miércoles, 20 de septiembre de 2017

2017 09 20 Resumen Apoyo al Pueblo de México

Segundo Comunicado Urgente

¡SEGUNDO COMUNICADO URGENTE DEL SME!

A toda la resistencia electricista.
A la Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía.
A la Nueva Central de Trabajadores.
A las organizaciones sociales independiente.
Al Pueblo de México.

Compañeros les informamos:

1. Todos nuestros edificios sindicales están de pie. En estos momentos,  hacemos gestiones para que sean revisados estructuralmente por las autoridades de protección civil y evaluar su situación. Por este motivo, suspenderemos, hasta nuevo aviso, nuestras actividades en los edificios de Insurgentes 98, Antonio Caso 45, Escuela Técnica de Lisboa y el Edificio de Versalles.  La Clínica 26 posiblemente presente daños mayores, de igual manera esperamos el dictamen de protección civil.

2. Convocamos a toda la resistencia a incorporarse a las tares de  solidaridad con nuestros compatriotas damnificados.

Organizando BRIGADAS de AUXILIO para incorporarse a las tareas de rescate de vidas humanas en los inmuebles colapsados. Para coordinar esta actividad les estamos citando en el Centro de Trabajo Recuperado de SAN SIMÓN, ubicado en Insurgentes Norte casi esquina con el Eje dos Norte.

Participando en las actividades de organización y funcionamiento del ALBERGUE SMEita habilitado desde el día de ayer en las instalaciones del Deportivo Villa Coapa, ubicado en Calzada del Hueso no. 380 Colonia Girasoles Delegación Coyoacán (Rancho Miradores y  Prolongación de División del Norte, atrás de la Comercial Mexicana de Canal de Miramontes.

Colaborando en el ACOPIO de víveres, medicamentos y materiales como son:

- Cobijas.
- Colchonetas.
- Cartones.
-  Agua potable.
- Papel de baño.
- Velas.
- Lámparas con baterías.
- Alimentos enlatados.
- Galletas.
- Jugos embotellados
- Pañales para adulto                      
- Toallas sanitarias
- Epinefrina
- Antibióticos.
- Suero oral.
- Insulina y jeringas.
- Antihipertensivos.
- Solución glucosada.
- Solución Hartman.
- Picos y palas.
- Guantes de carnaza.

Estos deberán entregarse en cualquiera de los TRES Centros de Acopio del SME, en SAN SIMÓN Insurgentes Norte y Eje Dos Norte, de VILLA COAPA Calzada del Hueso Núm. 380 y ARAGÓN en la Avenida Río de Guadalupe, sin número. Colonia San Pedro el Chico delegación GAM. Toda esta ayuda será entregada directamente a la población damnificada.

Compañer@s nuestra organización siempre solidaria con el Pueblo de México no puede faltar a esta cita por la VIDA.

Fraternalmente:

“Por el Derecho y la Justicia del Trabajador”



José Humberto Montes de Oca Luna.
Secretario del Exterior.

CDMX a 20 de Septiembre de 2017.

AVISO A LA POBLACIÓN DAMNIFICADA DEL SUR DE LA CDMX.

A todos los vecinos de la zona de Villa Coapa y Taxqueña, afectados en su patrimonio por el sismo.
El Sindicato Mexicano de Electricistas abre sus instalaciones en nuestro Deportivo de Villa Coapa, para albergar a quien asi lo necesite, estableciendo también un centro de acopio.
Se requiere prioritariamente:

-Cobijas
-Colchonetas
-Cartones
-Agua potable
-Papel de baño
-Velas
-Lamparas con baterias


La ubicacion es: Calz. del Hueso 381, detras de la Comercial Mexicana de Canal de Miramontes. 


"Fraternalmente por el Derecho y la Justicia del Trabajador"

José Humberto Montes de Oca.
Secretario del Exterior del
Sindicato Mexicano de Electricista.

CDMX 20 de Septiembre de 2017.

