrolera. Y cuando el petróleo anda por los suelos, como ahora, es la quiebra…”, dice Mujica.
El expresidente recuerda que hace muchos años, el fallecido líder cubano Fidel Castro le contó que en la década de los 70 viajó a Corea del Norte.
“No estaba el gordito este (Kim Jong-un, el jefe de Estado norcoreano), estaba su abuelo (Kim Il-sung), que era todo un personaje. Y aquel viejo le dio un consejo a Fidel: ‘tú cultiva tu arrocito porque la comida hay que tenerla en casa, cerca de la cocina. No se puede depender de la importación de comida’”, cuenta Mujica.
Y es que, afirma, Venezuela perdió su cultura campesina. “Cuando uno ve la historia de Venezuela –explica–, se da cuenta de que es un país de llaneros. ¿Y dónde están ahora los llaneros? Porque yo recorrí con (Hugo) Chávez los llanos, me llevó en helicóptero, y vi un pasto alto, alto, pero no se veía una vaca, nada. Ahí desapareció la economía, todo”.
–¿Y usted le decía eso a Chávez? –se le pregunta a Mujica.
–Claro que se lo dije –afirma–. Pero Chávez era un soñador, una categoría distinta. Gritaba, pero negociaba.
–¿Y Maduro?
–Se ve que no puede o no sabe. No sé qué es lo que pasa.
Mujica insiste en no hay otro camino para Venezuela más que buscar la negociación política, “pero hasta ahora no he tenido suerte”.

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