martes, 14 de noviembre de 2017

México, un mediador inconveniente para la crisis Venezuela

 
PROCESO 
 
BOGOTÁ (apro).- La oposición de Venezuela quiere que México esté presente desde el comienzo en el proceso de negociación que emprenderá con el gobierno del presidente Nicolás Maduro para buscar una salida pacífica y constitucional a la grave crisis política, económica y social que vive ese país.
Incluso, la dirigencia opositora ha condicionado la instalación de la mesa de diálogo, programada para este miércoles 15 en República Dominicana, a que el gobierno de Maduro autorice la presencia de los cancilleres de México (Luis Videgaray), Chile (Heraldo Muñoz) y Paraguay (Eladio Loizaga).

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha solicitado que México, Chile y Paraguay acompañen el proceso de negociación y el gobierno de Maduro, en principio, está de acuerdo, pero falta que invite oficialmente a los cancilleres de estos países a la reunión en República Dominicana.
“México ya aceptó participar y tenemos mucho interés en que nos acompañe en este proceso desde el primer momento”, dice a Apro el diputado Luis Florido, quien será el jefe de negociadores de la MUD.
El gobierno de Maduro ha propuesto como mediadores a los cancilleres de Bolivia (Fernando Huanacuni) y Nicaragua (Denis Moncada).
De esta manera, el diálogo entre el gobierno y la oposición de Venezuela estaría acompañado por al menos cinco “países amigos”: México, Chile y Paraguay, que le dan confianza a la MUD, y Bolivia y Nicaragua, que le dan confianza a Maduro. El presidente podría proponer a otro país.
El gobierno busca que la agenda de diálogos incluya temas como el respeto a la soberanía y el rechazo a la “guerra económica” que supuestamente desarrollan la derecha venezolana y “el imperialismo” internacional para doblegar al régimen de Maduro.
Los dos temas centrales que le interesa a la MUD negociar con el gobierno son lograr condiciones electorales equitativas para los comicios presidenciales de 2018 y abrir lo antes posible un canal humanitario para que la comunidad internacional pueda enviar a Venezuela los alimentos y medicinas que escasean en el país.
Con esta agenda sobre la mesa, es inevitable preguntarse si México es un país con la suficiente autoridad para figurar entre los mediadores de un diálogo cuyo componente central será el de la transparencia y la legalidad electorales y el otorgamiento de garantías democráticas a la oposición para el ejercicio de la política.
Como lo documentaron Morena y el PAN en los comicios de junio pasado en México, las elecciones para gobernadores en el Estado de México y en Coahuila estuvieron llenas de irregularidades desde las campañas, en las cuales se utilizaron de manera masiva recursos del gobierno de Enrique Peña Nieto para favorecer a los candidatos del PRI.

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