Y 32 años después… la fatalidad arremete de nuevo a la CDMX



 
PROCESO 
 
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dos horas y 14 minutos después del macrosimulacro anunciado días antes y tras la conmemoración del sismo de 1985, la Ciudad de México se estremeció de nuevo con otro terremoto de magnitud 7.1 grados Richter que dejó un saldo trágico preliminar: 49 muertos, 44 edificios colapsados, cientos de heridos, un caos en las calles y las autoridades rebasadas.
Hasta el cierre de esta edición, autoridades capitalinas y federales reportaban esa cifra mortal en la capital del país, pero ciudadanos, soldados y rescatistas aún se encontraban en labores de remoción de escombros, pues al menos en un plantel escolar del sur de la ciudad había 11 alumnos desaparecidos.
Según un reporte de los bomberos, hacia las 19:00 horas, 105 personas habían sido rescatadas de entre los escombros de edificios en distintas partes de la metrópoli.
Las mayores afectaciones fueron en las colonias Del Valle, Narvarte, Roma y Condesa, en las delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc, aunque también se registraron daños en edificios del sur, en Xochimilco, Coyoacán, Tlalpan e Iztapalapa.
El sismo ocurrió a las 13:14 horas, con epicentro a 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, en el estado de Morelos. Dos horas antes, a las 11 de la mañana, el gobierno de la ciudad realizó el macrosimulacro que desde hace años practica de manera organizada y siguiendo todos los protocolos para que la gente recuerde qué hacer en caso de un sismo.
A diferencia del terremoto del pasado 7 de septiembre -de 8.1 grados Richter a las 23:50 horas-, cuando la alerta sísmica anunció lo que vendría segundos después, la tarde de este martes la tierra comenzó a temblar sin que se activara la alarma en los altavoces colocados en puntos estratégicos de la ciudad. De hecho, ésta sonó cuando ya casi terminaba el movimiento.
Los efectos obligaron a las autoridades a emitir la “Declaratoria de emergencia” en la Ciudad de México y el gobierno federal decretó la aplicación del Plan DN-III-E, y entonces sí, elementos del Ejército y la Marina llegaron a organizar los trabajos.
Sin embargo, en las redes sociales abundaron los comentarios de la falta de policías y bomberos en los puntos críticos desde los primeros minutos de la emergencia. En las calles también faltaron los uniformados para ordenar el tráfico, entonces, ciudadanos de manera espontánea hicieron esa labor.
Lo que siguió fue la sociedad civil que se volcó a los puntos donde colapsaron los edificios y que poco a poco se fueron dando a conocer a través de las redes sociales y los medios de comunicación. En forma simultánea comenzaron a organizarse para retirar los escombros tratando de encontrar a sobrevivientes. La gente llegó con cubetas, palos, picos, cubrebocas, casos y toda la disposición de ayudar.
Alrededor de una hora y media más tarde, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, comenzó a informar en entrevistas televisivas de las acciones que hacía su gobierno ante la emergencia: 50 mil policías de la Secretaría de Seguridad Pública y mil 200 bomberos, helicópteros oficiales y ambulancias de la Cruz Roja y el ERUM comenzaron a trabajar en las calles.
Al menos dos millones de personas resultaron afectadas por la interrupción de la energía eléctrica. El servicio fue restablecido poco a poco por la Comisión Federal de Electricidad, aunque al cierre de esta edición aún había zonas sin luz.
El transporte público colapsó. Un tren de la Línea 12 del Metro descarriló y los usuarios fueron desalojados. La velocidad de marcha en las demás líneas disminuyó por protocolo de seguridad. La línea 4 del Metrobús paró sus operaciones por un par de horas. El gobierno capitalino decretó que el transporte sería gratuito en apoyo a los capitalinos.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) decretó la suspensión de actividades en los planteles públicos y privados de nivel preescolar a secundaria hasta nuevo aviso. De acuerdo con la dependencia, en la capital 202 escuelas presentaron daños estructurales; 15 de ellas con mayor severidad.
Una de éstas fue el colegio de educación media, Enrique Rébsamen, ubicado en la colonia Nueva Oriental Coapa, delegación Tlalpan. El colapso de la escuela dejó al menos 22 alumnos y cuatro adultos muertos; además, 11 niños estaban reportados como desparecidos. El presidente Enrique Peña acudió personalmente al plantel para supervisar los trabajos de rescate.
Tanto la UNAM como el IPN suspendieron clases en sus planteles.
Mancera Espinosa comentó que la red de hospitales públicos del gobierno capitalino, así como los de corte federal no tuvieron afectaciones. Tan solo en los distintos hospitales del IMSS fueron atendidos más de 136 personas por contusiones y traumatismo.
Hasta el cierre de esta edición, el gobierno capitalino anunció la instalación de 18 albergues en las distintas delegaciones de la ciudad. No obstante, no había actualizado la cifra de víctimas mortales ni de lesionados.

Fuente

El titular de Gobernación reporta 224 personas muertas en cinco entidades

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El sismo que sacudió la Ciudad de México y otras entidades causó numerosos derrumbes en varias colonias. En la imagen, el traslado de una persona sin vida en las callesde Gabriel Mancera y EscociaFoto Alfredo Domínguez
Fabiola Martínez
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de septiembre de 2017, p. 6
El titular de la Secretaría de Gobernación (SG), Miguel Ángel Osorio Chong, dio a conocer, hasta las 0:30 horas de este miércoles, que la cifra de personas muertas a causa del terremoto registrado en el centro del país ascendía a 224: 117 en la Ciudad de México, 55 en Morelos, 39 en Puebla, 12 en el estado de México y una en Guerrero. Además, reportó que hasta esa hora se habían registrado 17 réplicas. La más intensa, de magnitud 4.9.
Antes, a las 21:26 horas de ayer, el coordinador nacional de Protección Civil de la SG, Luis Felipe Puente, informó de 149 fallecidos: 55 en Morelos, 49 en la Ciudad de México, 32 en Puebla, 10 en el estado de México y tres en Guerrero. Sin embargo, 20 minutos antes el funcionario señaló, vía Twitter, que eran 195 fallecidos: 55 en Morelos, 97 en Ciudad de México; 32 en Puebla; 10 en el estado de México y uno en Guerrero. Minutos después corrigió el error. En la capital del país se confirmó el colapso de más de 40 inmuebles.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó del despliegue, de forma preliminar, de 3 mil 677 elementos; 15 binomios caninos, ocho helicópteros y seis equipos de maquinaria pesada.
En tanto, la Secretaría de Marina envió 644 elementos para labores de rescate; el personal naval apoya en las delegaciones Tlalpan, Coyoacán y Álvaro Obregón.
Gobernación emitió una declaratoria de emergencia extraordinaria para las delegaciones de la Ciudad de México; 33 municipios de Morelos y 112 de Puebla. El epicentro del sismo fue en Axochiapan, Morelos.
Con la declaratoria se activan los recursos del Fondo de Atención de Emergencias (Fonden) y las autoridades contarán con recursos para atender las necesidades alimenticias, de abrigo y de salud de la población afectada.
Ante el colapso de más de 41 inmuebles, sólo en la Ciudad de México, de acuerdo con información preliminar, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que están perfectamente coordinados en los tres niveles de gobierno para atender esta emergencia, no encimarnos o duplicar actividades.
Tras una reunión con el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el funcionario dijo que hay al menos un mando de las fuerzas armadas en los sitios de los derrumbes para organizar las brigadas y a los voluntarios, a quienes solicitó que obedezcan las instrucciones para no entorpecer las labores. Recomendó a los habitantes que no ingresen a edificios y casas dañadas; revisar cables de energía eléctrica e instalaciones de gas.
Hay mucha gente ayudando, pero lo que más nos está afectando es que hay mucho vehículo transitando, dijo en la tarde, cuando la capital del país era un caos por embotellamientos, falta de energía eléctrica y señal telefónica, así como personas que requerían auxilio inmediato.
Dijo que la prioridad es llevar plantas de luz a los más de 40 lugares afectados por los derrumbes.
La principal atención a la población civil se otorga en la Ciudad de México y Morelos.
En cuanto al kínder derrumbado en la Ciudad de México –así como en otros sitios colapsados–, el funcionario explicó minutos después de las seis de la tarde que sólo se podía trabajar con palas y picos, con el propósito de evitar una desgracia mayor.
El tiempo corre en nuestra contra, sí, y por eso agradecemos mucho la cantidad, miles de personas que están ayudando, para el retiro de escombros.
 
 
Fuente 

Como en el 85, manos anónimas removieron los escombros


 
PROCESO 
 
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una vez más surgió, espontánea, la solidaridad de los mexicanos. Y otra vez las manos anónimas no esperaron la orden para ayudar. Decenas de mujeres y hombres se dieron a la tarea de sacar escombros de escuelas, casas y edificios que se derrumbaron, para auxiliar a las personas que quedaron atrapadas.
En las esquinas se apostaron varios más para dirigir el tráfico, que alrededor de las cuatro de la tarde era un caos. “¡Pásele rápido!”, gritaba una jovencita a los transeúntes que como ríos cruzaban Insurgentes y el Eje 7 sur buscando la manera más rápida de llegar a sus hogares, mientras los policías ayudaban a las personas que bajaban del Metrobús lleno hasta el tope.
Decenas de manos trabajaron arduamente para quitar las primeras piedras del colegio infantil Rébsamen ubicado al sur de la Ciudad de México, que colapsó. Decenas de niños que no alcanzaron a salir quedaron atrapados bajo los escombros.
Ante la incapacidad de meter maquinaria pesada, las manos fueron la principal herramienta. Quitaron piedra por piedra, techos caídos, varillas…
Y es que la alarma sísmica no anunció el sismo de 7.1 grados Richter que cimbró la capital del país poco después del mediodía. A todos tomó por sorpresa el movimiento telúrico con epicentro en Rabosa, Puebla, a 120 kilómetros de la Ciudad de México.
La gente también trabajó en las redes sociales para informar sobre el impacto telúrico en la Ciudad de México, Puebla, Morelos, Estado de México y Guerrero. Antes que los informes oficiales, en todas las aplicaciones de la red global ya se sabía cuáles eran los puntos más afectados.
Y, otra vez, manos anónimas fueron las primeras en aparecer, como ocurrió hace exactamente 32 años, cuando miles de personas perdieron la vida en la capital mexicana por el terremoto de 8.1 grados Richter.
Todo el día y hasta la noche, los ciudadanos tomaron la iniciativa de salvar vidas, sacar cuerpos debajo de los escombros y dar cobijo.
Una vez más aparecieron los rostros solidarios de cientos de personas de la sociedad civil, quienes en las manos llevaban palas, cubetas, medicamentos, cobijas, agua y todo lo que podía ser de utilidad para auxiliar a los afectados.
Las colonias Roma, Condesa, Del Valle, Narvarte y Doctores fueron las más afectadas por el sismo que 32 años después volvió a sacudir intensamente a la Ciudad de México.

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Con gritos de ¡Viva México!, voluntarios festejan cada rescate en la Narvarte

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Decenas de voluntarios acudieron a remover escombros en el edificio ubicado en la esquina de Eje Zapata y Petén, que se derrumbó por el sismo de magnitud 7.1 que azotó a la Ciudad de MéxicoFoto Juan Manuel Vázquez
Juan Manuel Vázquez
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de septiembre de 2017, p. 7
¿Hay alguien ahí?, una frase que nadie imaginó volvería a repetirse en la Ciudad de México. ¿Un 19 de septiembre, otra vez?, se escuchaba por la coincidencia terrible, casi absurda, por un temblor devastador el día que se cumplen 32 años del terremoto de 1985.
Y una vez más, escenas que parecían de archivo histórico: edificios colapsados y ejércitos de ciudadanos improvisados en brigadas de rescate, volcados a las zonas reportadas con emergencia. Todos querían ayudar. Por División del Norte, en Narvarte, los ríos de gente contrastaban: unos huían de la zona, aterrados; otros corrían para llegar adonde hiciera falta. Una familia escapaba con una silla de ruedas atiborrada de ropa todavía prendida al gancho –reflejo de la premura de la evacuación–, una pantalla, algún trasto de cocina.
Es que nuestro edificio está por caer, dicen mientras dejan atrás la zona que no se atreven a mirar atrás. Otros llevan alguna pala, cascos de bici o de construcción, desesperados por llegar adonde sean útiles.
Y en prolongación Petén y el Eje de Zapata, un edificio de cinco pisos completamente derruido, reducido a una montaña de sólo algunos metros de ruinas. Lo anuncia un barullo desde antes de aproximarse; son los gritos de la gente que ayuda, cientos de personas organizadas de manera instintiva en hileras para trasladar escombros en cubos de plástico. Muchos son jóvenes, muy jóvenes, incluso con mochilas escolares todavía a la espalda mientras se pasan los restos de la desgracia de mano en mano.
“Fueron los primeros que llegaron –dice el vigilante a unos metros del edificio colapsado–: es que como aquí adelante está el Cetis (5), vinieron luego luego y empezaron a ayudar.”
Todos hacen algo y cuentan una microhistoria.
Yo soy médico, en qué puedo ayudar, pregunta uno. Yo soy pediatra, por si se ofrece, dice otro.
Hay gente que observa destemplada enfrente de las ruinas, resguardada en una agencia automotriz donde los automóviles están cubiertos de polvo. De pronto, un grito:
¡Silencio!, piden algunos de los cuerpos de rescate mientras levantan un puño. El ademán lo replican los voluntarios emergentes. Y todos callan. Empiezan a susurrar que hay una persona viva; todos se emocionan con la voz baja.
Dicen que ya la sacaron, expresa un voluntario como si fuera un secreto, y por invitación espontánea de quien sabe quién empiezan a gritar ¡Viva México!, ¡Viva México!. Algunos rescatistas afirman que sacaron a una señora de la tercera edad. Pero nadie puede constatarlo y es suficiente para trabajar con más entusiasmo. Nadie puede saber aún sobre los sobrevivientes y las víctimas.
Un hombre llega descompuesto. Se llama Gabriel Valerio, es chofer de una tintorería que se ubicaba en la planta baja de ese edificio. No trabajaba ese día. El pánico no le permite hablar con claridad y balbucea.
Es que había al menos seis personas adentro de la tintorería: un planchador, un lavador, dos mujeres en el mostrador y la dueña y su hija en la oficina. ¿Alguien puede ayudarme?, suplica. Médicos tratan de tranquilizarlo y le sugieren que acuda al Ministerio Público a reportar a sus compañeros. Responde que no. Prefiere quedarse y pregunta cómo puede ayudar a remover escombros.
A unos metros, otro edificio sobre el Eje de Zapata, está en pie pero parece dañado. Las familias desalojadas miran su vivienda. No sé qué vamos a hacer. Perdimos todo, dice una señora sentada en la acera.
A unas calles de ahí, en Saratoga 714, un edificio de cuatro pisos parece de tres. La planta baja y el primer piso quedaron comprimidos. Aseguran que hay una persona viva. Llega una brigada de rescate y después otra y por más gritos de ¿Me escuchan?, no reciben respuesta. Los vecinos insisten en que hay una sobreviviente. Nadie puede confirmarlo en ese edificio que amenaza venirse abajo.
Afuera, Bernardo Bruce, un hombre de 67 años, vestido con bermudas y sandalias, tiene un brazo vendado y su mujer, Guadalupe Hernández, de 72, tiene la cabeza envuelta y la ropa con manchas de sangre.
Estábamos echando la hueva, dice todavía sonriendo Bernardo; ni oímos la alarma, sólo de pronto la sacudida. Salí de mi recámara al pasillo para ver a mi esposa, pero se nos vinieron encima las paredes. Sentimos como unos sentones de cómo nos hundíamos.
El edificio quedó inaccesible, cruzaron el departamento hasta un hoyo en la cocina. Ahí esperaron casi media hora; los albañiles de la construcción aledaña pusieron escaleras y empezaron a evacuarlos por los escombros.
Yo vivo ahí, en el tercer piso, que ahora es segundo, señala Bernardo: bueno, vivía, porque ya no me quedó nada.
 
 
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Multitudes de voluntarios ganan el paso otra vez al gobierno frente a la tragedia


 
PROCESO 
 
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- De lo alto de la inmensa mole de concreto comenzaron a caer vidrios, luego pedazos de los balcones y, en medio de los rechinidos desesperados del acero, el viejo edificio de siete niveles se vino abajo ante la aterrada multitud que se apretujaba en el estrecho camellón de la avenida Zapata, cerquita de la delegación Benito Juárez.
Sin reponerse de la conmoción, y como fantasmas entre una inmensa nube de polvo, primero unos cuantos, luego multitudes de voluntarios que fueron creciendo conforme pasaban los minutos y las horas tomaron en sus manos el rescate de las víctimas de ese y de todos los inmuebles que, con el terremoto de las 13:14 horas, quedaron hechos pedazos.
Igual que 32 años atrás, justo el mismo día, aunque con seis horas de diferencia, la sociedad civil capitalina se anticipó a la acción de los tres órdenes de gobierno, que apenas 135 minutos antes habían monitoreado el simulacro anual, conmemorativo del sismo de 1985.
Las imágenes eran las mismas en las colonias más dañadas por el terremoto: Decenas, cientos, miles de mexicanos de todas las edades, aunque sobre todo jóvenes, muchos jóvenes, colmaban las montañas de concreto armando líneas para remover escombros y buscar vidas.
De entre los despojos del edificio del Eje 7 Emiliano Zapata 273 y Prolongación Petén, en la colonia Santa Cruz Atoyac, fueron rescatadas tres personas con vida.
–Yo rescaté a la señora Leonor y la llevé al hospital de Xoco –me dice un socorrista, agotado por horas de esfuerzo–. Fue gratificante.
Como él, decenas de rescatistas improvisados tomaban breves descansos, mientras otros miles, como en una colmena, arrancan escombros que transportan en líneas de voluntarios hasta el otro lado de la avenida, donde se apilaban restos de muros, muebles, enseres,
Un libro –“Sangre en su tinta”, de Cornelia Funke– y un oso de peluche se apilaron con la basura.
Sólo hasta tres horas después de iniciadas las labores de rescate aparecen los elementos del Ejército y la Marina, cuyo número resultó ínfimo ante la muchedumbre que no se daba tregua en hurgar entre los remanentes del edificio que sepultó a un número indeterminado de personas.
Así como eran evidentes los militares, destacaban en las labores de rescate los trabajadores de la construcción, diestros en el manejo de los picos y las palas, que igual toman también el mazo para derribar las gruesas columnas que estorban el rescate.
De pronto el bullicio cesaba. Los brazos de la muchedumbre se levantan junto con cartulinas fluorescentes que exhortaban al silencio ante la sospecha de que alguien solicitaba auxilio.
Era falsa alarma. Muchas las hubo durante la jornada agotadora en Juárez y Petén. Pero también hubo momentos de júbilo: Un cachorro fue rescatado entre aplausos.
Al caer la noche, las escasas lámparas en la montaña de escombros son como luciérnagas. De pronto se encendieron dos potentes lámparas y llegó un camión con una planta de luz eléctrica, sólo para que, desde un altavoz, alguien exhortara a todos los voluntarios para que cesaran la búsqueda desde lo alto y se armaran cuadrillas de 15 personas para rescatar, decía, a cuatro desaparecidos.
A las 20:05 comenzó una llovizna. Arreció en cosa de minutos. Pero nadie se arredró. Mientras descendían los voluntarios de entre los escombros, se organizaban las cuadrillas, también auxiliadas por filas de jóvenes, muchos jóvenes, para transportar en botes los desperdicios.
Algunos se iban yendo, pero arribaban, en grupos pequeños y grandes, contingentes de voluntarios cargados de agua, mucha agua, comida, cubrebocas, medicinas, frituras, solidaridad, mucha solidaridad…
Otra vez, como hace 32 años, la sociedad civil le ganó al gobierno y sus tropas de uniformados…

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Alumnos de la UNAM, en tareas de rescate

Fabiola Martínez
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de septiembre de 2017, p. 8
Aproximadamente 200 estudiantes de las carreras de ingeniería y arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se reunieron anoche en el Centro Nacional de Prevención de Desastres para colaborar en la atención de la emergencia por el sismo.
El coordinador nacional de Protección Civil difundió fotografías donde se ve a los jóvenes recibiendo indicaciones de integrantes del comité nacional de emergencia.
En tanto, Gobernación insistió en que no se tomen en cuenta ni se propaguen rumores. Subrayó que si bien puede haber réplicas, no hay manera de predecir un sismo.
En tanto, la UNAM señaló que unos mil 500 alumnos y profesores de las carreras de arquitectura, ingeniería y medicina, principalmente, fueron trasladados a diferentes puntos de la capital del país para incorporarse a las tareas de ayuda, evaluación de daños y rescate.
El rector Enrique Graue supervisó el operativo de ayuda, así como la reapertura del centro de acopio del Estadio Olímpico Universitario. La UNAM pidió que se aporten productos como baterías, palas, mazos, picos y herramientas para remover escombros.

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Decenas de niños en el colegio Rébsamen “textean”, atrapados entre los escombros


 
PROCESO 
 
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La imagen de la tragedia es demoledora: En ruina, un edificio de más de tres pisos y, en su interior, decenas de niños atrapados entre los escombros. El saldo preliminar más de 30 sin vida, más de 30 desaparecidos, y más de una decena de heridos trasladados a los hospitales.
Es el colegio privado Enrique Rébsamen, ubicado al sur de la ciudad, a una calle de la calzada de las Brujas, en la delegación Tlalpan, ahí cualquiera de los rostros de los voluntarios, de los vecinos, elementos de Protección Civil, de la Marina, el Ejército y la Marina lucen desencajados. Saben de la magnitud de la tragedia que dejó el sismo de 7.2 grados en la capital del país.
Todos corren presurosos acarreando picos, palas, medicamentos, tanques de oxígeno y dosis de adrenalina y penicilina para los sobrevivientes. En las esquinas que rodean al colegio se vocea a los padres de los niños que van encontrando; en otra esquina, en una bocina, pasan los mensajes de algunos niños que “textean” desde los recovecos que ocultan los escombros.
“Parece una bomba de tiempo”, dice a Apro un bombero de la UNAM, quien fue relevado en el rescate. El hombre relata con rostro duro que la situación es “alarmante”, pues con un movimiento de más se acabaría con la esperanza de vida de los niños que se encuentran adentro.
En las calles corren hombres con cientos de polines para que ya no se desplome el resto de la escuela, también está dispuesta maquinaria pesada a una cuadra por si se utiliza. En sentido contrario van decenas de carretillas con escombros de concreto, mientras las ambulancias entran y salen a las oscuras calles aledañas.
Cuauhtémoc “N”, del cuerpo de bomberos de la UNAM comparte:
“El panorama es complicado. Nos tocó sacar cuerpos de niños, maestros y personal de intendencia. Varios iban heridos, otros sin vida. La labor por hacer es mucha y nos llevará toda la noche, aparte, lo tendremos que hacer con poco margen de error, pues hay muchas vidas en juego”.
Manuel Isaac, enfermero que estaba en las labores de rescate, describe el panorama de salud o del sufrimiento de las víctimas del sismo:
“Su panorama es triste. Adentro ya no necesitamos comida, agua y ropa. Ahora lo que requerimos es medicamento, penicilina, antibióticos, oxígeno y hasta adrenalina y otras soluciones para atender la acidosis metabólica o el aplastamiento de extremidades y otras partes del cuerpo. Hay gente agonizando, es un infierno para quienes están adentro”.
Afuera la zona ya está acordonada, sin acceso, toda el área sumida en la oscuridad. A unos minutos, frente a Galerías Coapa, un edificio de ocho pisos colapsó y hay familias atrapadas en los escombros. No se sabe aún la magnitud del suceso.

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Mineros ganan amparo al sindicato patronal de Altos Hornos de México

Carolina Gómez Mena
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de septiembre de 2017, p. 25
El Sindicato Nacional de Mineros que dirige Napoleón Gómez Urrutia ganó amparo al sindicato patronal de Altos Hornos de México (AHMSA), propiedad del empresario Alonso Ancira Elizondo. Con ello se dejó sin efecto el laudo y el recuento que pretendía favorecer al Sindicato Nacional Democrático (el patronal) de Ancira Elizondo, que había emitido ilegalmente la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.
Detalló que el 17 Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo en su resolución DT 211/2017 ordenó a la Junta Federal desahogar primero el incidente de acumulación que pidió el sindicato minero sobre la nulidad del registro del gremio patronal, para que después resolviera la demanda de titularidad del contrato colectivo de la agrupación patronal contra el gremio minero.
Ello, debido a que aun cuando se trata de pretensiones distintas, lo cierto es que están relacionadas.
Detalló que esta resolución del séptimo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo, abarca a la sección 288 y repercute en las 147 y 293.
Recordó que el Sindicato Nacional Democrático (el patronal) fue demandado el 7 de julio de 2015 por el Sindicato Nacional de Mineros ante la Junta Federal, pero ésta congeló más de dos años la demanda, en la que el gremio minero exigió cancelar el registro a la agrupación patronal, porque copió los estatutos y las secciones del sindicato minero, a la vez que sus líderes hacían doble militancia: demandaban a la asociación minera como parte de él y demandaban al mismo sindicato, como parte de la unión patronal, cuando ambos estatutos prohíben la doble militancia, por ser ello desleal y deshonesto.
Al obligar el Colegiado que primero se resuelva la nulidad del registro del sindicato patronal, tiene un efecto múltiple contra el gremio patronal y sus cinco demandas interpuestas contra el Sindicato Nacional Minero y las otras cinco pendientes. Por otra parte acredita que la Junta Federal ha actuado ilegalmente al congelar la demanda del gremio minero y favorecer indebidamente al sindicato patronal de AHMSA.
Asimismo, informó que las demás demandas de titularidad del contrato colectivo del sindicato blanco, serán retenidas hasta resolver lo primero.
También se aclara que el Sindicato Nacional Democrático no tiene ningún contrato colectivo de trabajo desde su registro en febrero de 2015 como se aprecia en el registro de la Junta Federal, de los tres recuentos de votos que lleva. El gremio minero aseguró que lo que de paso también demuestra es que la empresa es la que ha sufragado los gastos del sindicato patronal, porque las cuotas sindicales sólo se tienen cuando un sindicato cuenta con uno o varios contratos colectivos.
De 2009 a 2015 el Sindicato Nacional Democrático (el patronal) se apoderó de las 10 secciones y los 10 CCT por la fuerza, negando de hecho la libertad sindical en Coahuila, pero ahora que lo intentan por la vía legal y pierden, siguen en posesión de las secciones y la empresa sólo reconoce al sindicato patronal, sin que las autoridades intervengan para hacer respetar el estado de derecho.

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Piden jubilados de Mexicana un fideicomiso para pensiones


De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de septiembre de 2017, p. 25
La Asociación de Jubilados, Trabajadores y Ex trabajadores de Mexicana de Aviación (Ajtem) demandó una reunión con representantes de Aeroméxico, Interjet y Volaris con el fin de que se conforme un fideicomiso para que les paguen sus pensiones, debido a que estas aerolíneas “están explotando rutas y slots” de la empresa para la que trabajaban.
Fausto Guerrero Díaz, presidente de la Ajtem, señaló lo anterior en conferencia de prensa. Informó que ayer se reunieron con representantes de la Dirección General de Aeronáutica Civil, las secretarías de Comunicaciones y Transportes, y de Gobernación, así como del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
En ese encuentro, indicó, se les informó que no habían podido coincidir con las aerolíneas para informarles de la reunión que solicitan, por lo que las dependencias se comprometieron a notificarles por escrito sobre esta petición, además de informarles que las rutas y slots que operan están embargados.
Fausto Guerrero indicó que será este jueves cuando las autoridades les entreguen los acuses de recibido. Expuso que son dos mil 500 slots los que les fueron prestados a estas aerolíneas, y que cada uno de estos tiene un valor que puede alcanzar los 70 millones de dólares.
Agregó que si no se sientan a dialogar con nosotros nos estarán obligando a cerrar los mostradores de Interjet, Volaris y Aeroméxico. Entendemos que esta situación puede generar perjuicios a los pasajeros, es una medida desesperada la que vamos a llevar a cabo.
Recordó que el jefe del Ejecutivo Enrique Peña Nieto, en su campaña para las elecciones presidenciales, les prometió soucionar el problema de Mexicana, estamos a punto de cambiar de sexenio y no se ha resuelto absolutamente nada.
Mencionó que la asociación de la que forma parte aglutina a 217 jubilados y que después del cierre de Mexicana, 22 de sus compañeros han fallecido. Puntualizó que ya son siete años los que han transcurrido sin que reciban pensión.

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